Las familias argentinas de clase media y trabajadora enfrentan un nivel de endeudamiento que ya no pasa desapercibido. Bancos, tarjetas de crédito y billeteras virtuales se convirtieron en el colchón que amortigua ingresos que ya no alcanzan. Para entender esta situación el economista Rolando Citarella trazó un diagnóstico en FM Tiempo 91.5 Mhz.
«Sí, está instalado el tema como algo novedoso», reconoció Citarella al inicio de la entrevista. El especialista fue directo al origen del problema: los salarios perdieron poder adquisitivo en el momento en que el Estado nacional decidió reducir los subsidios a los servicios públicos, trasladando el costo real a los usuarios.
«Los servicios históricamente se han llevado entre el 15 y el 20% del ingreso familiar. Esa relación había bajado hasta el 3%. Meter ese incremento de golpe implicó una reducción de otros gastos, o directamente el endeudamiento”.
Según Citarella, muchos hogares mantuvieron su nivel de consumo previo pero ya no tenían margen para absorber la nueva factura de luz, gas y otros servicios. El resultado fue inevitable: quienes no pudieron recortar gastos recurrieron a créditos de cualquier fuente disponible.
EL CONSUMO ARTIFICIAL Y LAS LELIQS
El economista fue más lejos y apuntó a la raíz estructural del problema. Durante el gobierno anterior, explicó, el consumo agregado de la sociedad argentina se sostenía con emisión monetaria que el Banco Central retiraba del mercado a través de las famosas Letras de Liquidez (LELIQs).
«El Estado emitía la plata que le faltaba para pagar sus gastos —jubilaciones, sueldos— y en el mismo momento le pedía al Banco Central que absorbiera esa emisión. Si no lo hacía, explotaba en inflación. En realidad, lo que se estaba haciendo era acumular inflación reprimida», describió.
«Todos los economistas pensábamos: ¿cómo se va a arreglar esto si hay en el Banco Central cuatro veces la cantidad de dinero que circula? Estaba cuatro veces retenida en esas famosas LELIQs”.
Esa deuda cuasi-fiscal, advirtió Citarella, era una bomba de tiempo. Si los tenedores de esas letras hubieran rescatado su dinero simultáneamente, Argentina habría enfrentado una hiperinflación. El gobierno actual, señaló, evitó ese escenario reestructurando el perfil de esa deuda y consolidando el equilibrio fiscal.
¿TIENE SALIDA?
La pregunta más urgente —qué puede hacer concretamente una familia que ya está endeudada— recibió una respuesta honesta y, a la vez, preocupante. «Yo creo que esto, lamentablemente, mucha gente ya se metió y no sé si tiene salida o qué forma de salida tiene», admitió el economista. «Es un problema grave, grave”.
Citarella reconoció que el gobierno no dispone de muchas herramientas para resolver el endeudamiento individual de las familias sin volver al esquema anterior, que a su juicio era insostenible. «La alternativa sería volver a lo anterior, pero lo anterior era forzar la demanda artificialmente, pateando la pelota para adelante y complicando el futuro», subrayó.
«Acá lo que hubo fue un sinceramiento de precios que estaban distorsionados totalmente. Vivíamos una fantasía que iba a terminar muy mal, mucho más mal de lo que estaba cuando se fue el gobierno anterior”.
El economista pidió claridad a la hora de asignar responsabilidades: «No hay que confundir a quién culpar. Uno tiene que tener bien seguro quién merece las críticas, porque a lo mejor te estás equivocando de destinatario”. A su criterio, el ajuste no es consecuencia de un capricho político sino de desequilibrios acumulados durante años.
UN DIAGNÓSTICO SIN ATAJOS
El cierre de la entrevista fue tan contundente como el resto del análisis. «La sociedad tenía un nivel de consumo que no era sostenible. Esto es lo que vino a mostrar este gobierno», afirmó Citarella. Y agregó que no conoce a ningún dirigente que esté proponiendo seriamente volver a las políticas anteriores, «porque saben que no es sustentable».








