Beruti y la grieta local

¿Qué pasó en Beruti? Es una de las preguntas que más se escucha por estas horas en los corrillos políticos desde el pasado viernes, cuando el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Javier Rodríguez, pasó por el lugar para escuchar de mano de los pescadores sus demandas y preocupaciones. Pero la…

¿Qué pasó en Beruti? Es una de las preguntas que más se escucha por estas horas en los corrillos políticos desde el pasado viernes, cuando el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Javier Rodríguez, pasó por el lugar para escuchar de mano de los pescadores sus demandas y preocupaciones.

Pero la asamblea que se realizó en el Club La Luisa dejó de ser un espacio de debate sobre la producción y se convirtió en un lugar de acaloradas discusiones dicen las distintas fuentes consultadas. Sobre el episodio, que habría enfrentado a dirigentes del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio, sólo se conocen versiones en off de record porque nadie quiso hacerse cargo del tema cuando se abrieron los micrófonos de este medio.

Si bien desde OESTE BA hicimos sonar todos los teléfonos de los voceros encargados de la prensa institucional y los que redactan gacetillas nadie quiso poner la cara para contar lo sucedido.

En la asamblea en cuestión se habrían generado discusiones por la actividad pesquera que siempre fue muy compleja y difícil de encausar.

Pero el tema de fondo aquí es la grieta, más allá que la excusa ahora fue la pesca, no podemos olvidarnos que desde el inicio del año la relación entre el oficialismo y la oposición distrital viene de mal en peor. Hubo sesiones y asambleas de mayores contribuyentes en el Concejo Deliberante que fueron escandalosas.

En el oficialismo y en la oposición existen dirigentes capaces de establecer el diálogo político y evitar las confrontaciones y las peleas. No para pensar igual, sino para no dar espectáculos bochornosos. Pero está claro que los dirigentes capaces de tejer consensos y acuerdos han sido relegados a las segundas líneas. Quizás sería bueno que los dejaran conducir un tiempo a los más pacíficos, a los cerebrales, a los que entienden que la política es una herramienta para construir y no destruir.

También sería un buen momento para hacer un análisis hacia adentro en ambas orillas, para evaluar los pasos dados en este último tiempo y ver si se podrían replantear algunas acciones y actitudes que no ayudan a la convivencia pacífica. En síntesis, es hora que la clase política local se dé cuenta que este no es el camino, que así  le están haciendo un flaco favor a Trenque Lauquen. Es hora de pensar en los vecinos, en un momento tan difícil para nuestro pueblo, un gesto de madurez política no vendría nada mal.

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