El agua es un elemento vital para los seres vivos y es clave para el desarrollo de las comunidades. También es un recurso escaso, no renovable y las reservas de agua dulce son escasas.
Cada uno de los trenquelauquenses consumimos 150 litros por día de la red de agua corriente. Todos, como ciudad, demandamos unos 600 mil litros por hora, unos 12 millones por día durante los meses de menor demanda y unos 15 millones en el verano. El servicio se encuentra al límite, arrastra un déficit estructural en la provisión y nos posiciona en un lugar en el que debemos debatir con madurez qué agua queremos para el futuro.
Por ser un servicio público tan vital, este debate debería trascender la discusión meramente político partidaria y diagramar una política de Estado capaz de garantizar agua para las futuras generaciones.
Las fuentes de provisión en la región noroeste son muy escasas y las obras de infraestructura son costosísimas. Hoy el 80 por ciento del recurso se extrae de Mari Lauquen a 25 kilómetros de la ciudad y el resto de pozos secundarios distribuidos a lo largo y a lo ancho de la geografía urbana. Pero todos están sobre explotados, al límite, con presencia de salinización y dificultades presentes y futuras.
Durante la pandemia el consumo no se incrementó, se mantuvo en los mismos niveles porque si bien los vecinos están más en sus casas, las oficinas públicas y escuelas permanecen cerradas. Domingo Lanciano es el Director de Servicios Sanitarios de la Municipalidad. Anunció que está próximo a salir una licitación para hacer nuevos pozos en la zona norte para reemplazar a los que tienen dificultades en la calle Tala.
Se trata de 30 nuevas perforaciones que vendrán a cubrir los pozos salinizados “para nosotros que no tenemos agua disponible, que tenemos una fuente acotada es mucho el consumo de la ciudad”, dijo Lanciano que avizora que se vienen los meses más críticos “el llenado de piletas en el verano es una dificultad adicional”.
Para el funcionario, a pesar que desde 2010 las nuevas construcciones deben contar con el doble circuito de agua, el problema ya está instalado “traer agua aquí es costoso y no hay disponible” por lo que siempre marchamos detrás del problema, sumado al gran número de cañerías rotas y reparaciones que deben realizar por día.
PENSAR EL FUTURO
El hidrogeólogo Jorge Mugni, asesor de la Municipalidad en temas de agua de red desde hace más de 30 años dijo Trenque Lauquen tiene un déficit estructural en la provisión de agua y que debe encontrar respuestas en un plan de largo alcance para no continuar prorrogando la emergencia.
Para el profesional, las dificultades del servicio hoy son el reflejo del “crecimiento exponencial que ha tenido la ciudad” y que motivó que en los 90 hubiera 3 mil conexiones y hoy hay 16 mil. “El tema es que la oferta de agua es más o menos la misma, toda la expansión que ha tenido la ciudad significa un consumo mucho mayor de agua, de ahí viene la complejidad”.
Las primeras dificultades de presión se vislumbraron en 1998 dijo y se “fue solucionando con obras económicamente accesibles para la municipalidad entonces se hicieron pozos en la zona norte por ejemplo en la calle Tala que estaban ubicados en lentes secundarias. El objetivo de esas obras era ayudar a la red en los momentos picos de la temporada estival, los días de mucho calor. Esos pozos inyectaban presión en la red”.
Pero el crecimiento de la ciudad hizo que esas obras que estaban realizadas para ayudar en un momento del año “cayeron como anillo al dedo porque se usaron todo el año y los pozos se salinizaron no estaban diseñados para esto para una explotación continua. Hoy la salinización está presente en casi toda la zona norte y sur”.
POBREZA DE AGUA
Mugni utilizó una analogía cuando este diario le pidió que describiera la situación del servicio. “Antes se hablaba de una pobreza coyuntural del 20 ó 30% que ahora se volvió estructural, y tenemos una coyuntural que asciende al 45%, con el agua pasa lo mismo, hoy el déficit es estructural. Trenque Lauquen vive en verano todo el año”.
“La demanda que era coyuntural del verano por el alto consumo hoy es estructural, hoy Trenque Lauquen vive todo el año en verano, por eso los pozos de Marilauquen no se detienen desde hace 20 años lo que es un crimen porque se van a terminar salinizando. La ciudad requiere 600 mil litros por hora y es muy difícil abastecerlo”.
Para Mugni “hace falta un plan estructural para solucionarlo. Trenque Lauquen tiene que encontrar la solución en concepto de ciudad y no de pueblo. Por un lado tenemos que debatir la inversión económica necesaria y por otro el cambio de consigna en el uso del agua, una para la ingesta y producción de alimentos que es un volumen muy chico y otra para lavar la ropa y tirar en el baño”.
Del total de agua que se gasta en Trenque Lauquen, sólo el 2 por ciento es para consumo y elaboración de alimentos. “El distrito tiene reservas para garantizar ese 2% para ésta y futuras generaciones, pero no podemos seguir usándola para otra cosa”.
“Busquemos un agua para el uso sanitario en otros acuíferos que podemos encontrar en el sur. Este tema debe ser abordado políticamente. Hay salidas, pero hay que pensarlas políticamente y abrir la cabeza, por ejemplo ¿todo lo tiene que hacer el Estado?, ¿no podrán participar también empresas privadas y luego cobrar?”, se preguntó.











