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Este domingo habrá un nuevo encuentro de la Feria Libre

“Esto es maravilloso, el día la verdad que acompañó, pero yo quiero agradecer a la feria por permitirnos este espacio, hoy con música… porque más allá de poder venir a comprar algo siento que recuperamos algo que habíamos perdido, este clima, esta alegría, poder volver a juntarnos”. La mujer empuja un carrito de bebé y va terminando el recorrido por el pasillo de banderines dispuesto para cumplir el protocolo sanitario. “Me voy re contenta, sigan por favor porque nos hace bien, estas cosas le hacen bien al pueblo” dice y saluda con su mano abierta a un grupo de feriantes que forman parte de la organización.

La del domingo fue la cuarta feria realizada en Trenque Lauquen en cuarentena. El regreso de la actividad se dio luego de un reclamo con propuesta incluida de la Feria Libre al Municipio y su implementación puso a la ciudad como uno de los primeros distritos en el país en volver a feriar. “Fue la mejor de todas, mucha gente, pero sobre todo por la energía de la gente, ya no está esa tensión que había en las primeras, la gente pasaba rápido, casi sin mirarse… se rompió el hielo y hoy volvió a ser una feria de la comunidad” resume una artesana mientras desarma su puesto y se prepara para participar de la primera asamblea.

La Feria libre es un espacio comunitario y autogestionado para que quienes forman parte de la economía popular puedan trabajar con frecuencia en el espacio público bajo una forma de organización colectiva y enmarcada en la economía popular. Sobre esa idea, y al no contar con electricidad en el predio de la Estación (sobre las calles Wilde y Ugarte) se organizó un sorteo de producciones artesanales donadas por feriantes del espacio, que logró juntar casi la totalidad del dinero para la compra de un parlante a batería que permitirá musicalizar la feria en adelante y también facilitará el trabajo de los músicos locales que participen.

El domingo se realizó el sorteo del bono contribución. Con su cresta al sol, Gael sacó los papelitos que favorecieron a Rafael Aguilera y Maxi Devórtoli. El parlante aún no está, pero el domingo hubo música de todas maneras. César Dominicci realizó una performance de cara al sol que abrigó la tarde de la Feria. “Arriba la Feria Libre” gritó sobre el final de su presentación el músico sonriendo y abrazando a la comunidad. Luego el joven Alejo Alarcón ofreció un largo repertorio de canciones que fueron celebradas por el público, que a esa altura de la tarde ya había entrado en calor y se animaba a pedir “otra”.

La Feria tiene música propia, con organización coordinada por músicos, Laura y Gonza, que conocen necesidades y deseos del sector, y se suman con el arte a un colectivo cada vez más grande que es la Feria Libre.

Cuando se iba el sol se realizó la primera asamblea de feriantes. Estaba dispuesta para las cinco de la tarde, pero el gran movimiento de gente que había en el lugar lo impidió. Se realizó más tarde, con asistencia de todas y todos quienes trabajaron el domingo. La ronda le hizo frente al frío por espacio de 40 minutos. Fue el comienzo de una dinámica que va a continuar. Se habló sobre días, horarios, lugares, necesidades. Y también se aprovechó el espacio para compartir sentimientos: “la estaba pasando muy mal y la feria me permitió volver a laburar en un momento muy complicado, estoy muy contento por estar acá, por la onda de la feria, nunca me imaginé que se pudiera lograr esta organización, una feria autogestionada, independiente, donde los propios laburantes podamos decidir” dijo sobre el final de la asamblea uno de los presentes.

El sol se fue hace rato y la luz que llega ahora es la de la luna, naranja, que asoma desde la tierra, allá desde el este. Se descuelgan banderines, se sacan las varillas, se apilan los tablones. La Feria se desarma, la ronda se disuelve pero quedan los hilos de un entramado organizado, un colectivo digno que anda en comunidad.

Texto y Fotos gentileza: prensa de la feria