Sin categoría

Tatuajes: el mensaje de la piel

El tatuaje, el dibujo sobre la piel, pasó de representar un símbolo marginal a ocupar la escena de la tendencia global. La práctica tiene cientos de años, pero en los últimos tiempos, y de la mano de las redes sociales, se metió de lleno en la cotidianidad de las personas casi convirtiéndola en un hábito que también llegó a las pequeñas ciudades como las nuestras.

Tal es así que un par de datos sobre el Trenque Lauquen de nuestros tiempos puede ejemplificarlo. Se estima que hay una veintena de lugares que realizan tatuajes en la ciudad, aunque algunos son más conocidos que otros, y su masividad es tal que hasta se dicta un curso en un Instituto céntrico, al que concurren alumnos de una amplia región.

Se trata del IAP (Instituto Argentino de Peluquería y belleza) donde Daniel Hernández comenzó a dar clases en abril el año pasado y extienden un título de esa casa de estudios. Ya egresaron 10 chicos y chicas y actualmente tiene otros 20 cursando provenientes de Pehuajó, Tres Lomas, Rivadavia, Guaminí y otras ciudades.

Allí, sobre una mesa durante la visita de Oeste BA los alumnos hacen técnicas de dibujo y otros tatúan un zapallo como parte de las prácticas. “Un tatuador con título tiene capacitación en ética y seguridad e higiene”,  dice Hernández.

“El curso enseña sobre ética, bioseguridad e higiene, historia, clasificación y aplicación de agujas, aplicación de color, y luego prácticas y técnicas de dibujo, depende de cada una de los alumnos pero más o menos dura 6 meses. Hay salida laboral y el equipamiento no es tan caro”.

Dos de los alumnos en clase detienen su práctica y dan su testimonio. Facundo de Pehuajó (18) “siempre me gustó el tatuaje y me gustaría dedicarme a esto. La persona busca arte en la piel y que esté cercano a sus sentimientos o por la influencia de músicos o deportistas”. Nadia de Trenque Lauquen (32) “me gusta dibujar, me gusta copiar, me gustaría dedicarme a esto porque podes manejar tu tiempo, tengo tres hijos. Tiene tatuajes sobre sus hijos y su madre”.

Mensajes

Pero qué buscan los trenquelauquenses que se tatúan. Clarisa Delmagro es una de las tatuadoras más conocidas. De profesión diseñador gráfica, comenzó en el año 2000 a dibujar la piel.

“En aquellos años había mucho prejuicios y no había mucha gente tatuada. Para la masificación fue importante los medios y las redes sociales”. En ese momento, en Trenque Lauquen “había dos tatuadores y mujeres ninguna, era algo de hombres solamente eso me sirvió para hacer algo que me gustaba, y hacerme conocida, de a poco la gente te va recomendando de boca en boca”.

-¿Por qué la gente se hace un tatuaje?

-Tiene que ver con una forma nueva de comunicar que puede ser a través de la imagen, uno puede contar mucho acerca de lo que siente, de lo que es con los tatuajes que tiene. En general los tatuajes están relacionados con el estilo de vida y las cuestiones emocionales.

El tatuaje fue ganando espacio en el cuerpo. En los 80 ocupaba lugares no visibles en los 90 ganó las piernas y hoy hasta el rostro es un lugar de tatuaje. Pero no sólo eso, las técnicas hoy son asombrosas y artísticas.

“Desde el año 2000 fueron pasando modas. Las letras chinas, los tribales, duendes y delfines eran los más populares, y ahora se usan diseños florales, símbolos, escrituras y geométricos, y ahora hay técnicas más artistas de acuarela, puntillismo, realismo, más materiales y colores que permiten hacer otras cosas. Lo que se puede hacer en pintura se puede hacer en tatuajes, hay más opciones” dijo Delmagro.

 

 

VECINOS TATUADOS CUENTAN SU SIGNIFICADO

 

Orlando Moro, músico, profesor y periodista: “Tengo tres tatuajes, el símbolo del om, que es la combinación de lo físico y lo espiritual, y de ahí surgen los demás sonidos de la música o el lenguaje. También tengo el grafema del budismo zen que es una disciplina filosófica que suscribo, y un tercero dice Atahualpa, Spinetta y el Che que son grandes maestros para mi. Mi próximo tatuaje será una clave en Fa en Cuarta que es la clave que tocamos los bajistas.  Un tatuaje es una marca en la piel para siempre y hay que reflexionarla mucho, no hacer algo de apuro. El riesgo no está en el tatuador sino en la decisión de lo que querés representar”.

Pamela Araneo, atleta y maratonista: tiene varias piezas pintadas sobre su piel, una de ellas es una frase que la acompaña “Piensa positivo” y tres estrellas en el cuello por sus hijas (Brisa, Dominique y Janet). También tiene duendes, y una cruz por su padre fallecido. El último que se hizo es en la pierna y un juego de la palabra Libertad con palomas “el atletismo y mis piernas son mi libertad, mi tiempo. Después de trabajar y todo, soy otra persona”.

Mauricio Rodecker, presidente del Consejo Escolar: se tatuó el nombre de su hija Rocío en idioma árabe abrazado con del signo infinito, también la frase de Eduardo Galeano «Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Continuó con una pieza tribal, otro en estilo maorí y el último de estilo geométrico.

“Todos mis tatuajes llevan implícito el significado de la libertad, las ideas, las energías, los puntos de equilibrio, la identidad, los sentimientos y la familia. A la distancia después de haberme tatuado varias veces entiendo que cada uno de ellos fue  utilizado (inconscientemente) como un mecanismo de defensa ante diferentes situaciones. Quiero decir con esto que en algún momento y por diversas razones entramos en conflicto con nosotros mismos, con terceros o con alguna situación personal o particular. Allí es donde comienza a jugar un rol interesante ese inconsciente. Es en ese momento donde algunos al sólo efecto de intentar defendernos, adoptamos la marca en la piel como un mecanismo de defensa”.

 

LAS MARCAS DE LA CÁRCEL

Luciano (33) y Gian (22) son dos ex internos de la unidad carcelaria local, aunque también estuvieron detenidos en otras de la provincia. Hace poco tiempo recuperaron la libertad y son artistas y tatuadores. Ya que también el primero pinta murales y ha hecho algunos ya en edificios de Trenque Lauquen y el segundo escribe y toca la guitarra.

Pero fueron contactados por Oeste BA para hablar de los tatuajes, de los que portan y de los que hicieron detrás de las rejas.

“El tatuaje es distinto afuera o dentro de una unidad carcelaria, afuera la gente se tatúa una rosa, una mariposa o un ángel, en búsqueda de los significados de amor o pérdida. En la cárcel vos ves que la rosa tiene una espada o una víbora. Los dibujos son más duros, es un antes o un después o un principio o un final. Hoy los que más se tatúan en una cárcel son el Gauchito Gil o San la muerte, además de los nombres de los hijos y los padres. Un interno plasma en la piel lo que siente” dijo Luciano que se mostró contrario a los tatuajes virales, es decir los que imponen los famosos “pierde el sentido, el tatuaje debería ser algo personal no de 6 millones de personas”.

A Luciano le gusta la pintura y la literatura “el arte te libera, tu cuerpo está preso, pero la literatura por ejemplo te lleva a otro lugar, lejos de ahí”. Su piel tiene varios tatuajes, el último es la frase “Tú eres el viento bajo mis alas” en honor a familiares fallecidos.

Gian con sólo 22 años tiene una enorme experiencia en tatuajes tras las rejas “me tocó hacer armas, y tuve la posibilidad de hacer un tatuaje propio, era un diseño propio que me pidió un compañero en la unidad penal ese no lo va a tener nadie” (ríe). Un tatuaje en la unidad penal “se hace con mucha discreción, la policía no puede verlo. Muchos internos se buscan tapar heridas o cortes, o borrar nombres de afuera”.

Su pasión por los tatuajes (aunque él sólo tiene uno y en el tobillo) surgió de chico, por su relación con el dibujo “de chico hice muchos dibujos, en la adolescencia me alejé, ahora tuve tiempo para pensar y reencontrarme con el arte, también pinto murales, toco guitarra, escribo, me gusta el arte y el fútbol, me volví a encontrar conmigo, estaba separado de mi”, dice.