DJ Lakk, de las noches de Trenque Lauquen a un reality en Corea

Lucas Novareux nació entre vinilos, creció mezclando imágenes en pantallas LED y terminó protagonizando un reality de intercambio cultural en Corea del Sur. Una historia de música, noche y choque de culturas.

Lucas Novareux es un DJ trenquelauquense, apasionado por la música y sus canales de difusión. Trabaja en la noche de nuestra ciudad, también incursa en medios de comunicación y en redes sociales con canales de streaming, pero además es un actor principal de una historia muy particular que ocurrió en la post pandemia: su participación en la TV de Corea del Sur en un intercambio cultural en el canal NBC.
La historia comienza antes que él. Su padre fue DJ allá por los 80. Eso explica, en parte, que Lucas haya crecido rodeado de vinilos y que su primer flechazo musical –dice- haya sido un CD de Dr. Alban en los 90. «Desde ahí siempre tuve contacto con la música», dice, aunque confiesa que hubo un período escolar en el que quiso ignorarla. No duró mucho.
MÁS QUE UN DJ
Cuando le preguntan cómo se define, Lucas hace una pausa y elige un término que quizás muchos desconocen: VJ. «DJ viene de disc jockey, corredor de discos. En mi caso soy corredor de videos», explica con precisión didáctica. Un VJ opera pantallas LED en recitales y fiestas, anima logos, sincroniza visuales con la música y la iluminación. Cuando el tema explota, la pantalla flashea. Cuando el ritmo baja, la imagen respira. Todo un arte que, según él, también exige calidad: «Hoy te delata mucho cuando tenés algo de mala calidad».
De martes a domingo musicaliza las noches de Trenquecraft, donde la consigna es apostar al funk, el rock y el pop. «La idea fue siempre forjar una línea más porteña, que la gente pase un rato agradable mientras escucha música ejecutada por alguien».
DE TRENQUE LAUQUEN A SEÚL
«La primera vez que tomé un avión fue para cruzar el mundo y hacer lo que más me gusta: estar delante de una cámara”.
El salto intercontinental llegó gracias a Martín Arcomano, un amigo de la escuela que trabaja como modelo y estaba radicado en Corea del Sur cuando los canales internacionales empezaban a reabrir post pandemia. Martín participó de un casting en NBC Korea buscando personas para un programa de intercambio cultural, y “vendió” una historia que cautivó a la producción: cuatro compañeros que habían compartido el jardín de infantes hasta el egreso del secundario, todos de Trenque Lauquen.
Los cuatro seleccionados fueron Martín Arcomano, Manuel Villanueva, Miguel Olivera y Lucas. Julio de 2022. Lucas no tenía pasaporte. Lo tuvo que tramitar a las corridas. «Fue como una experiencia muy grande y sobre todo hacer lo que me gusta, que es estar delante de una cámara», recuerda.
El programa mezclaba inmersión cultural con situaciones imprevistas. Una comitiva coreana vino primero a Trenque Lauquen —llegaron justo cuando Atlético salía campeón, los vistieron con los colores del club y los metieron a filmar el festejo—. Después, el grupo argentino voló a Corea. Cámaras todo el día, en todos los ambientes. En la habitación también. Lo que faltó fue el gran hermano de encierro: acá la idea era recorrer Seúl, llegar a lugares por cualquier medio disponible, «caminando, corriendo, como fuera».
La estadía planeada para una semana se extendió a dos: uno de los chicos dio positivo de COVID, lo que confinó al grupo unos días extra. Lucas confiesa que todavía hoy se pregunta si el resultado fue real. En cualquier caso, hubo tiempo para más aventuras.
En la provincia costera de Gangwon, específicamente en Haejonde, el grupo hizo surf, probó la gastronomía local y desayunó sopas picantes con cangrejo a las nueve de la mañana. «No sé cómo hacer para aguantar todo el día después de eso», dice Lucas entre carcajadas. Con el tiempo aprendió a apreciar una cocina que define como sana, vegetal y sabrosa, aunque radicalmente distinta a la argentina.
De regreso en Seúl visitaron el Museo Nacional —un recorrido desde los orígenes de la península hasta la era del K-pop—, la Casa Azul (la ex residencia presidencial al pie del parque Bukasan, con marcas de disparos de la guerra de los 50 todavía visibles en las paredes) y usaron el subte a la una de la mañana, donde todos los pasajeros dormían de traje. «Venían reventados del trabajo. Tienen mucha vocación por el trabajo y las jornadas extensas”.
La distancia cultural también se notó en los detalles del rodaje. La producción tenía reglas que “muy a lo argentino” rompieron en alguna oportunidad, como salir a tomar unas cervezas de noche.
«Si alguno está buscando un lugar para conocer, Seúl es muy lindo. Donde vayas, hay algo particular.»
Lucas volvió a Argentina con los contactos de toda la producción, una nueva perspectiva que impone el choque de culturas.
Los videos del viaje están en su canal de YouTube DJ LAKK. Todavía hoy, dice, sigue pensando en qué podría haber hecho diferente. No en el programa, sino en cómo disfrutarlo más.
Sobre su presente y futuro, dice que prefiere no hacer planes de largo alcance sino ir armando su carrera con la música y también en los medios de comunicación y en canales de streamming paso a paso.

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