Deportes

Eduardo Alonso hizo historia con el Karate

Hablar de Eduardo Alonso es hablar de medallas, premios, reconocimientos, vuelta al mundo, y aeropuertos de países exóticos alrededor del planeta. El sensei de karate trenquelauquense es una de las figuras no sólo nacionales sino globales de esta disciplina japonesa que será por primera vez deporte olímpico en 2020 durante las Olimpíadas de Tokio, quizás el único peldaño que le falte escalar a este vecino de 44 años acostumbrado a llevar alumnos de aquí a la selección nacional y traerlos de vuelta con pesadas preseas en sus cuellos.

Pero hablar de las mieles de la victoria sería sólo quedarnos con el lado luminoso del deporte que, se sabe, suele tener el lado oscuro que conocen sólo los que viven el día a día, los duros entrenamientos, las dietas, los  viajes y –sobre todo- los malabares para juntar los fondos para poder viajar y competir. Cuando nos sentamos a hacer esta entrevista en el living de la casa de Alonso, primero debemos correr una montaña de rifas que sortean “un lechón” que se hicieron para pagar un viaje reciente de la delegación local.

Esta edición de la rifa del karate es la número 3000 aproximadamente, y se le suma a las cientas de polladas, pizzeadas, tortas fritadas y todo lo que sirva para recaudar fondos. Hoy el objetivo es Londres 2020, y ya están pensando cómo juntar la plata para llegar al mundial.

Pero no vayamos tan rápido. Aunque tampoco nos demoremos. En media hora cruzarán la puerta del Dojo una docena de chicos vestidos con karategui (chaqueta sin botones y pantalón blanco y un cinturón). Antes eran mirados como extraños en Trenque Lauquen, ahora sienten la mirada del respeto y la admiración que impuso esta disciplina en los últimos 30 años en la ciudad, de la mano de Eduardo Alonso que ya no tiene que demostrar nada. Cada vez que alguna delegación suya aterriza en algún país se trae una medalla, es como un hábito que casi ya no es noticia ni ocupa los titulares más importantes, pasó a ser una costumbre.

Pero mucho antes que eso. Incluso mucho antes que saliera en el diario. Eduardo Alonso estudiaba en la vieja Escuela Técnica cuando un aviso en un pasillo lo entusiasmó para anotarse junto a 5 amigos en la naciente Escuela de Karate de Trenque Lauquen. Fue en 1988. Un año después estaba a cargo. Y así de vertiginoso y ascendente fue su vida en el karate.

Los caminos de la vida

La escuela nació en un salón de Barrio Alegre con un profesor de Santa Rosa. Se anotaron 200 el primer día, pero las clases no eran muy continuas y el cambio de salón fue determinante. Pasaron a ocupar un espacio del ex Carapachay, sin vidrios, con puertas que no cerraban y las condiciones eran casi inhumanas para la práctica del deporte, sumado a que el profesor faltaba mucho por las distancias y lo difícil de las comunicaciones de aquel entonces.

“El profesor era un buen instructor, pero faltaba y no había torneos, seminarios, nada”. Una vez llegó un instructor de Bahía Blanca y convocó a la veintena de alumnos que perduraba a rendir examen en aquella ciudad. “Fuimos 6 en un Fiat 1100 que no andaba bien y cada 50 km debíamos parar el motor. Iba también la familia de uno de ellos, su esposa y un bebé”. Ese día se decidió cambiar al instructor y dejar a cargo a Daniel Miguel, que era el único alumno mayor de edad, a pesar que el mejor examen lo había dado Eduardo Alonso, saltando varias graduaciones en un solo examen.

Cambiaron de salón y comenzaron los viajes a Buenos Aires y Bahía Blanca para capacitarse, pero faltaba un paso más que sería determinante. Daniel Miguel era policía y lo trasladaron a La Plata. “Vino a mi casa y me dejó la llave de la escuela.  Quedé a cargo con 16 años y una graduación baja para ese desafío”.

Contó con el apoyo clave de sus pares de Buenos Aires y Bahía Blanca. “Increíblemente la escuela siempre se sostuvo a pesar de todas las dificultades”. En 1992 Eduardo se convirtió en cinturón negro.

Habla de tres momentos clave en esta historia. El primero fue una charla con Mario Etchegaray del Club Argentino que le pidió que llevara el karate al CEF 18 y hoy es el docente más antiguo con 27 años dictando clases. “Sirvió para promover la disciplina y darle más continuidad”.

“El karate me dio una vida y toda una historia pero nunca lo elegí, son cosas que se fueron dando. Me vino muy buen por mis condiciones económicas a temprana edad, porque me dio una carrera y poder tener mis ingresos desde muy joven”.

KODAK Digital Still Camera

El gran salto

El segundo momento es, indudablemente el año 1999. “Logré meter el primer grupo en la selección nacional y competimos en Barbados, con 7 locales, y la única medalla Argentina la trajo Francisco Hansen de Trenque Lauquen, desde ahí el cambio fue rotundo porque aparecieron objetivos mucho más altos, y un grupo de competidores de muy alto nivel como Martín Mieres, los hermanos Garat, Agustín Gutiérrez, Agustín Basilio, el primer grupo de grandes competidores, ya teníamos nuestros propios cinturones negros y fue todo un camino ascendente”.

El karate, Eduado Alonso, y Trenque Lauquen comenzaron a salir en los diarios. A 10 años del nacimiento de la escuela, con todas las dificultades atravesadas el gran sueño ya era una realidad. Después siguió EE.UU. 2001, Panamá 2004, Filipinas, Sudáfrica, etc. “cada vez más chicos en la selección y siempre con medallas” en torneos sudamericanos, panamericanos y mundiales.

El tercer gran cambio es cuando “comienzo a formarme en EE.UU. haciendo seminarios internacionales y deciden ponerme a mí a cargo de la formación y representación de todo el país. En el año 2011 las escuelas del karate del país me votaron para esa responsabilidad”. Hoy comno instructor y formador, toma exámenes y gira por todo el país entre otras cosas seleccionando alumnos que irán a representar a nuestro país. Esto lo llevó a sentarse a la mesa de los grandes maestros del karate internacional y a formarse con los mejores en el master internacional al que asiste desde hace 12 años.

“En otros deportes lo organizativo no está en tus manos, acá sí. Generalmente hacemos todo, somos noticias cuando ganamos una medalla pero hay un trabajo silencioso todo el año, nadie sabe que todo el tiempo vienen delegaciones de todo el país a capacitarse en Trenque Lauquen”. Hoy esta ciudad para el karate “es reconocida, el primer máster panamericano y sudamericano se hizo acá, lo hicimos en tres lugares Polideportivo, CEF y FCBA ninguna disciplina logró un evento de esa magnitud”.

Alonso destaca que las artes marciales “deben trabajar lo físico, espiritual y mental, no alcanza con buena técnica tenés que trabajar lo interno y la manera de llegar no es para todos igual. Hay chicos que hay que trabajar la seguridad y confianza, otros lo motriz, llegamos de distintas maneras y después está el nivel competitivo que son los que salen en el diario”. En el karate más allá de las medallas lo importante es cuántos instructores se generan porque se busca hacer trascender la disciplina y Trenque Lauquen generó muchos a lo largo de los años, que están todos en actividad dictando clases en distintos lugares del país.

“¿Qué me falta hacer? Lo más importante siempre es sostenerse y seguir creciendo. Miro hacia atrás y pienso qué lástima que a los primeros alumnos no les pude transmitir todo lo que sé ahora, y lo mismo pasará con los del futuro”.

También dice que es “una frustración” que haya chicos con condiciones de competir y a veces no lo logran por falta de dinero o apoyo familiar “también que es cada vez más difícil juntar un grupo de padres como antes, cuesta armar una reunión o un proyecto para poder viajar con una delegación”. Una vez durante un reconocimiento que le hizo el Concejo Deliberante por sus 30 años y la cosecha de medallas dijo a viva voz que todo se hizo a pulmón e incomodó a más de uno con sus palabras. “Yo entiendo que el deporte no es la prioridad y a veces no pedimos que nos den, sino que nos allanen el camino para poder hacer las cosas”.

Cuando esta entrevista tenía fecha se aplazó porque surgió un viaje a EE.UU., la segunda fecha fue postergada por un viaje al norte del país y finalmente encontramos un paréntesis en su agenda para hablar media hora. Ahora viajará al sur a dar una charla sobre educación no formal “amplié mi capacitación e incluí  Chi Kung, Tai Chi, Yoga, meditación, tengo una visión completa y estudié mucho sobre la educación eso me permite abordar distintas cosas por eso doy charlas sobre la educación no formal, porque la educación de las escuelas es preparar a personas para un sistema pero no tiene en cuenta el conocimiento de cómo funciona el cuerpo, el campo emocional o vital, entonces a veces no se encuentra el origen de las cosas en el caso nuestro nos permite buscar la punta del ovillo”, dice alguien que sabe de cómo una historia puede comenzar con una sucesión de hechos no esperados y convertirse en una realidad de ensueños.