24 de marzo: marcha multitudinaria y documento de la Comisión por los DDHH

Como todos los años se realizó la tradicional marcha y acto por el día de la memoria, la verdad y la justicia, organizada por la Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen. La convocatoria fue en Plaza San Martín y tras recorrer varias calles, el acto se concretó en…

Como todos los años se realizó la tradicional marcha y acto por el día de la memoria, la verdad y la justicia, organizada por la Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen. La convocatoria fue en Plaza San Martín y tras recorrer varias calles, el acto se concretó en Plaza Bicentenario.
Este es el documento que se leyó ese lugar:
Hay varios problemas con nuestra memoria. No porque sea incompleta, como claman los negacionistas que piden falsamente por “Memoria completa”. Hay que volver a decirles a estos apologistas de Videla, Camps, Etchecolatz y Astiz que nosotres enfocamos el terrorismo de Estado como calamidad principal, por sistemático, por imprescriptible, por perpetrar crímenes contra la humanidad toda al ejecutar acciones que no queremos siquiera imaginar en la profundidad del horror; seguimos denunciando las torturas y el exterminio de personas repetido miles de veces, con el goce de los verdugos por el sufrimiento indecible, esos asesinos genocidas que se vanaglorian de haber reducido a seres humanos a la condición más humillada y fragmentada desde lo físico y lo psicológico. No negamos que otres puedan recordar a otras víctimas de la violencia política en la década de 1970, pero a los hipócritas propagandistas de la “Memoria completa” les pedimos que se dejen de vociferar y bastardear en las redes antisociales, y se pongan a organizar sus Marchas, sus Actos, sus movilizaciones, ¿o no les da el cuero? A los y las partidarios de asesinos cobardes, prófugos de la justicia durante décadas, como Jorge Antonio Olivera o Gustavo Ramón De Marchi (incapaces de arrepentirse, hábiles para organizar fiestas insultantes), les repreguntamos: ¿Solamente pueden criticarnos desde un teclado porque la convicción que tienen es tan endeble que no resiste cinco minutos de manifestación de cuerpo presente en un espacio público?
Lamentablemente, de la mano de tanto odiador, de tanta odiadora, que se manifiesta en redes y fuera de ellas con una virulencia inusitada, ilimitada, no es descabellado pensar que más de uno, más de una, de tales cultores del “Viva La Libertad Carajo” hayan festejado el salvaje ataque a una compañera militante de H.I.J.O.S., ocurrido en su domicilio el 5 de marzo; la golpearon, ataron, abusaron de ella, y le dijeron que estaban ahí, pagados por alguien, para matarla. Antes de huir, pintaron en una pared “VLLC”. ¿Quién pensó, quien financió, quien habilitó este atentado, quiénes lo justificaron, quiénes lo celebraron, quiénes volvieron a pensar y decir “Por algo habrá sido…”, o “Bueno, qué querés, si es feminista e hija de desaparecidxs, qué otra cosa le cabe…”? Repudiamos este cobarde ataque y pedimos justicia para la compañera, urgente y completa, aunque ya no creamos en un Poder Judicial corrompido desde la cúpula, amigo de cada injusticia, de cada privilegio que se suma a los privilegiados de siempre. Luego de ese atentado se dieron a conocer amenazas, como las que le realizaron a Teresa Laborde Calvo, hija de Adriana Calvo (una de las fundadoras de la AEDD), apenas pasado el balotage de noviembre y a fines de febrero: “A la próxima escuela que vas, no volvés” (en alusión a sus charlas en establecimientos educativos) y “Zurda de mierda, si seguís adoctrinando sos boleta”, tal el calibre de las cobardes amenazas. También llenaron de mensajes de odio a la Editorial MAREA, que ha publicado muchos libros sobre DDHH, y se sospecha que intervienen teléfonos de referentes como Estela de Carlotto. Una verdadera colección de actos criminales y/o antidemocráticos…
Decíamos que nuestra Memoria está en problemas: uno de los déficits reales que la aquejan es que viene resultando muy esporádica, y se concentra en marzo o en septiembre (alrededor de “La Noche de los Lápices”). Una cosa es que marzo haya sido declarado “Mes de la Memoria”, y otra cosa es que sólo nos acordemos de nuestrxs desaparecidxs en la semana del 24. Y esta interpelación es amplia, se dirige a cada adherente que se moviliza hoy, a quiénes son sensibles pero se enteran de la ocurrencia de esta Marcha por algún medio de comunicación, y sobremanera al sistema educativo, a docentes de cualquier nivel y especialidad: el “deber de Memoria” es asunto de todo el ciclo lectivo, es una responsabilidad a la que ningún/a profesional de la educación debería seguir escapándole…
Otra limitación cierta de nuestras memorias es que exhiben mucha fragilidad, en cuanto a poder reproducir con precisión datos clave, como nombres y fechas asociables al menos a las personas desaparecidas ligadas con nuestro distrito. No falta información, lo que podría estar flaqueando es la voluntad de recordar cada nombre y apellido, su edad cuando los/as secuestraron, la fecha en la que entraron en el circuito macabro de los Centros de exterminio. La comunidad no debería seguir dejando el manejo de esa información en manos de unos pocos “especialistas”…
El tercer problema con nuestra memoria histórica, aludiendo en este caso a toda la sociedad argentina, es la facilidad con la que se la engaña, deforma, distorsiona, falsea, distrae. Al hablar de este aspecto surge lo que podríamos llamar “el baile monstruoso de las letras que esconden la realidad”. Por ejemplo, la “e”: quieren, desde el Gobierno nacional y otros sectores del establishment, hacer creer que el lenguaje inclusivo es uno de los principales problemas que nos aquejan (en la Marcha del 8M, algune de nosotres llevó un cartel que problematizaba así: “Te molesta mucho el lenguaje inclusivo, pero no te molesta tanto la exclusión de personas: ¿en qué te han transformado?”). Ni hablemos de la “K”, consonante vilipendiada si las hay. Mientras distraen con la e, la x, o el @, mientras levantan el dedo contra “los K”, otras políticas encarnadas por personas cuyos apellidos empiezan con “M” nos vienen destruyendo desde hace casi medio siglo: Emilio Eduardo Massera representó mejor que nadie la combinación de cinismo y perversión necesaria para ejecutar un genocidio a partir del 24 de marzo de 1976, mientras José Alfredo Martínez de Hoz ponía en práctica las mismas medidas económicas destructivas del desarrollo nacional que en 2024 nos quieren vender como “novedosas”; Carlos Saúl Menem traicionó postulados históricos del peronismo, para arrojarlo de rodillas a la celebración del cipayismo más entreguista, el de las “relaciones carnales” con los Bush y demás aves rapaces del hemisferio Norte; Mauricio Macri, que considera a Menem “un hacedor”, continuó esas políticas de negociados en beneficio propio y de saqueo de cualquier esperanza de un desarrollo soberano; desde hace 3 meses y fracción Javier Milei, aliado con Macri y admirador como este de Menem, con buena parte de esa familia riojana prototipo de “casta nada transparente” a su alrededor, está destruyendo las vidas de millones, porque en lugar de sacar de la pobreza y la indigencia a los que el gobierno fallido de les Fernández había mantenido en ese pozo, la gestión de La Libertad Avanza suma cada minuto nuevos pobres e indigentes.
En realidad, lo que avanza desde el 10 de diciembre de 2023 NO es la libertad: sí avanzan las amenazas (de despidos, de decisiones revanchistas, de pérdidas de todo derecho), sí avanza la violencia (material de no tener lo básico para vivir, simbólica de no poder expresar una oposición sin ser descalificado/a), sí avanza la miseria (porque si bajan la inflación, será arruinando la calidad de vida de casi todes), sí avanzan angustias, incertidumbres y desesperanzas (que enferman y matan por acumulación de estrés sin horizonte de disipación). No Avanza la Libertad, lo que avanza sin pausa es la crueldad, sello de fábrica del nuevo Gobierno nacional.
No sólo las “M” (de Massera, Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei) han sido y son fatales, también las “C” de Domingo Felipe Cavallo y Luis Caputo, también las “be largas” y las “ve cortas”. Vuelve a payasear Patricia Bullrich, amenazando a diestra y siniestra mientras no resuelve un solo problema de seguridad de la ciudadanía. Ahí la tenemos que soportar a Victoria Villarruel, que reivindica a los asesinos genocidas, sean sus familiares o no, pero pretende que le creamos que le interesa “completar la Memoria”. Hablando de Bullrich, no vamos a dejarle pasar que ayer mismo volvió a provocar (lo único que le sale bien): dijo que hoy no podría concurrir a ninguna Marcha de M, V y J porque la iban a matar. ¡Qué lástima que no andaba cerca de este NO bonaerense, porque de ser así hubiera podido concurrir a nuestra Marcha, y comprobado que nadie le iba a tocar un pelo! (eso sí, se iba a llevar de recuerdo unos cuantos adjetivos calificativos, como “represora”, “irresponsable”, “energúmena”, “antidemocrática”, “oportunista”, y otros varios epítetos menos reproducibles…). Véngase el próximo 24 de marzo a Trenque, Bullrich, y verá que solamente le quedarán zumbando los oídos, al conocer la opinión que tenemos de usted los que realmente nos interesamos por la Verdad y la Justicia (¿habrá ido la ministra a alguna Marcha antes del 2004, siendo que se lamenta por los últimos 20 años de supuesta “apropiación de la conmemoración”, o como estamos casi seguros nunca jamás se ocupó de manifestarse marchando en esta fecha?).
Así estamos, en esta República Argentina cuyo sistema democrático viene agonizando hace rato, donde confunden a millones haciéndoles pensar que para bajar la fiebre hay que matar a cualquier paciente febril que ande por ahí. Javier Milei, Victoria Villarruel, Karina Milei, Nicolás Posse, Santiago Caputo, Federico Sturzenegger, Luis ‘Toto’ Caputo, Patricia Bullrich, Guillermo Francos, Sandra Pettovello, Luis Petri, Martín Menem, Oscar Zago y demás rematadores del Estado nacional, son la prueba contundente de las fallas de nuestra memoria social, tan frágil, esporádica, deficitaria en voluntad, y susceptible de engaño. No es irreversible, pero resulta difícil de revertir porque está faltando sentido comunitario y está faltando empatía. Mientras cada uno, cada una, esté más centrado en sus propias conveniencias que en el devenir colectivo, nos seguirán cambiando las letras problemáticas y continuarán enriqueciéndose, los de “la casta de las M”, a costillas del trabajo del sufrido y confundido pueblo argentino.
Cada Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia hablamos de un pasado que se remonta a casi medio siglo atrás, pero lamentablemente hay fuertes hilos conductores entre ese pasado, este presente y el futuro cercano. La CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) presentó el jueves 14 de marzo el Archivo de casos de personas asesinadas por el Estado entre 1983 y 2023, e hizo una evaluación de los primeros tres meses del actual gobierno; María del Carmen Verdú, referente de CORREPI, advirtió que el gobierno de Milei podría convertirse en el más represor desde la última dictadura, con 60 casos de muertes por violencia desde el Estado en setenta días de gestión. Verdú recordó que “Hace un año cuando hacíamos el informe 2022, alertábamos del peligro que sería el triunfo electoral, en aquel momento hablábamos por un lado de la fórmula Milei-Villarruel, por el otro lado de la fórmula Bullrich-Petri, hoy nos gobiernan los cuatro. (…) estos cuatro también se potencian al haberse rejuntado y son peores de lo que hubiesen sido cada uno por separado. Se concretó la peor pesadilla”. En cada Marcha que surca el territorio argentino se canta “Milei, sos la dictadura” o “Villarruel, sos la dictadura”, y no faltan quiénes se escandalizan porque se alude a mandatarios electos; esos falsos republicanos que se enojan con tales cánticos dejan de lado la increíble vigencia de Cavallo (que estuvo en el Proceso genocida, luego con Menem, más tarde con De la Rúa, y ahora es asesor estrella de Milei), no consideran el entusiasmo represor que publicita protocolos antipiquetes desaforados como si fueran gratuitos y eficaces, y obvian la presencia de allegados a los genocidas en cargos clave (sin ir más lejos, el nuevo jefe del Ejército es un general hijo de otro general imputado por numerosos crímenes contra la humanidad, que murió impune antes de la reapertura de los juicios), entre otros hilos conductores que desde el 2024 nos retrotraen penosamente a 1976.
Nunca olvidamos que las y los 30.000 compañeres detenidxs-desaparecidxs se opusieron a políticas de entrega, saqueo y miseria planificada como las que se dictan actualmente (mediante DNUs o proyectos ómnibus de ley). Ellas y ellos, les 30.000, hubieran alzado hoy la voz por las/os trabajadores de Télam y demás medios públicos, por las/os trabajadores de Canal12, nuestra televisión pública regional, que dentro de una semana va a sufrir la pérdida de cuatro laburantes valiosos a los que no les renovarán contrato (vaya para elles nuestro abrazo solidario, nuestro acompañamiento en las acciones que emprendan); las y los 30.000 hubieran adherido a reclamos de les trabajadores de la Agencia Nacional de Discapacidad, de los Centros de Desa-rrollo Regional; hubieran estado junto a las/os artistas atacados por sus opiniones, científicos/as apremiados en la continuidad de sus investigaciones, pacientes oncológicos privados de sus medicamentos, jubilados/as y pensionados/as que terminan siendo “la principal casta ajustada”; ni hablar que las/os 30.000 no se hubieran quedado de brazos cruzados ante el abandono de la provisión de alimentos a comedores y merenderos. Porque les sentimos junto con nosotros/as, reclamando contra las nuevas injusticias, cerramos este documento y este encuentro, con la esperanza que la Memoria quede abierta todo el año, gritando una vez más, con todo el cariño y el compromiso de nuestro recuerdo.
Fotos gentileza Javier Tiseira

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