El Club Progreso de Trenque Lauquen tiene 107 años de vida, y estos son días muy especiales para la entidad que busca abrirse a la comunidad y generar la renovación de sus socios.
Así lo señaló José Crespo, integrante desde hace 50 años de la comisión directiva. Entrevistado en FM Tiempo, reveló que los socios más jóvenes hoy tienen 50 años lo que los llevó a vislumbrar la necesidad de abrirse, de sumar actividades y vecinos más jóvenes.
Es que la entidad sobrelleva cierto estigma de exclusividad y círcuolo con el que se fundó hace 107 años. En sus orígenes, dice Crespo, era como el Jockey Club porteño o platense, un reducto social y recreativo de clases acomodadas. Pero eso ya pasó, hace muchos años que la sociedad cambió y hoy todas las entidades son para todos.
“Hace 50 años estoy en la comisión del Club Progreso, comencé de muy joven y no me fui más” dijo en la entrevista radial.
“El origen del club fue por unión de vecinos de una buena posición económica y social, que formaban un círculo y luego hicieron el Club”. La cancha de paleta se hizo en 1956 “era un club social, había que ir rigurosamente de traje para estar en sus actividades”.
-¿Era como el Jockey Club?
-Si, algo así, pero la sociedad fue cambiando. Se agregaron los juegos de mesa y el juego de la pelota a paleta. Últimamente nos abrimos a otras disciplinas como futbol, vóley, handball, cesto y teníamos hockey.
-Hicieron una apertura.
-Claro, nos estábamos quedando sin socios. Porque la gente que va a la sala de juegos son personas grandes, entonces ante un fallecimiento o una persona que se radica en otro lugar no se repone. Nuestros socios más jóvenes tienen 50 años.
-Es una actividad positiva vislumbrar ese problema y abrirse a actividades que antes no tenían lugar.
-Lo del futbol fue una idea de terceros, los chicos de Sarmiento se quedaban sin nombre, estaban tan entusiasmados que decidimos darles una mano y que eso ayudara a nuestro club, es muy buena gente, muy trabajadora, que merece el apoyo, lamentablemente los resultados deportivos no los acompañaron, pero en el juego eso es así se gana y se pierde.
-¿Siempre estuvieron ubicados ahí en pleno centro?
-Sí la superficie era menor. La última parte sobre la avenida de Uriburu se compró, que era de una veterinaria. Decidimos resignar el salón de fiestas, que se alquiló a una mueblería porque las medidas de seguridad requieren mucha inversión.
-¿Cuáles son los ingresos?
-Alquileres, masa societaria, alquiler de cantina, alquiler de gimnasio y la cancha de paleta. El club no tiene problemas económicos y ahora compramos un terreno en Roca al 1600 de 25 por 50 metros para hacer instalaciones deportivas. Fue una operación que se pactó en 30 cuotas.
-¿Qué les motiva a seguir a pesar de la cantidad de años en el club?
-Somos grandes, pero nos queda un tiempo para recorrer y si podemos aportar nuestra experiencia y ganas. Tengo hijos y nietos y tengo que pensar en ellos también. Hasta que pueda vamos a seguir. Ahora buscamos que los más jóvenes se involucren en la vida del club.
-¿Qué proyectan para el futuro del Club Progreso?
-Mirá, para nosotros el mayor anhelo es que podamos hacer algo en el terreno que tenemos comprado y aunque es algo medio faraónico en esta época, es importante mantener como estamos manteniendo la institución, tratamos que cada cosa que se rompe, se arregla, todo funciona. no queremos que se nos venga abajo.








