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Rivadavia va a tener un polo universitario regional

Este año estuvo lleno de noticias que relacionaban la educación universitaria con Rivadavia. Convenio con la UNLP, renovación programa UBA XXI, y la histórica llegada de la carrera de Agronomía de la UBA a América. El intendente municipal, Javier Reynoso, parece no conformarse. Ahora va por un más que ambicioso proyecto para erigir un Polo Universitario y de Producción que funcionará en el edificio del viejo Molino San Bernardo.

Este jueves el jefe comunal concretó la firma de lo que definió como “uno de los proyectos más soñados”. Se trata de un convenio urbanístico mediante el cual el Municipio adquiere la propiedad del inmueble del Molino San Bernardo para que allí funcione el mencionado Polo Universitario y de Producción.

De esta forma se logran dos objetivos. Por un lado, el emblemático edificio vuelve a ubicarse en el centro del desarrollo productivo. Y además, suma un aprovechamiento en la esfera del conocimiento.

La participación de los sectores público y privado, junto a organizaciones de la sociedad civil, permite la concreción de esta iniciativa que tiene como fin lograr una ciudad “compacta, multifocal, con una amplia oferta de espacios públicos, pero que por sobre todo busca la integración social”, según explicó Reynoso.

El mandatario comunal sostuvo que el proyecto también “promueve la eliminación de las barreras físicas que posee hoy el casco urbano en ese sector”. Esto se da partir de permitir la apertura de la calle Eleuterio «Coco» Vicente y la parquización del Paseo del Inmigrante.

El edificio del Molino San Bernardo posee un alto contenido histórico para la comunidad rivadavense. Su primer propietario fue el doctor Eduardo Busso, quien en 1916 -en sociedad con su sobrino Ramón Busso- inauguró primero el molino harinero San Bernardo, y después una panadería con el mismo nombre. En 1949 lo adquirió Molino Fénix y años más tarde la firma local Vicente y Mendía. Ya por estos años el inmueble perteneció a la Sucesión de Antonio Moreno y a Glencore, hasta ser adquirido por su actual propietario quien firmó el convenio para que el edificio sea municipal.

 

“Sin dudas este convenio significará un antes y un después, no sólo para América sino para todo el distrito de Rivadavia”, consideró Reynoso. Y no dudó en colocar este proyecto como norte de su función pública: “Es un paso más hacia uno de los objetivos más importantes de la gestión municipal: eliminar las barreras de acceso al conocimiento y a la producción”.

 

Nota y foto Gentileza Tiempo del Oeste