Sebastián Solimano, agrimensor con amplia trayectoria profesional y empresarial en la ciudad, se pronunció –en FM Tiempo 91.5 Mhz- sobre la obra del acceso García Salinas y dijo que el debate bien intencionado “siempre suma”.
«Trenque Lauquen antes se discutía en ideas, se discutía en proyectos, y no se sacaban a las personas por su origen o por lo que pensaban en otras áreas. Creo que hay que recuperar eso, que nos hizo distintos y nos permitió crecer», señaló el profesional, en clara alusión a la degradación del intercambio en redes sociales, donde los comentarios suelen atacar a las personas y no a las ideas.
«Las redes sociales, en vez de ayudar al debate, desgraciadamente lo perjudican. Los comentarios generalmente atacan a las personas, pero nadie habla de lo que dice la nota o el posteo del autor”.
El primer eje del análisis de Solimano fue el problema recurrente de la acumulación de agua sobre el acceso. Para el agrimensor, la explicación es visible a simple vista: los cordones que delimitan el cantero central del acceso muestran una deformación que interrumpe el escurrimiento natural del agua hacia los laterales.
«No tenés que ser ingeniero. Si te parás y mirás los cordones del cantero central, en cualquiera de las dos manos, está totalmente deformado, y siempre se acumulaba agua. Lo que pasó es que, al construir la bicisenda y la senda peatonal, se cortó el escurrimiento hacia las parcelas frentistas, y el 100% del agua quedó sobre el acceso», explicó.
Solimano se mostró prudente respecto de la solución que el municipio anunció —abrir los cordones para drenar hacia los canteros intermedios— pero reconoció que será una mejora respecto de la situación actual. «Seguramente va a ser mejor de como está ahora, no me cabe ninguna duda, pero no sé si va a ser una solución definitiva», aclaró.
«Al hacer la bicisenda y la senda peatonal se cortó el escurrimiento. El 100% del agua quedó sobre el acceso. Espero que la nueva solución tenga capacidad para absorber el volumen de lluvias recurrentes”.
COLECTORAS, BICISENDAS Y CONDUCTOS SUBTERRÁNEOS
Consultado sobre qué hubiera hecho él en el lugar de los decisores, Solimano fue concreto: prolongar las colectoras que hoy funcionan entre la rotonda de Batallón 2 de Infantería y el acceso hacia el centro, extendiéndolas hasta la Ruta 5.
«Hubiera tratado de prolongar eso mismo hacia la ruta. Sé cuál va a ser la primera objeción: el arbolado existente no permite hacerlo. Eso es relativo y se puede resolver. Es un debate de costo-beneficio, como la poda con los tordos en la avenida principal», argumentó, y señaló que esa traza permitiría derivar el tránsito liviano, las bicicletas y las motos de manera más segura, además de aliviar el problema hídrico.
El profesional también mencionó la necesidad de conductos subterráneos en varios tramos: «Por el tipo de pendiente que tenemos acá, en muchos sectores hay que hacer conductos subterráneos, porque a veces no te da la pendiente para escurrir en superficie”.
Como referencia urbanística positiva, citó el caso de Pellegrini: «Fíjate cómo esa pequeña colectora sobre la mano derecha de la ruta 5 le cambió la cara al frente de esa ciudad. Hay cosas que marcan la diferencia”.
«Yo hubiera prolongado las colectoras hasta la Ruta 5. Eso aliviaría el tránsito, mejoraría la seguridad de ciclistas y peatones, y ayudaría con el drenaje”.
FINANCIAMIENTO: CONTRIBUCIÓN POR MEJORA
En la entrevista radial, Solimano destacó que es más fácil y rápido hacer obras con contribución por mejoras cuando los frentistas son empresarios porque es un beneficio para la empresa pero también advirtió que como está planteado hoy el país de ahora en más los municipios no podrán seguir gestionando obras en Nación y Provincia porque no hay plata y deberán hacerla con fondos propios, como lo hizo Barracchia hace 30 años atrás.
«Estoy convencido de que en los tiempos que corren, las obras van a depender más de la contribución por mejora de los vecinos que de lo que nos venga de provincia o nación. Ojalá me equivoque. Pero me da la sensación de que cada vez estamos más librados a nuestra suerte», sostuvo.
El agrimensor destacó un instrumento que a su criterio el municipio suele subutilizar: su capacidad para ser articulador y financiador de obras sin que ello implique un costo patrimonial directo. «El municipio puede ordenar las voluntades para que algo suceda. Puede ejecutar la obra, cobrarla en cuotas con ajuste y no perder plata. Tiene el rol de gestor de la articulación social y financiera», explicó.
En ese sentido, trazó una comparación histórica con la gestión de Barracchia: «El 90% de las obras de sus primeros años, las gestionó por contribución por mejora. No tenía los fondos que tuvo después. Lo que cambió fue la convertibilidad y otra estructura social, pero el mecanismo funcionó”. Y agregó: «Hay que empezar a pensar en programas de largo plazo: repavimentar 10 cuadras por año, encarar el acueducto de Trenque Lauquen, que se repara semana a semana sin solución definitiva. Objetivos realistas, sostenidos en el tiempo”.
«El municipio tiene algo que no tiene nadie: la capacidad de ser el gestor de la articulación social y financiera de la obra. Puede ordenar las voluntades para que algo suceda, sin que eso tenga un costo patrimonial directo.»
Por último, Solimano cerró su participación con una reflexión que resonó más allá de lo técnico. Advirtió sobre el riesgo de que las decisiones de infraestructura queden rehenes del cálculo electoral, y convocó a recuperar una cultura de debate genuino sobre los temas que definen el futuro de la ciudad.
«Tenemos que tratar de no contaminar estas discusiones con el partidismo electoralista. Uno puede tener visiones políticas sobre el rol del Estado o el financiamiento, pero hay que abordarlo pensando en la comunidad, no en cuántos likes o votos nos genera», subrayó el agrimensor”.








