Para vivir la experiencia del sushi en casa, aquí en Trenque Lauquen

No es tan difícil precisar cuándo fue que el sushi empezó a pisar fuerte en la preferencia del comensal trenquelauquense. Ese dato está asociado directamente a la llegada a Trenque Lauquen de Orlando Pérez y la apertura de Bambú, en pleno centro donde hacen el mejor sushi conocido y por…

No es tan difícil precisar cuándo fue que el sushi empezó a pisar fuerte en la preferencia del comensal trenquelauquense. Ese dato está asociado directamente a la llegada a Trenque Lauquen de Orlando Pérez y la apertura de Bambú, en pleno centro donde hacen el mejor sushi conocido y por conocer.
La experiencia Bambú está pensada para vecinos intrépidos, capaces de desafiarse así mismos y salir de su zona de confort. ¿Por qué?, porque traspasar la puerta de ingreso derribará dos mitos que alguna vez googleó o le comentó un vecino o no sabe de dónde, pero le quedó. Despojado de esa información previa entonces se abre un área que sólo es descubrir y sobre todo degustar. Por eso lo primero que tenemos que saber son dos cosas: allí no comprará pescado crudo y no es un plato caro.
Sí es verdad que hay sushi que se hace con pescado crudo. Pero en Bambú lo hacen sólo por pedidos especiales, la carta abierta al público local está pensada para una aproximación al menú, con rolls de pescado frito, cocido y con muchos ingredientes ya conocidos por nosotros aquí en la llanura de la pampa húmeda, es decir no habrá sorpresas inesperadas ni sabores estrambóticos difíciles de digerir, por el contrario la condimentación de la salsa de soja hasta le otorga cierta pizca de dulzura al plato.
En el lugar los pedidos salen por teléfono y se reciben en casa por delivery. Ya no tiene más mesas para la atención al público, porque el local es muy chico y se decidió ampliar la cocina para abrir un abanico mayor de ofertas gastronómicas. El chef está allí para responder preguntas sobre el pescado, la cocción y esas cosas que nos inquieta pensar a la hora de pedir un menú novedoso y sobre el que se maneja tanta y diversa información en redes sociales e internet.
Orlando “Orlan”, es un venezolano radicado hace años aquí, muy argentinizado que dice “lucas” para referirse a los miles de pesos y el “che” lo suelta para unir frases. Sin embargo, su pronunciación sigue siendo suave en las vocales y sobre todo cuando describe texturas, sabores y dimensiones de la cocina del pescado.
Esto no es pescado crudo y no es caro, insiste Orlan para describir su tarea. El hombre responde con soltura a las exigencias de la gastronomía de estos tiempos y es el gran embajador en nuestro pueblo que ofrecen este tradicional plato japonés.
El envío para dos personas consta de una bandeja de 36 rolls, de 6 variedades diferentes, con sello de autor. Propone la incorporación de ingredientes latinos, argentinos, menos arroz y bocados crocantes. Una combinación equilibrada de sabores, que realmente es un viaje a lo inesperado dispuestos a despojarnos de nuestra carta preferida de una salida o un pedido en casa siempre asociado a la carne vacuna.
Como si fuera poco, la comida llega a la mesa con los “hashi” como le dicen en Japón, es decir los palitos para tomar la comida y llevarla a la boca. No es tan fácil adiestrar los dedos para tal fin, pero se puede luego de algunos intentos y el costo no es muy superior a pedir una pizza o una comida rápida. La cita, a lo desconocido, termina siendo un privilegio de una noche mágica, con sabores que hacen eco e invitan a disfrutar y chuparse los dedos, perdón los hashi.

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