Ricardo Puleo, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Trenque Lauquen, acaba de volver de su primer viaje a China. Cuenta qué vio, qué se puede aplicar en la ciudad y cómo está hoy el comercio local.
Ricardo Puleo viajó a China integrando una comitiva de empresarios, consultores y funcionarios junto a Grupo Alpes, y visitó la Expo Smart City y varias empresas de tecnología urbana. A su regreso conversó sobre lo que vio allá y sobre la situación del comercio en Trenque Lauquen: ventas flojas, compras online, importaciones y locales que abren y cierran. Estas fueron sus palabras durante una entrevista con FM Tiempo 91.5.
-¿Era tu primera vez en China? ¿Qué te sorprendió?
-Sí, primera vez. Me sorprendió para bien, porque uno no se imagina un país con esas características. Acá llega poca información de China, porque hay un bloqueo de información por parte del gobierno chino, y a la vez Occidente a veces quiere que se sepa solo lo que le conviene. Me encontré con un país muy desarrollado y muy tecnológico, pero con una tecnología práctica, bien usada. Hay mucho vehículo eléctrico y todo va hacia lo eléctrico. Hay veces que estaba allá y pensaba que en la Argentina todavía estamos golpeando dos piedritas para ver si prendemos fuego.
-¿Y el lado negativo?
-Es un régimen autoritario, de partido único. No se puede criticar al presidente ni hablar de política en la mesa del café. Fuimos a una universidad y había gente autorizada por el gobierno para hablar de política. Por eso casi no hay delincuencia, pero el precio es que están vigilados las 24 horas. En lo político funcionan como antes y en la economía se actualizaron como el mundo capitalista.
-¿Cómo explicás ese crecimiento?
-Me contaron que hace unos cuarenta años tenían una crisis muy grande, porque eran un país cerrado, y decidieron abrirse. Empezaron por ciertas ciudades, armaron polos productivos y después invirtieron en rutas y obras. Cuando apareció la corrupción en la obra pública, empezaron a meter presos a los corruptos. Hace dos o tres semanas me parece que metieron preso al principal desarrollador inmobiliario del país. Ahí no es joda. Se ve desarrollo inmobiliario por todos lados. Nos decían que el centro financiero de Shanghái, hace cuarenta años, era un campo donde se sembraba lechuga. Ahora tienen un problema: crecían al 10% y hoy crecen al 4%, porque las grandes obras ya están hechas y hay edificios vacíos.
-¿Qué viste que se pueda aplicar en Trenque Lauquen?
-Fui a ver sobre todo ciudades inteligentes. Hay comercio automático, como los Amazon Go, donde entrás, retirás los productos, salís y se te cobra solo. También hay kioscos atendidos por robot: pedís desde una tablet y el robot te entrega. Todos los pagos son digitales. Yo llevé dólares para cambiar y no cambié nada, me manejé con Alipay y la tarjeta de débito. Y los pagos digitales dan una base de datos para saber qué se vende y qué no, qué producto se lleva la gente junto con otro, y así tomar decisiones.
En alumbrado público vi sensores que atenúan la luz si no pasa nadie (ahorro) y avisan cuando se rompe una lámpara. Pero muchas cosas son para ciudades muy grandes no para la escala de Trenque Lauquen. Visitamos una planta de reciclaje que convierte la parte sólida en bloques de construcción y el líquido en vapor para generar energía eléctrica. Es para ciudades de 500.000 habitantes y cuesta 500 millones de dólares. También me pareció interesante el alquiler de bicicletas. Pero hay cosas que no se pueden hacer por la idiosincrasia de la Argentina.
-¿Cómo nos ven a los argentinos?
-Como proveedores de alimentos. Le vendemos soja, que ellos convierten en proteína animal a través de los cerdos, y cereales y carnes. Más que eso no podemos ofrecerles: nuestra industria está muy lejos y es muy cara. China inundó el mundo de productos manufacturados de bajo costo, y no podemos competir. Ahí entendí por qué EEUU se preocupa, y hace bien: China tiene un crecimiento enorme.
-Hay una fiebre de importar desde China. ¿Es buen negocio para las pymes?
-Es un arma de doble filo. El año pasado se importó mucho y ahora está todo sobre-estoqueado, por eso hay tanta cosa barata. Además, si no hacés bien el proceso, el contenedor nunca llega. El transporte marítimo tarda unos tres meses, y puede haber tormentas o contenedores que se caen al mar. Hay que ser muy prolijo en lo administrativo y saber con quién tratás. Nuestro guía era un tucumano que hace cuarenta años vive en China y que, siendo abogado, hace de nexo entre empresas argentinas y chinas: verifica que la empresa exista, prepara el contrato y se asegura de que el contenedor salga y llegue.
HABLEMOS DE ARGENTINA
-Hablemos de Argentina. Se conoció la inflación de septiembre: 1,9%. ¿Qué opinás?
-Ya estamos acostumbrados a convivir con la inflación. A veces es mucha, a veces poca. Creo que el comercio y la industria argentina ya la tienen incorporada.
-¿Cómo está el comercio de Trenque Lauquen?
-A principios de septiembre hicimos una encuesta en la zona céntrica, de siete u ocho preguntas. La conclusión es que no está mal, pero tampoco está bien. No vemos comercios endeudados a punto de cerrar. Las ventas bajaron o están estables, pero la están peleando. Pesan la economía complicada, todo lo chino que entró y también el comercio ilegal en las redes.
-¿Qué los preocupa de la venta por redes?
-Sobre todo lo alimenticio. Hay mucha venta de productos por internet sin regulación ni control bromatológico. Y muchas veces no es una persona que vende un budín para darle de comer a los hijos, sino emprendimientos gourmet bien establecidos que generan competencia desleal. Pasa lo mismo con la ropa y otros rubros, pero lo alimentario nos preocupa más: el día que haya un brote de algo, es un problema. Lo hablé con las autoridades municipales. La legislación comercial está hecha para el local a la calle, no para el comercio digital.
-Se ven más locales vacíos. ¿Qué pasa?
-Hay mucha rotación: mucha gente pone un negocio, no le da y lo cierra. El comercio funciona así. Algunos prueban, cierran y siguen desde la casa con el comercio digital. Además, el comercio se desparramó por la ciudad, porque Trenque Lauquen creció mucho. Hay comercios muy bien puestos fuera del radio céntrico, tiendas de ropa y de otros rubros que hicieron una buena inversión y les va bien.
-¿Cuáles son los principales problemas?
-Los costos: el alquiler y la luz son muy caros, y por eso muchos eligen vender desde casa. Pero también hay un cambio cultural. El menor de 35 o 40 años se acostumbró a comprar por internet. Una comerciante me dijo: «Ricardo, la gente no entra». Pone todo barato, con promociones, y no entra. Contra eso no podemos hacer nada.
-¿Qué hace la Cámara en este contexto?
-Estamos con una campaña de compra local: la semana pasada hicimos el primer sorteo de órdenes de compra, tanto para el cliente como para el comercio, para que todos salgan ganando. Además, hacemos una actividad gremial grande, estamos adheridos a FEBA y CAME, y por esa vía se dan cursos de marketing digital, ventas y otros temas. Pero el comerciante no se acerca mucho, salvo cuando tiene un problema grave.
-¿Cómo ves el comercio argentino en 10 años?
-Va todo hacia lo digital y el pago electrónico, con cada vez menos interacción entre el comerciante y el cliente. Pero a su vez en China, me pasó que conviven los dos mundos en algunos lugares. Fui a un shopping donde había que regatear: si te decían 1000, lo tenías que bajar a 300. Eso era comercio puro, el viejo comercio. Al robot no le podés hacer eso, ni a Mercado Libre. Eso es lo lindo que tiene a veces el comercio.

«En China me di cuenta de que vamos hacia lo digital, con cada vez menos contacto entre el comerciante y el cliente»
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