Club Nómade, tabacos de calidad y tragos de especialidad para momentos especiales

Club Nómade, en el corazón de Trenque Lauquen, es uno de los lugares más particulares del circuito gastronómico. Nació como la extensión natural de una tabaquería y se convirtió en un bar donde se puede fumar, tomar whisky de más de cien etiquetas distintas, trabajar con la computadora, leer un…

Club Nómade, en el corazón de Trenque Lauquen, es uno de los lugares más particulares del circuito gastronómico. Nació como la extensión natural de una tabaquería y se convirtió en un bar donde se puede fumar, tomar whisky de más de cien etiquetas distintas, trabajar con la computadora, leer un libro o simplemente quedarse mirando el techo.
Mariano Rosenberg, su propietario cuenta que en la tabaquería no se venden cigarrillos del mercado comercial, sino sólo tabacos naturales y de alta calidad. Es un especialista en el tema y del mismo modo señala que si bien en el bar se puede tomar de todo, la especialidad de la casa es el whisky.
—¿Cómo surgió Club Nómade?
—La tabaquería lleva 8 años de vigencia. Cuando se dio la posibilidad de alquilar el local de al lado, yo ya venía con la idea de poner un bar relacionado con el mundo del tabaco, de los cigarros, de los habanos, y una whiskería. El lugar da para eso: acá se puede fumar adentro, degustar cigarros, pipas, tabaco armado. Cigarrillos comerciales, no.
—¿Y la tabaquería cómo arrancó?
—Yo fumaba tabaco armado desde hacía varios años y no se conseguía acá. Siempre tenía que viajar a Buenos Aires para comprar en cantidad. Hice un estudio de mercado, investigué si había algo en la zona, vi que no había nada y dije: me largo. arranqué con muy poquito.
—¿No es arriesgado apostar al tabaco en una época en que no goza de buena prensa?
—Sí, pero el tema se fue mutando. Mucha gente dejó de fumar y el que no quería dejar buscó algo menos dañino. Siempre digo: no más sano, menos dañino. Y ahí entra el tabaco armado, que no tiene ninguno de los aditamentos del cigarrillo comercial. Es tabaco natural, solo tiene la nicotina que viene con la planta.
—¿Por qué sigue fumando la gente?
—El que fuma en momentos especiales busca relajarse. Prenderte un habano, una pipa, son momentos específicos en el día donde querés bajar un cambio. No es que estás todo el día con el cigarro en la mano.
—¿Hay distintos tipos de fumadores?
—El fumador puede fumar de todo. Yo fumo de todo. Me gusta el armado, me gusta el cigarro en ciertos momentos. Cuando estás haciendo el asado el domingo, te prendés un cigarro y es un momento para vos. Acá muchos vienen a comprar cigarros para llevar al asado de la semana, para compartir con amigos. Son fumadores sociales, quizás en la semana no fuman.
—¿Cuál es la diferencia entre un habano y un cigarro?
—El habano es denominación de origen, como el roquefort. El roquefort es de la zona de Roquefort, en Francia; el habano es de la zona de Cuba. Solo eso puede llamarse habano. El cigarro es lo que se hace en el resto del mundo.
—¿Hay que saber mucho para degustar un cigarro?
—Es como el vino, pero también es práctica. Arrancás con un cigarro chiquito, suave, lo vas probando, lo vas marinando con café, whisky, chocolate. Vas viendo los sabores y después vas pasando a uno más grande de la misma intensidad, y si querés subir, tenés intensidad media y fuerte.
En el salón además, hay una sala muy especial, con una puerta corrediza y una entrada no habilitada para todo el mundo. “Es un humidor. Un lugar específico para mantener los cigarros y habanos en las condiciones en que llegan: que no estén duros, que no se resquebrajen, que no les salgan hongos. Necesitás temperatura y humedad controladas. Es como una cava de vinos, pero para cigarros. De hecho, también ponemos ahí los vinos que tenemos”.
—¿Cuál es el producto que tienen a la venta más preciado entre los tabacos?
—Lo último que publicaba Diego Maradona en su Instagram era que iba a dar una sorpresa y que estaba armando su marca de cigarros. Falleció y los que estaban alrededor lo lanzaron igual. Se llama Maradona, es una mezcla de tabacos de distintos países, muy rico, no es cubano. Sacaron una edición limitada de 500 cajas para todo el mundo, la mayoría fue a Dubai, y nosotros nos quedamos con tres cajas. Se vende más que nada como regalo: alguien fanático del Diego, alguien que le gusta el fútbol, también un regalo empresarial.
—¿Y el bar cuándo llegó?
—Hace tres años. Es un complemento natural: comprás el tabaco, querés probarlo, pasás a este lado, lo probás acá, podés tomarte algo. Viene gente a trabajar con la computadora, a leer, a fumar cigarros, a probar whisky. Es todo parte de lo mismo.
—¿Qué propuesta tiene el bar?
—Pasar un rato agradable, probar cosas que nunca probaste. A veces hay una botella que te llama la atención pero o es cara o es mucho para comprar entera. Venís acá, probás, si te gusta después la comprás, si no ya sabés que la descartás. Tenemos entre 115 y 120 etiquetas distintas de whisky. Después hay ron, hay gin, también tenemos gins de Trenque Lauquen y de afuera.
—¿Cuál es el secreto del buen whisky?
—Que te guste. Es el único secreto. Acá siempre preguntan cuál es el mejor y yo les digo: el que más te gusta. Te puede gustar uno nacional baratón porque te acostumbraste a ese, y si te doy otro más caro quizás no notás la diferencia. De nada sirve gastar mucho si te gusta más el otro. Pero hay que tratar de que el gusto evolucione, que la persona pruebe otras cosas. Hay cosas mejores.
—¿Qué tipo de clientes tienen?
—De todo. Mujeres, varones, parejas, solos, solas. La gente se está acostumbrando a venir sola, que está buenísimo. Al que no le gusta que lo molesten se sienta en un rincón, tranquilo, pide algo y hace su vida. Y después hay un montón que les encanta charlar y vienen a sentarse a la barra. La otra vez estuvieron tres personas totalmente desconocidas que terminaron matándose de risa hablando entre ellas.
—¿Cuáles son los horarios?
—De lunes a jueves, de seis de la tarde a nueve de la noche. Tratamos de instalar el after office, que en Trenque Lauquen todavía no está tan arraigado, pero de a poco. Los viernes y sábados abrimos de seis de la tarde hasta la una de la mañana como mínimo. Los horarios de cierre son opcionales: si no hay nadie a las nueve cerramos, y si hay gente nos quedamos hasta que se vayan. Los fines de semana nos hemos ido muy seguido a las cinco de la mañana.
—La particularidad grande es que se puede fumar adentro.
—Sí, pero no es obligación. El no fumador puede venir tranquilo si no le molesta el ambiente. Lo que no se puede es fumar cigarrillo comercial adentro. Eso, afuera o en el patio. Adentro solo armado, cigarro o pipa. El tabaco armado no deja olor, por eso nos habilitaron. La pipa en cambio es muy aromática, tiene un olor agradable que te hace recordar al abuelo, a un amigo del viejo, a algo de antes. Y para el cigarro tenemos un sistema de extracción que no acumula humo ni olor.

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