Marzo llega con buenos registros de remisión en los recibos de fábrica. La disponibilidad de leche cruda es notoria en el inicio del otoño, y los operadores del sector lo reconocen. Sin embargo, ese volumen no alcanza para disimular una realidad que se repite desde hace meses: la rentabilidad de los tambos sigue cayendo, y cada vez son más los productores que cierran sus números en rojo.
Así lo refleja el último informe del Panorama Lechero Regional de CAPROLECOBA, la Cámara a Agropecuaria de Productores Lecheros del Oeste de la provincia de Buenos Aires, que en su reciente edición traza un diagnóstico sin eufemismos: la cadena está «ajustada», con las tensiones propias de un sector que intenta sobrevivir entre una macro compleja y una micro cada vez más frágil.
En el eslabón industrial, el panorama es desigual. Las empresas de mayor envergadura tienen ociosa buena parte de sus instalaciones, consecuencia directa de un mercado interno que, si bien se mantiene, no crece al ritmo que estas compañías necesitan para operar a plena capacidad. La mirada de los grandes jugadores está puesta, en consecuencia, en los negocios de exportación que se perfilan para los próximos meses del año.
Las pymes del sector, en tanto, adoptan una postura más cautelosa. Según el relevamiento de CAPROLECOBA, la estrategia predominante en este segmento es la de «no hacer olas»: prudencia ante la incertidumbre, sin grandes apuestas ni inversiones que impliquen riesgos difíciles de afrontar en el corto plazo.
EL TAMBO, EL ESLABÓN MÁS CASTIGADO
El diagnóstico es más sombrío a nivel primario. La rentabilidad de los tambos no ha parado de caer en los últimos meses, afectada por el encarecimiento de los insumos, la suba en los costos de mano de obra y energía, y un precio pagado al productor que no logra compensar esas variables. El contexto macroeconómico, descripto en el informe como «poco contemplativo con la micro», no ofrece señales de alivio en el horizonte cercano.
Sin embargo, el documento de CAPROLECOBA identifica un cambio de tendencia incipiente: la necesidad de leche «de a poco vuelve a insinuarse». Esa señal, aún tímida, podría representar un punto de inflexión que, de consolidarse, aportaría algo de oxígeno a los productores que hoy sostienen la cadena en condiciones muy ajustadas.
El sector aguarda con expectativa la evolución de los mercados externos y las señales que pueda emitir la política económica nacional. Por ahora, la consigna es aguantar: con eficiencia, con prudencia, y con la esperanza de que ese leve repunte en la demanda llegue a tiempo para evitar más bajas en el padrón de tambos activos de la región.
Cadena láctea ajustada: más tamberos en rojo pese al repunte en los volúmenes de marzo
La última edición del Panorama Lechero Regional elaborado por CAPROLECOBA advierte que, si bien la oferta de leche se mantiene firme en el arranque del otoño, la rentabilidad de los establecimientos tamberos continúa deteriorándose en un contexto macroeconómico que castiga severamente a la escala productiva.

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