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Feito juega al misterioso colgando carteles

El ex intendente municipal Raúl Feito que pasó al ostracismo durante tres años, ahora parece tiene ganas de reaparecer, al menos lo hace jugando al misterioso colgando carteles en la madrugada, un estilo de la política doméstica de décadas pasadas.

En búsqueda de un golpe de efecto y del operativo clamor, Feito salió a empapelar la ciudad con la intención de medir si su regreso tiene aceptación popular, y utiliza la frase “hay 2019” la misma que enarbola el kirchnerismo la fuerza política de la que pegó el portazo en 2013 y cuestionó largamente.

A Feito se le reconoció en sus 3 años de ausencia la capacidad de la obra pública y sobre todo la construcción de vivienda; y el manejo económico y financiero en tiempos de aislamiento político. Es un reconocimiento, en realidad, a sus dos espadas, José Carabelli y Laura Angelini, Secretarios de Obras Públicas y Hacienda, respectivamente.

Electo en 2011 por el Frente para la Victoria, perdió las elecciones legislativas de 2013 superando apenas el 20% de los votos y las ejecutivas 2015 (con el Frente Renovador) a manos de Miguel Fernández, cosechando el 22% de los sufragios en las primarias de ese año, poco más de 5 mil votos una cifra minúscula para un mandatario en ejercicio.

Dueño de un estilo hoy anacrónico, Feito tuvo siempre dificultades de identidad partidaria y en el peronismo lo acusan de chocar una Ferrari política que le delegó Barracchia, que lo dejó en el gobierno, con superávit económico, con todos los puentes tendidos con todos los despachos de la Casa Rosada, y con un proyecto hegemónico en lo distrital, que el contador se encargó de reducirlo a cenizas en sólo 4 años.

Su estilo de confrontación permanente y frases altisonantes pasó de moda y no entendió el tiempo político que se venía, de consenso y diálogo y allí radica parte de las razones de por qué perdió en todas las mesas electiva a lo largo y a lo ancho del distrito, y apenas superó el 20% de los votos cuando quiso ser reelecto, ya que no se le cuestionaban acciones de gobierno sustanciales, sino un estilo confrontativo, peleador, descalificador de los demás y con poca empatía con la gente y las instituciones intermedias.

En los últimos días, se habló de la posibilidad de un gran acuerdo opositor con Feito a la cabeza, que buscaría reeditar el duelo Fernández – Feito de 2015. Los carteles colgados de madrugada parecen alentar que el ex mandatario busca revancha de aquellos días.