Alejandra Tassone: “La cocina me devolvió el propósito que buscaba”

Sabores que cuentan historias. Cambió la docencia por la cocina.

Después de varios años frente al aula y como directora de la Escuela 8, Alejandra Tassone se jubiló y, como muchos docentes, enfrentó el vértigo de tener tiempo libre por primera vez. Pero lejos de quedarse quieta, encontró en la cocina —y en las mermeladas caseras— una nueva pasión que hoy se convirtió en emprendimiento: Mermeladas Tassone.
“Al principio fue duro. De tener la cabeza en mil cosas, pasás a no tener nada. Pero me di cuenta de que la cocina me apasiona, y ahí empezó todo”, cuenta Alejandra, con la calidez de quien habla de algo profundamente propio en una entrevista con FM Tiempo.
Las mermeladas que produce tienen raíces familiares. “Las hacíamos con mi abuela Elena y mi mamá Marta, en Quemú Quemú, La Pampa. En los patios había plantas frutales, y se cocinaba para todo el año”, recuerda. Hoy, esas recetas se transformaron en productos naturales, con frutas de estación y menos azúcar que las versiones industriales. “La gente me dice que les recuerdan a las que hacía su abuela. Eso me emociona”.
Alejandra reutiliza frascos —que vecinos le acercan— y cuida cada detalle del proceso: desde la esterilización hasta el etiquetado, que diseñó junto a su sobrina. “Es un compromiso cocinar para otros. Hice cursos de manipulación, de redes, de comercialización. Me gusta hacerlo bien”.
SABORES QUE CUENTAN HISTORIAS
Entre sus variedades hay clásicos como frutilla, durazno y ciruela, y combinaciones originales como manzana verde con kiwi, limón con jengibre o la “mermelada inglesa” (manzana, pera, naranja y un toque de limón). “Tengo mi libro de recetas, donde anoto los tips de cada sabor. Me encanta probar cosas nuevas”.
Produce más de 100 frascos por mes, vende en ferias, comercios locales y por redes sociales. “La gente se engancha mucho. Me escriben por WhatsApp, eligen del catálogo digital, y yo respondo enseguida”.

UN NUEVO CAPÍTULO
Alejandra no vive exclusivamente de las mermeladas, pero las toma con total seriedad. “Me gusta que lo que hago salga bien. Que esté rico, que sea sano, que la gente lo disfrute”. Y aunque no se obsesiona con estar en todos lados, sueña con seguir creciendo: “Me gustaría que el producto esté en más negocios. Y que más personas se animen a emprender. Se puede. Es re lindo compartir lo tuyo con otros”.

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