En plena temporada de cierre de declaraciones juradas, presentaciones, etc. el concejal Pablo Larrosa —contador público de profesión— atendió el teléfono para una entrevista con FM TIEMPO y habló de la delicada situación que atraviesan comerciantes, empresarios y empleados asalariados frente a la presión del Fisco nacional y la caída de la actividad económica. Con la doble mirada de la política local y el ejercicio profesional, Larrosa describió un escenario que calificó como el más complejo de sus casi tres décadas de trayectoria.
—Es complicada la tarea de los contadores en ciertos momentos del mes y del año, ¿no?
—En este gobierno que estamos transitando, la tarea de los contadores es complicada desde enero a diciembre, básicamente. Nunca vi en mis casi 30 años de profesión una situación tan compleja en cuanto a que las empresas, los comerciantes y demás se encuentran con dificultades para afrontar las obligaciones fiscales: IVA, cargas sociales, etc. Puntualmente con lo que recauda el Gobierno Nacional se está configurando una situación muy complicada: se están iniciando ejecuciones fiscales a los 20 o 25 días, y esa ejecución se traduce después en un embargo bancario que deja las cuentas inoperativas. Los profesionales de ciencias económicas estamos un poco en el medio de esas circunstancias.
—Hay un dato que publicaron los medios nacionales: en agosto el Gobierno tuvo que recortar el gasto un 10% porque cae la recaudación. Es un ciclo previsible: menos actividad económica, menos recaudación, más recorte.
—Sí, esto ya lo vio mucha gente en la década del 90. Es algo que siempre me llama la atención: cómo el argentino tiene esa tendencia, cada lustro o lustro y medio, de volver a caer en la misma trampa electoral, eligiendo modelos de gobierno que ya nos hicieron mucho daño. Pero bueno, eso es más para un sociólogo que para un contador.
—Volviendo a lo tributario: me decías que hay mayor asfixia del organismo recaudador hacia las empresas. Un dato publicado por diarios nacionales esta semana señala que solo un tercio de las empresas del país logró cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones a fin de agosto.
—Sí, sí, sí. Eso es lo que vengo notando desde hace 3 o 4 meses, y no es lo normal. ¿Quién te inicia un juicio a los 20 días? Y menos un gobierno nacional, en el contexto en el que estamos viviendo. Un juicio de ejecución fiscal se traduce inmediatamente en la inoperatividad de las cuentas bancarias. Entonces se dan situaciones donde un empresario o comerciante no llega a pagar en tiempo y forma las cargas sociales a los 20, 25 o 30 días, le inician un juicio, le dejan inoperativas las cuentas, y eso le impide pagarle a los proveedores y al resto de los servicios. Se conjugan situaciones verdaderamente complejas.
Lo que vengo viendo hace tres o cuatro meses es que esto se profundiza cada vez más: es cada vez más difícil para el comerciante pagar los impuestos, y ahora el Fisco Nacional inicia la ejecución fiscal en un lapso mucho más corto. Antes, como referencia, un tiempo rápido de ejecución rondaba los 90 días. Ahora está pasando algo trágico: a los 20 o 25 días. Tengo un caso puntual de una empresa que pagó la deuda después de la ejecución fiscal, porque además no siempre se notifican correctamente; es un tema histórico de la relación fisco-contribuyente. Es algo que la dirigencia nacional en algún momento va a tener que resolver: uno ni siquiera se entera de que tiene el juicio hasta que sufre el embargo bancario, por una deuda que quizás ya había pagado. Y mientras tanto no te exime de nada: hay que hacer todo el trámite para volver a dejar las cuentas operativas.
-¿Esta situación afecta al Municipio también?
-El municipio tampoco está exento: recibe menos dinero de coparticipación porque la actividad económica es un desastre, y eso repercute en la recaudación del IVA, que es el principal impuesto que aporta a la coparticipación. Si no hay actividad económica, es el primer impuesto que cae. Efecto cascada, efecto dominó: baja la coparticipación. Lo han manifestado en varias oportunidades quienes tienen que recaudar, y es un problema que veo que empeora cada vez más.
—Estás describiendo una situación muy compleja, difícil para comerciantes, industriales y para quien quiera emprender.
—Se está configurando una situación muy compleja, como decíamos, que ya sucedió años anteriores en nuestro país. Estamos hablando sólo de comerciantes pero también está pasando algo que a mí me interesa y que quizás reviste un grado mayor de complejidad: el endeudamiento del empleado asalariado. Hoy pasa mucho, por ejemplo, con el empleo municipal. Más allá de las buenas noticias que hay en este municipio respecto de los porcentajes de actualización salarial, el sueldo del empleado municipal sigue siendo un sueldo de miseria: de 500 a 700 mil pesos. Imaginate una persona con esos ingresos que tiene que afrontar una factura de luz o de gas de 100 o 150 mil pesos: termina en un prestamista particular, con intereses exorbitantes, y entra en una rueda de endeudamiento crónico de la que le va a costar muchísimo salir. No tanto en términos del ejercicio del comercio, sino en términos de empleados asalariados: es un problema que se está profundizando, lamentablemente. Sin dudas va a ser un cierre de año muy complejo, muy difícil.
—La Cámara de Diputados tiene previsto tratar el tema endeudados, desde lo local, ¿se puede hacer algo con este tema?
—Se puede, sí. Ser un endeudado hoy es moneda corriente: la gente no puede pagar la tarjeta de crédito. Sí hay antecedentes en la provincia de Buenos Aires de municipios que dispusieron alguna partida de su presupuesto para implementar subsidios retornables o no retornables, para ayudar a sortear este proceso. Pero esto no pasa solo porque el Estado te pueda asistir en un momento tan complejo: lo que hay que reformar son las condiciones del juego, las condiciones de la economía, básicamente.
Porque el Estado municipal, provincial o nacional —bueno, el nacional creo que no— te puede ayudar un mes, dos, tres, cuatro meses. ¿Y qué pasa en seis o siete meses? Lo que observo es que si no hay un vuelco en el modelo económico —y no lo va a haber— esta situación tiende a empeorar y no veo una salida. El propio Presidente lo dijo en campaña: iba a hacer un ajuste muy fuerte. Eso es lo que está pasando, ¿qué esperábamos? No va a haber un cambio en el modelo económico porque quienes gobiernan están convencidos de que están haciendo las cosas bien, o al menos es lo que transmiten. Yo creo que pasa por lo mismo que ha pasado siempre en la historia: es un grupo que le toca gobernar ahora, que tiene intereses con los grandes capitales y los grandes círculos de poder, y gobierna en beneficio de ellos y en detrimento del resto de la población, que somos casi la totalidad de los argentinos.
En esa estructura, lamentablemente no veo ninguna posibilidad de que la cosa mejore. Y un municipio puede ayudar uno, dos, tres, cuatro meses, pero si no se cambian las condiciones de fondo —que el trabajador que cobra un sueldo llegue a fin de mes, que el comerciante también llegue a fin de mes con su comercio— creo que estamos ante un panorama muy complejo respecto de lo que puede llegar a pasar.
Larrosa advierte sobre una situación de asfixia tributaria sobre las pymes locales
El edil, que además ejerce la profesión de contador público desde hace casi 30 años, analizó el ahogo tributario que sufren las empresas, el endeudamiento creciente de los trabajadores municipales y el rumbo del modelo económico nacional.

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