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Historia de madres: un pedido de Justicia en Salliqueló

 

María Teresa Steimbach habla pausado. Tiene la voz cortada, un tono que seguramente nunca podrá evitar. Arrastra esa voz el dolor de madre, que ella describe como que “te arrebatan un pedazo tuyo” y lo único que le lleva alivio es la cercanía de la apertura del juicio que intentará llevar justicia por la muerte de su hija Verónica ocurrida hace 3 años a la salida de un boliche en Salliqueló.

Ese día, el 27 de junio de 2015 es el peor de su vida, dice, y desde ese momento inició una serie de marchas y rondas junto a su familia para pedir justicia, que podría llegar a partir del 12 de noviembre cuando se abra el juicio en los Tribunales de Trenque Lauquen.

“Tengo esperanzas en el juicio, en realidad es lo único que nos queda para saber la verdad, porque la justicia de verdad nunca va a llegar”. Por la causa hay sindicado un joven que cumple arresto domiciliario “mi hija era buenaza, alegre, no tenía problemas con nadie, trabajaba y tenía sueños. Yo me aferro a todo, son manotazos de ahogados, en principios por mi padre que estaba delicado, después por los hijos y después la vida me dio nietos, sigo aferrándome a las cosas de la vida y al pedido de justicia”.

María Teresa sabe de pelearla en la vida, fue madre de 3 hijos (Verónica que hoy tendría 24 años; Matías y Kevin de 20 y 22 años) y los crió sola; pero también sabe del dolor “yo no puedo perdonar lo que me hicieron”. Desde ese día fatídico en su vida organizaron y realizaron 38 marchas “no tengo nada que decir de la justicia, creo que trabajaron bien, también creo que el hecho que nosotros nos movilizáramos todos los meses mantuvo viva la causa”.

Un día de la madre “sin ella es muy triste, es un dolor de madre, nosotros entendemos que los hijos no se pueden ir antes que nosotros, es como que te arrebatan un pedazo de uno, es algo que te faltará siempre”.