Eloy Baldovino se radicó en Trenque Lauquen en el año 1884. Dedicado a la agricultura, sus condiciones de carácter y hombre de lucha, lo transformaron rápidamente en un hombre prestigioso, debido a lo cual, al crearse en 1888 la primera Corporación Municipal, fue colocado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, al frente de la misma.
En el curso de su gestión se llevaron a cabo diversas mejoras: alumbrado a kerosén, construcción de un nuevo cementerio, medidas de limpieza e higiene, forestación de plazas y calles. Ocupó durante varios años, cargos en el Concejo Deliberante. Falleció en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1912, a los 69 años. Sus restos fueron trasladados a Trenque Lauquen y descansan en el cementerio local.
Por Ordenanza del mes de mayo de 1924, se denomina “Eloy Baldovino” a la calle que nace al 600 de calle “Rivadavia” y corre con rumbo Sureste (SE) de la ciudad de Trenque Lauquen.
José María De Gárate escribió una monografía que es considerada de los primeros bocetos sobre la historia local y que se encuentra en el Archivo Municipal.
Allí De Gárate relata los primeros años del distrito de Trenque Lauquen y cuando describe el año 1899 se detiene en una nota presentada por Baldovino en el HCD fechada el 8 de noviembre de 1899 “Señor vicepresidente del Concejo Don Gregorio Cuello tengo el agrado de dirigirme a ud para agradecer los benévolos conceptos con que se califican los esfuerzos que hice para obtener del Banco de la Provincia la devolución de los dineros que retenían y estaban destinados a la construcción de la Casa Municipal”.
“…Todo lo hice y obtuve a costa de frecuentes e interminables viajes a Capital, cuando para sacar en limpio las chacras municipales y escriturar como lo hice, cuando tuve acostada esfuerzo y peligros que asegurar fuera del partido esos fondos con que hoy se construye nuestro bello edificio municipal, cuando en todos los actos de mi vida abandonando mis intereses le desligue mis tiempos y patrocinio al progreso local siempre fue con la única idea de hacer progresar al pueblo sin esperar recompensa alguna”.
“Si así no lo hubiera hecho, sea costa de sacrificios y el peligro de la vida no se hubiera salvado ese capital depositando en el banco, él hubiera corrido el mismo rumbo que los 20.000 pesos que fueron defraudados y desaparecieron de la caja municipal cuando una banda de forajidos importados de Pehuajó nos obligó a emigrar para salvar mi existencia y la de los demás compañeros en el gobierno de la comuna”.
“Afortunadamente llevé el dinero que corría peligro y a los muchos años puedo decir lleno de alegría, ahí está, ahí lo devuelvo y sin pérdida de tiempo se levanten gallardos los muros de la casa del pueblo. Esa es la única recompensa a que aspiraba estoy satisfecho tengo pues mi conciencia levantada en el cumplimiento del deber y al rememorar los hechos anteriores sólo me guía el móvil de manifiesta a mis honorables colegas que en mis últimos años hoy como entonces me haya dispuesto a dedicar mi pobre concurso a este pueblo, cuna de mis hijos y de mi afecciones sinceras”. Con esas palabras entregó el dinero al Concejo Deliberante y con esos fondos se levantaron las paredes del primer edificio municipal, que no es el que conocemos hoy. Este fue construido a mediados de siglo pasado, pero esa es otra historia.
Nota OESTE BA fotos Archivo Municipalidad Museo Histórico. Gentileza Inés Maya.









