El Gobierno autorizó la semana pasada el autocultivo de cannabis para uso medicinal, al igual que el acceso de sus aceites y derivados en farmacias autorizadas, una de las principales demandas de los cultivadores solidarios y de madres y padres de niños con epilepsia refractaria y otras patologías.
El Estado da respuesta así a una demanda importante de un sector de la sociedad y le pone punto final a una época en la que la norma fue criminalizar pacientes y cultivadores solidarios, que buscan en esta planta un paliativo a largos y desgastantes tratamientos médicos.
El texto firmado por el Presidente además es el corolario de un trabajo conjunto en el que intervinieron actores políticos de distintos partidos y la sociedad civil con asociaciones y vecinos que se movilizaron para obtener una ley que se sancionó en el 2017 y ahora este decreto, que en esta nota buscaremos resumir con la palabra del ex diputado Sergio Buil, el intendente Miguel Fernández, el concejal Pablo Larrosa, el abogado trenquelauquense Leandro Favaro, que se desempeña como cotitular de la fiscalía temática de Estupefacientes de Mar del Plata, y el vecino Víctor Zoppi que se involucró, investigó y pidió por el tema para ayudar al tratamiento de su hijo.
El ex intendente de Rivadavia y ex diputado nacional, Sergio Buil, fue el autor de la ley que creó el espacio de investigación científica de las propiedades medicinales del cannabis. Lo presentó en el Congreso en el 2016 y se aprobó al siguiente año.
Entrevistado por este diario celebró el Decreto reciente del gobierno de Alberto Fernández y dijo que se ha recorrido un camino en conjunto: “Es significativo por todos los que trabajamos en ese momento. Vale aclarar que había varias vertientes en el tema, y el proyecto fue impulsado inicialmente desde el municipio de General La Madrid que en el año 2015 comenzó a trabajar sobre el tema”.
“La ley permitió generar un programa para el análisis del cannabis de uso medicinal. Nosotros sabíamos que ese estudio iba a llevar algunos años. Todo indica por estudios del mundo que si bien no cura es un paliativo importante para muchas patologías y nosotros lo consideramos como un derecho de las personas en algo tan significativo que es la salud” dijo el rivadaviense.
Buil rescató a General La Madrid “porque pone al Estado en la producción”, más el INTA y el Conicet “pero también queríamos que aquellos que hacían autocultivo pudieran tener la posibilidad de hacerlo y finalmente se consiguió y eso fue una gran pelea contra el Ministerio de Seguridad”.
“Es importante terminar con la criminalización de este tema, el narcotráfico va por otro lado, siempre se busca a los perejiles” y dijo que el Decreto de Alberto Fernández “es un avance que le reconozco al Gobierno y que para mi es muy importante y va a beneficiar a mucha gente que padece diferentes patologías que usa y quiere usar el cannabis medicinal y es un beneficio que hay que propiaciarlo”.
También rescató a todos los vecinos y organizaciones civiles que trabajaron en la materia “se generó una construcción muy rica y muchos de esos sectores siguieron movilizados y llevaron a distintos municipios ideas y avances”.
Uno de esos avances ocurrió el año pasado en Rivadavia donde se creó el Registro de vecinos que realizan autocultivo del cannabis con fines medicinales. El Estado se puso al frente así del tema para evitar la persecución policial y judicial de vecinos que sólo buscaban ofrecerle una posibilidad más a los tratamientos de sus hijos.
TRENQUE LAUQUEN
En el caso de Trenque Lauquen, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que fue largamente consensuada y debatida y que pretende colocar a nuestro distrito en la cabeza de los municipios del país en esta materia.
Pablo Larrosa, edil del FdT y uno de los impulsores de la iniciativa, destacó en primer lugar que la norma es “producto de un trabajo conjunto” del que no se sólo participaron concejales sino que además se amplió para que especialistas, científicos y usuarios dieran su opinión, incluso se generó intercambio con representantes de otros municipios.
“Se proponen dos aspectos –dijo Larrosa- el proceso completo de producción de la planta y la posterior producción del aceite de cannabis. Aquí en Trenque Lauquen, tenemos que aprovechar que somos uno de los pocos distritos en todo el país en tener un laboratorio propio, por eso hay que avanzar en la etapa de la manufactura” sostuvo.
Desde esa perspectiva “se aborda todo el proceso de producción de aceite de cannabis”. La idea que analizan en el HCD y con diálogo con el Departamento Ejecutivo “es mudar el laboratorio y equiparlo con instrumental que aportaría Nación; hacer siembra y cosecha con el apoyo de organismo públicos especializados en predios municipales”.
La ordenanza, crea un consejo consultivo integrado por usuarios, Profesionales referentes de la temática, miembros del poder legislativo y del departamento ejecutivo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (I.N.T.A), Universidades y miembros de ONG vinculadas a la temática.
Si se lograra completar todo el proceso “nos puede permitir potencialmente ser proveedores de la provincia, la nación y del ámbito privado, es decir que nos pone a la vanguardia en este tema”, dijo Larrosa.
EN PRIMERA PERSONA
El vecino Víctor Zoppi se pronunció sobre el tema. Hace varios años comenzó a indagar sobre el aceite de cannabis para tratar la enfermedad de su hijo: epilepsia refractaria. Así conoció vecinos de Rivadavia, Santa Rosa y otros lugares que venían pidiendo por el tema. Su caso se hizo conocido por la lucha contra la obra social que finalmente reconoció el tratamiento y hoy le garantiza la importación del aceite de cannabis desde EE.UU.
Entrevistado en FM Omega aclaró que no realiza en su casa autocultivo, como muchos otros, sino que sólo compra el aceite y que su interés en el tema surgió para poder darle otra opción al tratamiento médico, un paliativo.
“Esta es una buena noticia y un gran paso que se puedan dar estos avances. Ahora falta pulir varias cosas de la reglamentación y del control. Hay que concientizar y enseñar a la gente que no conoce del tema porque es normal que haya desconocimiento y miedos. Hay que romper tabúes, instalar el tema y hacer docencia”.
“Siempre estuvimos apoyando la causa porque fue mucha la gente que a nosotros nos ayudó, y entendimos que era una manera de devolver esos favores, por eso se armaron redes de vecinos interesados en el tema en la región, pero siempre hubo mucha burocracia y trabas para avanzar, por eso es importante este paso”.
En este sentido, enfatizó que el tratamiento para su hijo se garantizó pero otros deben lidiar durante muchos años contra el sistema “hay que estar en el lugar de esas familias que además de luchar contra la enfermedad tenés que luchar contra la burocracia, la justicia y todo”, sostuvo.
LA MIRADA DEL FISCAL
El abogado trenquelauquense Leandro Favaro, que se desempeña como cotitular de la fiscalía temática de Estupefacientes de Mar del Plata, destacó este avance legal al sostener que “la medida es acorde a todas las críticas que había tenido la ley desde distintos sectores, activistas, cultivadores, ong’s, docentes e integrantes del poder judicial. Recoge todas esas críticas y a mi entender hay un compromiso de todas las posiciones que intervienen. Es una buena medida porque le viene a dar un marco legal e incluso de contralor, como lo dice el decreto, a lo que está sucediendo. Es regulación, no despenalización, sino regularización e intervención del Estado con varios fines, entre ellos para garantizar la calidad del producto”.
Favaro tiene un fallo relevante, a tono con esta mirada aperturista: logró entregar a la Universidad de Mar del Plata plantas secuestradas durante un allanamiento para abastecer las investigaciones sin que esto configure un delito, una decisión judicial compleja que sin embargo con este nuevo marco legal iría de la mano con los objetivos que propone la nueva reglamentación.
Por último, y para aclarar el avance de esta medida sobre el sentido punitivo que condicionaba algunas de estas prácticas, el fiscal destacó que “se crea una situación nueva que da la posibilidad de que el actuar de esa persona que cultiva no sea ilegítima”.












