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Cómo hacen los maestros rurales para seguir enseñando con la pandemia

En Trenque Lauquen existen unas 28 escuelas rurales que albergan unos 350 alumnos. Son chicos a los que no los asustan los desafíos fuertes ni las contingencias para llegar a las aulas: las lluvias, las inundaciones y las dificultades de movilidad más de una vez los obliga a encontrar atajos y soluciones mágicas para sentarse en el banco de su establecimiento, pero ahora la situación es distinta.

La cuarentena decretada por el Gobierno Nacional por la emergencia sanitaria implica para algunos de estos alumnos el aislamiento total ante el escaso o nulo acceso a tecnologías o conectividad, y para los docentes los desafíos son mayores tanto que en algunos de los casos también deben cumplir con el Servicio Alimentario y llevar alimentos a los establecimientos rurales.

Estas son las dos caras de una misma realidad de la educación pública y que se puede observar al alcance de la mano en un distrito chico como el nuestro y en el que quedan en evidencia las distintas circunstancias y accesos a los conocimientos por parte de los chicos. Pero están, afortunadamente, los superhéroes de delantales blancos, las maestras rurales que apelan al WhatsApp y a las video llamadas, siempre que se puede; a los cuadernillos gráficos para los que no tienen acceso a la tecnología y no les tiembla el pulso si tienen que arremangarse y hacer llegar como se pueda alimentos o contenidos pedagógicos al último rincón del distrito.

OESTE BA, indagó sobre la historia de 2 de las escuelas rurales locales. Se trata de la Escuela 11 de Martín Fierro y la 18 de Magnano.   Cómo hacen para dar clase a distancia, para cumplir con la continuidad pedagógica y en uno de los casos para garantizar la asistencia alimentaria. Historias de familias y docentes que ponen todo, lo mejor de cada uno para ganarle al coronavirus y a todas las barreras.

LAS HISTORIAS

Alejandra Bernal tiene unos 25 años en la docente y desde hace 7 es la directora y docente de la Escuela 11 de Martín Fierro ubicada a 42 km de la ciudad de Trenque Lauquen y donde concurren 14 alumnos de primaria y 11 de inicial (jardín). “Tenemos un gran edificio, y una excelente cooperadora” dice. Trabajan 5 docente, contando los que asisten a dictar clases de educación física, plástica e inglés.

“Para nosotros la continuidad pedagógica no es nuevo, porque algunos de los chicos tuvieron varicela, lluvias durante un mes, entonces para nosotros esto ya existe, un proyecto para llevar contenidos a la casa”.  En el primer tramo de la cuarentena, “nosotros viajamos a la escuela y un integrante por familia de cada una de las familias retiró el cuadernillo”, pero cuando la medida se extendió hubo que cambiar de planes.

“Tuvimos que cambiar la estrategia porque ya no podíamos salir, y porque incluso había llovido entonces se puso énfasis en la tecnología a través de WhatsApp para algunas de las familias el acceso a internet es limitado entonces mandamos actividades por una semana y le sacan fotos, todos los días les mandamos videos para que no se oliven de nosotros y audios para no perder el vínculo. Los chicos de primer ciclo tienen una gran espontaneidad y hablan todo el tiempo con sus docentes”. Allí no hay entrega de alimentos “se trata de familias que están bien organizadas en los establecimientos rurales”.

Trabajar en el ámbito rural, dice Bernal, “tiene cosas muy lindas, la autencidad de los alumnos y las familias, no hay competitividad, no hay problemas de convivencia ni nada, para los que vienen del área urbana hay que adaptarse, nosotros tenemos una llegada aquí que hasta los saludamos con un beso todos los días  y conocemos sus casas, sus familias, todo, y las familias hacen un gran esfuerzo para acompañar todo este momento”.

En Magnano, cerca de Beruti, la situación también es parecida. La Directora de la Escuela 18, Verónica González, atiende el teléfono para hablar con OESTE BA. Allí concurren unos 15 chicos, también con inicial y son dos docentes más una auxiliar a cargo del comedor.

“Tengo experiencia en el ámbito rural en el que es importante conocer las familias, sus historias, a las cosas que tiene acceso y a las que no y las dificultades siempre son mayores por eso nosotros intervenimos mucho y hay que apoyarse en el trabajo en equipo”, dice González del otro lado del teléfono.

“Nosotros tuvimos el primer obstáculo y es que estoy embarazada así que me tuve que aislar desde el primer momento y mis compañeras son las que están más encima ahora que sigo una logística desde casa y con ellas y las familias. Tenemos que llevar adelante políticas educativas y protocolos que nos lleven a que lo pedagógico y los alimentos sigan de igual modo”.

Con la continudad pedagógica “realizamos tres entregas de actividades. En el campo no hay buena señal y otros ni siquiera tienen internet, así que las actividades no son con tiempos justos, sino que tenemos que dar tiempo para que lo puedan hacer en familia y encontrar el tiempo, esta es una emergencia y las madres están haciendo un gran trabajo en casa, los resultados son excelentes”.

“Elegimos siempre que podemos el formato papel”, aclaró la docente “así lo hicimos la primera vez, la segunda vez se complicó por las lluvias, así que lo hicimos a través de un veterinario que iba a un campo y que pudo entrar con una camioneta, los dejó en un campo. En la tercera entrega un papá fue en un tractor hasta Beruti, donde las docentes dejaron el contenido, y las repartió en los campos”. Así llegan los cuadernos a los chicos, algo impensado para los alumnos urbanos.

González destacó que también interactúan con un programa educación de la TV pública de emisión diaria.

“Es fundamental el trabajo de las familias, y en algunos casos hacemos video llamada con algunas familias que pueden, hablamos con la mamá y revisamos algunas tareas pero no podemos hacerlo más extensivo por la conectividad”.

En cuanto a los alimentos la logística se emplea a través del Consejo Escolar “nos pidió una planilla con chicos que necesitan esta asistencia y decidimos que fueran 2 familias”. La primera entrega también se hizo en la escuela y la segunda a través de Beruti por lo antes explicado.

“En estos momentos difíciles encontramos lo mejor de cada uno, a pesar de muchas dificultades hemos logrado hacer todo” destaca la docente.

Los maestros resaltan que en este encierro es clave la dinámica familiar y el acompañamiento que tienen de las familias para cumplir con una misión muy difícil. Si hay algo que surge como denominador común es la predisposición, la fuerza y el empuje que le ponen los maestros rurales para que los chicos del área no urbana no tengan una educación distinta a sus pares de la ciudad. Por eso hacen malabares para que tender puentes y zanjar todas las dificultades, capeando lagunas y caminos inundados, con la ilusión de generar un mundo igual para todos.