Los vecinos del Barrio Gortari viven una pesadilla cada vez que se anuncia lluvia. Sandra Ferster, contó a Canal 12 lo vivido durante la última lluvia: «El agua llegaba, si miran enfrente, a la mitad de la rueda de los autos. Y acá en mi casa, te digo, más o menos, hasta la mitad del zócalo verde».
La situación lleva a los vecinos a tomar medidas desesperadas. Ferster relata que ha construido un muro de contención artesanal: «Igual yo tengo un muro de contención que tengo, pongo los ladrillos, esta madera y así. Todo, todo el tiempo que llueve», explica en la entrevista televisiva.
El 17 de marzo de este año los vecinos elevaron una carta formal al Honorable Concejo Deliberante (HCD), con entrada registrada el 21 de marzo. La respuesta llegó recién el 16 de abril de 2025, pero no trajo las soluciones esperadas.
«La respuesta fue que estaban haciendo algo en el canal Llambías como una ampliación. Pero nosotros no sabemos nada. Pero bueno, seguimos padeciendo el tema de la lluvia. Se nos llena todo de agua, realmente», explica Ferster con resignación.
Más preocupante aún es la falta de comunicación directa con los afectados. A pesar de haber proporcionado sus datos de contacto, Ferster asegura que «el municipio nunca los llamó. Di mi número de celular, que cualquier cosa yo no tenía problemas en ir a hablar, lo que sea. Y no, no, no, la verdad que realmente no hemos recibido, por lo menos yo no he recibido ninguna noticia en nada».
Las consecuencias van mucho más allá de los daños materiales. Ferster describe el impacto psicológico que genera vivir en constante alerta: «Yo miro el clima y estoy toda la noche despierta de las 4 de la mañana a las 5 de la mañana. Y así mirando a ver si se me llueve. Sí, como está la calle y todo el tiempo es algo muy, muy estresante, realmente. Yo dos días de noche estuve sin dormir».
La situación afecta también a las rutinas familiares y escolares. Ferster cuenta que cuando llueve fuerte, su hijo de quinto grado a veces no puede llegar a la escuela porque «quedamos aislados, eso es lo que no entienden. Quedamos como una isla, entonces no podemos salir».
Aunque el problema afecta a numerosos vecinos de la zona, Ferster observa cierta resignación en la comunidad: «Te digo más, hay muchos vecinos que la pasan, lo que pasa es que nadie quiere hablar. Pero creo que en este momento que hay que empezar a, no sé, si queremos solucionar algo hay que ponerle las pilas».
El último episodio de inundación duró aproximadamente dos horas y media, tiempo en el que el agua alcanzó la mitad de las ruedas de los automóviles. Los vecinos deben llamar a tránsito para que corten la circulación y eviten el «efecto oleada» que generan los vehículos al pasar.
Con una mezcla de humor negro y desesperación, Ferster resume la situación: «En cualquier momento pongo una pileta de natación y voy a cobrar. A ver si por lo menos con eso me ganó algo, ¿viste? Realmente, no, no. Ya hay que tomárselo con humor porque esto es terrible».
Los vecinos del barrio Gortari vuelven a sufrir por la inundación de las calles los días de lluvia
Dicen que la Municipalidad no les da respuestas a un pedido que se repite todos los años. “Voy a poner una pileta de natación” dijo una vecina.

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