Cuidémonos, el uno al otro

Son horas difíciles para nuestro pueblo y nuestra región Las estadísticas suelen ser números fríos, descarnados y despersonalizados pero en nuestros pueblos donde nos conocemos todos a esos números le ponemos nombre y apellido, rostro e imagen. Es la gran ventaja de vivir en el interior y es la parte…

Son horas difíciles para nuestro pueblo y nuestra región

Las estadísticas suelen ser números fríos, descarnados y despersonalizados pero en nuestros pueblos donde nos conocemos todos a esos números le ponemos nombre y apellido, rostro e imagen.

Es la gran ventaja de vivir en el interior y es la parte más dolorosa de esta pandemia desgraciada que ha venido a pretender despojarnos de casi todo. Por eso, contar el primer fallecido en Trenque Lauquen o el número 4 en Pellegrini son cosas que nos duelen, aunque en esta vorágine informativa son sólo estadísticas que suman a datos espantosos de muertos y contagiados.

Pero todos sabíamos que esto era posible. Claro que no lo pretendíamos para nuestros pueblos, pero era una realidad factible. No existe pandemia global que exceptúe algún distrito. Más tarde o más temprano, todos tendremos que convivir con el virus y con lo peor de él: la muerte.

A diferencia de hace 4 meses, cuando todo esto era algo nuevo, hoy el virus no trae consigo el desprecio, ni la caza de brujas ni el señalamiento con el dedo, al que sometimos como comunidad a los primeros infectados, a los que les agregamos todo ese sinsabor a una enfermedad que era desconocida.

Hoy es distinto. Tenemos información y la información es nuestra principal aliada. Todos sabemos que las medidas de prevención son tan básicas y sencillas que a veces nos encuentra con la guardia baja, porque aceptamos un mate, porque bajamos el tapaboca unos minutos, porque no nos lavamos las manos una vez, porque fallamos en algo durante unos minutos y eso nos complicó a nosotros, y a nuestro entorno inmediato.

Hoy tenemos información y sabemos que depende de nosotros. Hoy tenemos información y sabemos que el personal médico está agotado, que lo sometimos a un estrés sin límite y no se avizora un final cercano. Hoy tenemos información y sabemos que todos tienen derecho a trabajar, que no podemos fogonear la batalla de pobres contra pobres para que abra un quiosco y cierre un restorán, o abra una tienda y baje sus persianas un gimnasio. Depende de nosotros qué hacemos en esos lugares públicos, si cumplimos o no el protocolo y nuestras propias medidas de higiene y seguridad.

Hoy tenemos información y sabemos que el que hace política con esto es un canalla de pies a cabeza. Sea un político de Buenos Aires o uno de a la vuelta de la esquina.

Hoy tenemos información y sabemos que depende de nosotros. Que hay políticas de salud pública que son clave y que son muy buenas en todos los niveles: nacional, provincial y municipal; pero el trabajo más importante para evitar la propagación es individual y está en nuestras manos. Hoy sabemos que depende de nosotros. Pongamos manos a la obra y cuidémonos el uno al otro.

Dardo LamberttOESTE BA

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