Por: Marcela Etchezar
Prof. ISFD 40 y Dir. Nivel Inicial y Primario Colegio Los Médanos
Pregunta que me provoca y pienso en formato de escritura espontánea….nuevos interrogantes.
¿Y si probáramos de una buena vez con una pedagogía de la escucha activa? ¿De escuchar en serio? Escucharnos, escuchar a nuestros antepasados (ellos también pasaron por pandemias, guerras, post guerras y pestes), escucharnos entre adultos, escuchar a nuestros niños.
Una pedagogía de la escucha que propicie y recoja la atesorada conversación intergeneracional. Toda conversación supone un diálogo: palabras y silencios donde habita la escucha. En la cual, transiten las necesidades, lo que somos capaces, lo que conocemos y lo que continuaremos construyendo como conocimiento.
Tomando el concepto de Inés Dussel, la escuela es igual a: tiempo – espacio. Y en esas dimensiones ¿el encuentro o el desencuentro?
La escuela no dejó de suceder en tiempos de pandemia. El encuentro o el desencuentro son las dos caras de una misma moneda…en cada escuela.
La escuela sirve para atenuar la vulnerabilidad humana.
La escuela sirve.
La escuela de la escucha sirve.
La escuela con una pedagogía que nos permita escucharnos, cuidarnos, y encontrarnos, y construirnos.
Luego de tantos interrogantes, alguna certeza encuentro.








