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El vuelo de las palomas mensajeras

A Víctor Alejandro Zanollo “Vitín” se le nublan los ojos cuando habla de sus palomas. Es un sentimiento que le cuesta poner en palabras. Es que no es fácil que el resto del mundo pueda entender una pasión que si bien es antiquísima es compartida por muy pocos y con escasa difusión y conocimiento. En Trenque Lauquen la Asociación Colombófila sólo tiene una docena de miembros que crían y cuidan de estos animales y compiten durante tres meses en el año.

Zanollo es uno de los máximos referentes locales de la colombofilia y no es para menos. Tiene 60 años de edad y desde hace 50 mira al cielo esperando el regreso de sus aves que ve nacer en el palomar que construyó con sus propias manos en una quinta a la vera de la ruta 5, que entrena pacientemente; alimenta, cura y suelta a volar con la esperanza de ganar algún trofeo más a su ya rica vitrina de premios y medallas.

Lo de las palomas mensajeras es antiquísimo dijimos, y se remonta a una etapa anterior a la existencia de Internet o al telégrafo. Fue la única manera de comunicarse durante años, y con el tiempo se supo que fueron utilizadas para transportar mensajes encriptados durante la Segunda Guerra Mundial y hasta en el proceso denominado la Guerra Fría.

Pero aquí vamos a ocuparnos de un rol mucho más amigable de estas aves que representan una raza en particular dentro del género de las palomas, capaces de volar a una velocidad promedio de 80 km por hora, pero con picos de hasta 130 con viento a favor, y que poseen un sentido único de la orientación que les permite regresar siempre al lugar de origen, a su palomar. Por eso se pueden hacer las competencias, con sueltas en lugares comunes y el regreso a casa. El promedio de la velocidad y el tiempo, determinan los ganadores.

Pero a diferencia de otras pasiones con animales, como puede ser la competencia hípica, aquí el universo es más reducido y cada vez hay menos practicantes por el hecho que no hay renovación en el ambiente. Como dijimos Trenque Lauquen tiene entre 10 y 12 adeptos, y en la región hay que viajar hasta General Villegas para encontrar otros. Ahora, están buscando darle nuevo impulso a la Asociación y hacer obras en la sede de la calle Lavalle.

Un deporte

Desde 2015 es considerado un deporte, aunque eso a “Vitín” lo incomoda un poco y hasta le cuesta dar el sí cada vez lo llaman para la Fiesta del Deporte del Diario La Opinión “siento que no me puedo parar al lado de un atleta que todos los días sale a correr 8 horas” le dice a este diario sobre el motivo por el que esquiva la cita. Pero esas 8 horas él las dedica a sus palomas.

Su relación con los animales comenzó a los 10 años de edad, según dijo, y gracias a su padre que supo criar algunas palomas con sentido recreativo, pero la pasión fue más fuerte. Inició su propio palomar y comenzó con reuniones locales que terminaron con la conformación de la Asociación “nos reuníamos en la sodería de Amado Llera o en la fiambrería de Raúl Sanutto”. Recién en 1990 pudieron comprar e inaugurar su propia sede.

Si bien la colombofilia tiene más de 100 años en la Argentina,  en Trenque Lauquen hay registros de actividad formal hace 50. Al igual que con los caballos se compran y se venden reproductores, y en los países en los que este deporte brilla, una paloma se puede comercializar en 1 millón de dólares. Claro, eso no pasa en nuestro distrito. Al nacer a cada paloma se le coloca un anillo que es como su DNI, dice Zanollo, y cuando compite se coloca un segundo anillo que es el que marcará luego el tiempo. Hoy la tecnología, el GPS y otros avances, hacen que hasta se pueda reconstruir la ruta del animal en su camino a casa.

Es un deporte muy individual y el trabajo más importante es de entre casa “vos crías tu palomas, ellas toman como referencia el lugar donde se crían y siempre va a volver a su palomar” cuenta Zanollo en el inicio. Las palomas “entrenan en su casa, vas viendo el vuelo, hay mucho de observación. Otra forma de entrenarlas es llevarlas en el auto hasta una ciudad y largas, nosotros lo hacemos con Catriló aunque ahora el aumento del combustible hace más difícil este tipo de incursiones” le dice a OESTE BA.

Su propio palomar

De 80 palomas que supo tener ahora cuenta con unas 50. No todas las palomas regresan de las competencias. Hay animales predadores que las cazan, hay tormentas que significan una trampa mortal para ellas, o hasta pueden sufrir accidentes con cables. La carrera más importante del país es la de Zapala, pero de Trenque Lauquen no van porque es una competencia muy larga, y requiere un entrenamiento y preparación que aquí dice Zanollo no se puede otorgar “en nuestra zona la práctica es más amateur, hay ciudades que tienen palomares más profesionales con más inversión económica que nosotros no podemos hacer”.

Pero una vez que las palomas están en el cielo, sólo son animales en igualdad de condiciones contra el viento, la lluvia y la distancia. Las competencias se concentran generalmente en los meses de invierno, por durante el resto del año los animales se reproducen, cambian parte del plumaje y se dedican a la cría. Una paloma puede competir hasta 4 ó 5 años y luego pasará a un palomar de reproducción desde donde puede generar ingresos para la venta de la cría y como máximo puede vivir unos 15 años de vida.

Durante su edad de competencia puede volar entre 10 y 12 horas por día, con una velocidad de hasta 120 ó 130 kilómetros horarios con viento a favor, recorriendo un máximo de 1000 kilómetros en un día. Sólo vuelan con sol. Una de las competencias, la de Bariloche, la que sí tiene presencia local, permite que las palomas regresen en el día.

Para competir, los competidores envían sus identificadas con el anillo a la ciudad de largada donde se hace la suelta. Cuando llega a su palomar, se escanea el ingreso con la hora con un reloj especial y luego ese dato se vuelca en la planilla general para ver quién ganó. Hay un torneo local y uno regional que abarca a Trenque Lauquen con General Villegas, Santa Rosa y General Pico; y luego como dijimos distintas competencias nacionales y provinciales.

“Hoy los chicos tienen otros entretenimientos y diversiones, no es fácil conseguir nueva gente que practique la actividad”, dice Zanollo que pide por una renovación en el ambiente. Es que la actividad tampoco es barata para un joven. Las palomas comen, hay que comprar una comida especial, vitaminas y medicamentos para contrarrestar las enfermedades que las aquejan. Hay que viajar y –sobre todo- dedicarle tiempo. No es fácil atraer a los más jóvenes.

“Hay mucho de observación, por la parada, el brillo del plumaje te vas dando cuenta si la paloma tiene algún problema”. Es tal la observación y la permanencia con las palomas que Vitín no oculta que a veces hasta le pone nombres a algunas “y te ponés mal el día que no llegan, porque algo le pasó. La diferencia con otras actividades es que lo podes ver, nosotros no la vemos la largamos y no sabemos qué le pasó en el viaje”.

El futuro

La Asociación logró en el 2019 la personería jurídica y se encamina a hacer obras en su sede. “Sin el acompañamiento de la familia esto no se puede hacer porque no es fácil de entender. Yo veo el que va a pescar y está tres horas con la caña y no saca nada, yo paso tres horas caminando en el patio esperando a las palomas”.

Con suelta de palomas en los actos públicos la Asociación participa de actividades institucionales “es una manera de agradecer a la Municipalidad que siempre nos apoya” y también van a las escuelas a dar charlas a los chicos con la esperanza de que alguno se prenda a la actividad

“Un día de mucho viento y lluvia,  te llega una paloma y te genera una alegría que no tiene precio, es como un lindo gol para los futboleros”, dice Zanollo y levanta la mirada al cielo.