Victoria Reparaz: su trabajo en la pantalla grande y su presente en la búsqueda de puentes culturales

Victoria Reparaz es hija de un histórico dirigente de Barrio Alegre y eso le dio el acceso desde muy chica a la sala de cine. Recuerda que pasaba horas limpiando las butacas. Ese mundo de la pantalla grande fue su hábitat inicial, al punto que cuando terminó el secundario viajó…

Victoria Reparaz es hija de un histórico dirigente de Barrio Alegre y eso le dio el acceso desde muy chica a la sala de cine. Recuerda que pasaba horas limpiando las butacas. Ese mundo de la pantalla grande fue su hábitat inicial, al punto que cuando terminó el secundario viajó a Buenos Aires a estudiar escenografía y vestuario, y más tarde se anotó en la carrera de sonido e imagen. Llegaría luego el trabajo con directores (próceres) del cine nacional como Alejandro Doria o Leonardo Fabio, hasta que los caminos de la vida la condujeron de regreso a nuestro pueblo donde ahora busca construir puentes desde el espacio Casa Taller.
En una entrevista con FM Tiempo 91.5 Mhz la vecina repasó su vida dedicada a la producción artística. Hoy trabaja como docente de arte y junto a su pareja Chelo Méndez cuenta con un espacio de producción y difusión cultural.
“De chica era fanática del cine. En un libro de carreas universitarias encontré la carrera inicial pero me recibí muy joven con sólo 19 años. Entonces me anoté en la UBA en Imagen y Sonido que no terminé porque en el último año comencé a trabajar en cine” recordó en la entrevista radial.
Sus primeros pasos fueron en la publicidad televisiva pero quería dar el salto al cine. Su primera película fue Las Manos del recordado director Alejandro Doria, siempre desde la pre producción y el rodaje en tareas de escenografía y ambientación. “Es un gran equipo, todos son importantes. Generalmente hay buena comunión de laburo porque hay mucho dinero en juego y todos quieren que salga todo bien”.
Realizó tareas para una decena de películas argentinas. “Doria era un hombre muy alto, con una boina y anteojos negros, cuando llegaba al set imponía mucho respeto. La primera escena fue en una ferretería, era aún fílmico no digital, hizo la primera toma y nos quedamos todos callados, se paró así como era y dijo señoras y señores el barco ha zarpado. Generaba mucho clima de unión laboral”.
Durante el rodaje “me encargaba solo de lo que usaban los actores, por ejemplo en una escena que Ricardo Darín (en la película La Señal) fumaba tenía que garantizar que estuviera todo, visitaba coleccionistas, mercados, y conseguía cosas. La película estaba ambientada en 1952 entonces tenés que hacer que cada cosa que aparezca en la escena tuviera acorde a la época”.
También trabajó en una película dirigida por Leonardo Fabio “era un genio loco que podía ver la película en su cabeza antes de filmarla. Entonces él decía, no voy a usar ese decorado que ya estaba hecho, y pedía otro a último momento” y lo último que hizo aunque ya estaba retirada de la industria fue “una participación muy chiquita ayudando en la película Trenque Lauquen me puso muy contenta porque trabajé con amigos y en una producción más chica fue una experiencia muy linda”.
Pero a pesar de las mieles de uno de los mejores momentos del cine nacional y trabajar con actores como Ricardo Darín, Graciela Borges, Jorge Marrale, etc. su vida estaba a punto de cambiar como un plano en una filmación.
“En un momento dejé el cine porque me replanteé si era mi vocación. Viajé a Perú y Bolivia, y viajando y charlando con la gente me di cuenta que tenia que hacer educación para cambiar las cosas, entonces cuando volví a Buenos Aires me anoté en la carrera de docente de arte”, pero su decisión de tomar distancia de los sets de filmación la llevaron a buscar un trabajo alejado de las pantallas, aunque llegó a él a instancias de la producción audiovisual.
Es que durante la filmación de Algo Habrán Hecho de Cuatro Cabezas con Mario Pergolini y el historiador Felipe Pigna conoció allegados que le permitieron luego trabajar como niñera de la hija del escritor desde los 5 meses hasta los 8 años de edad.
Pero Trenque Lauquen siempre estuvo cerca. Cuando fue madre, decidió junto a su familia retornar a la ciudad. “Cuando nació nuestra hija nos tiramos de vuelta y nos volvimos a Trenque. Ahora trabajo como docente de artística, y hago encuadernación artesanal, y tenemos el proyecto de Casa Taller que es un espacio de arte que genera puentes entre distintos artistas de la ciudad y la región para ver y compartir producciones artísticas, tenemos una vidriera de artistas en la calle Avellaneda al 600 y distintos artistas exponen, mucha gente cuando va a la panadería se para a disfrutar porque no hay espacios de ese estilo aquí”.
La entrevistada destacó el nivel cultural de nuestro pueblo “hay una corriente muy grande en Trenque Lauquen de artistas, entiendo que lo que falta aún es puentes para conocernos más, de a poco se va logrando”.
Sobre el cine nacional destacó lo que se está haciendo en estos momentos “hoy muchas productoras vienen a hacer contenidos a la Argentina por los actores, los equipos técnicos y los escenarios naturales” y de lo último que vio lo que más le gustó fue “Trenque Lauquen”.

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