Trenque Lauquen

OPINIÓN. «Animarse a más»

Por Javier Sánchez Wrba (Director de Relaciones Parlamentarias del Senado de la Nación)

La irrupción de internet y las redes sociales ampliaron la participación ciudadana. Durante el siglo XX la concentración de poder de los líderes políticos en las democracias occidentales se diluyo a medida que los individuos descubrieron nuevos canales de comunicación para transmitir sus ideas y hacerse escuchar. El avance tecnológico provocó que la comunicación sea cada vez más horizontal y que todo aquel que tenga algo para decir pueda difundirlas, y por ende, influir directamente en las decisiones de sus gobernantes.

Los medios tradicionales pueden influir en la agenda pública pero las redes sociales permiten que todos podamos opinar sobre los distintos temas, y desechar aquellos que no son relevantes para la mayoría. De todos modos, hay que reconocer que no todos tienen cosas interesantes para decir.

No todos tienen la capacidad de interpretar los sentimientos y las ideas que inquietan al colectivo social, pero pueden participar en la difusión de una forma activa que hasta hace poco era impensada. Por eso hay que entender que es imposible evitar el debate de aquellos temas reclamados por un grupo importante de la sociedad. Para consolidar la democracia en nuestro país tenemos que aprender a escuchar a todos, sobre todo a los que piensan distinto a uno.

Esta semana, el Senado de la Nación llevo a cabo un debate histórico, en el que miles de argentinos se movilizaron en todo el país para expresar su posición sobre el proyecto de legalización del aborto. Como sociedad logramos dar un debate maduro, sin tabúes y con argumentos, que trascendió el ámbito legislativo y donde volvimos a reencontrarnos en debates acalorados pero encauzados por el dialogo y la tolerancia.

Una auténtica democracia no se construye resaltando las diferencias y apostando a la descalificación, sino desde el fortalecimiento de los valores comunes y la argumentación de ideas, porque no es solo un sistema de gobierno, es una forma de organización de la sociedad, donde la voluntad de la mayoría reconoce sus límites en la dignidad de las minorías.