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Chiche Airoldes: 50 años de cine en 30 de Agosto

 

Nadie se imagina 30 de Agosto sin cine, ni el cine sin Héctor Manuel “Chiche” Airoldes, un personaje de su pueblo, que entró al cine parroquial en 1967 y no se fue más. Convirtió aquel reducto de culto documental en una sala modelo en toda la región, que hoy tiene la más moderna tecnología digital y 500 butacas para ver como en el living de su casa en condiciones de confort como pocas en el oeste de la provincia de Buenos Aires.

Recientemente fue distinguido por el Honorable Concejo Deliberante por su trayectoria que comenzó cuando tenía 15 años y se abrazó a la magia de la pantalla grande. Hoy 50 años después sigue enredado en esa mística de historias de acción, amor, riesgo y terror. Durante todo este tiempo se encargó de la proyección, del acuerdo con los distribuidores, de la reparación y puesta a punto de la maquinaria y la sala.

La historia de Chiche, como la de todas las películas que proyectó en estas 5 décadas, tiene un inicio. Ese punto es su vinculación con  la Parroquia Santa Rosa de Lima, y el padre Carlos Piovesán que fue quien arrancó con el cine, pero lo delegó rápidamente en un joven de 15 años y un grupo de amigos.

“En 1965 el padre Carlos Piovesán que también había hecho una cancha de  fútbol, un hogar para los chicos para darles de comer, armó un cine para pasar documentales. El era un emprendedor comenzaba las ideas y las delegaba, entonces llegué yo que no era ni scout, ni jugaba al fútbol ni nada, entonces me tiró el cine. Tenía 15 años y el Padre nos exigía que si tomábamos un compromiso debíamos hacerlo” recuerda hoy Chiche, en una entrevista con Oeste BA sentado en una de las butacas de la sala.

“Sumamos amigos y formamos un grupo en el que pasaron 14 años. Un día dijimos vamos a hacer un cine y lo hicimos a finales de la década del 70. No eran épocas fáciles y no se permitía andar en grupo ni generar mucho ruido con las cosas”. El cine pasó de ser una pequeña sala en el lugar donde ahora está el comedor parroquial a una imponente construcción con las comodidades antes mencionadas, frente a la plaza principal.

“A veces me cuesta creer que lo hicimos porque era una época muy mala, lo hicimos en 13 meses. La gente grande nos escuchaba y nos dio bolilla para hacerlo, lo cual es algo muy raro”.

El nuevo cine abrió sus puertas en 1980, y el estreno de Apocalipsis Now generó problemas con la policía. Era época del gobierno defacto y molestaba lo masivo, recuerda hoy Chiche.

Desde ese momento hasta 2005 tuvo distintas épocas. En 2005 durante el gobierno de Carlos Font se realizó un comodato para que el cine pasara a manos de la Municipalidad, era muy difícil su sostenimiento a través de la Iglesia. “En un principio no dimos cine, empezamos con películas argentinas y no paramos nunca”.

Pero no todo estaba resuelto. Algo estaba por cambiar: la tecnología. Llegó el cine digital y el Santa Rosa de Lima iba a quedar anacrónico, por tal motivo se presentaron con un grupo de amigos en el Presupuesto Participativo y ganaron para poder comprar la maquinaria necesaria.

“Justo aparece el presupuesto participativo, lo hicimos involucramos a la gente. Se hicieron 6 proyectos en 30 de agosto y lo ganamos con el cine digital. Y tuvimos que empezar con eso de lo digital”. Entonces pasó por todas las etapas “en un principio pasar una película era como manejar la carbonera del Titanic” recuerda.

-¿Cómo imagina el futuro del cine?

– Como dice Mirtha Legrand el cine siempre estuvo en crisis en nuestro país. Hoy hay mucha oferta de diversión y recreación para la gente que va más allá del cine y entonces no sé si habrá mucho más futuro.

Chiche tiene además el logro de haber creado la primera radio de 30 de Agosto, fue hace 30 años y aún está al aire. El es periodista y todos los días conduce un programa, aunque aclara que su lugar en el mundo es el cine y no la radio. “De la radio no sé nada, el cine me sale de taquito como dicen en el fútbol”.