Días pasados, una movilización en la fábrica Ardesia y Quesos Trelau, paralizó la actividad productiva en esa planta pero disparó un fuerte debate comunitario sobre el empresariado, los trabajadores, los derechos y las crisis en las que navega la actividad económica en nuestro país.
Para entender un poco más a fondo el devenir de estos acontecimientos, el autor de los libros sobre la historia de la lechería en nuestra región, David Ibáñez, que además integra el plantel de Atilra, repasó parte del historial de esta actividad productiva y la relación empresarios y empleados, a lo largo de los años.
Los libros en cuestión, fueron editados por el sindicato y la redacción de Ibáñez es la única aproximación al tema, ya que nunca antes ningún historiador se había pronunciado sobre el tema. “No existe en los sindicatos una cultura archivista, sólo se guarda papelería administrativa”, dijo el entrevistado en OESTE BA y remarcó que por tal motivo el libro aporta un valor agregado clave porque “te permite tener una radiografía con datos reales sobre la actividad en la región”.
La lechería “es una actividad de vital importancia para la zona, habitamos la cuenca oeste que es la tercera más grande en todo el país, lo que marca la magnitud de la misma y que requiere cierta atención”, sostuvo.
Tras repasar los años de auge de la lechería, Ibáñez se detiene en un dato que el libro recoge: “la desaparición de la cantidad de industrias lácteas de nuestra región”.
En este punto, subraya que ése –la desaparición en gran número de industrias lácteas regionales- “es un dato insoslayable y real”. Por el momento “histórico y económico en el que ocurrió, esa desaparición coincidió con el no control sobre el comportamiento de los empresarios esto se puede ver en varias comunidades”.
Con los años, siguió, “hubo conquistas de derechos y los trabajadores se fueron organizado. Hay una ligazón histórica entre estas cuestiones y la negación del trabajo sindical cuya génesis es la lucha de lo colectivo por los derechos que impide que se avasallen los derechos. En esa acción, hay un mensaje, que marca la cancha”.
En este punto, se detuvo en el distrito e Carlos Casares “que tuvo una cuenca lechera importante y perdieron muchas fábricas, esto habla de la desregulación de la cadena productiva, falta de política lechera y se generan estos desajustes y entonces se ve mal el reclamo. Lo que estamos haciendo es una lucha colectica, es visibilizar lo que se ha vulnerado. Son luchas de poder de la trama de poder y esto ocurrió mucho en localidades de la región porque cada pueblo tiene su idiosincrasia para ver y resolver problemas”.
Una medida de fuerza “es legítima y es la última instancia que tenemos los trabajadores para visibilizar el problema, nadie quiere llegar a esa instancias y por eso siempre se agota el diálogo”, concluyó.








