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Impuesto a la Riqueza: Figal propone un Bono Solidario, menos emisión y reducción del gasto

En el orden nacional se discute en estos días sobre la posibilidad de incorporar el denominado Impuesto a la Riqueza, ante la emergencia ocasionada por el Covid 19 y sus consecuencias sanitarias y económicas.

OESTE BA consultó a concejales de Trenque Lauquen sobre la iniciativa, y en esta oportunidad el concejal Claudio Figal, envió un escrito con su opinión sobre el tema, que se reduce en la creación de un Bono Solidario, menos emisión y reducción del gasto.

Este es el texto: “La crisis mundial que se desató como consecuencia de la expansión del virus, generó, y seguirá haciéndolo en el futuro próximo, graves consecuencias de toda índole. Y será así por lo menos hasta que se logre la tan ansiada solución a una enfermedad que provocó cambios impensados.

Las grandes potencias se vieron sacudidas por una emergencia sanitaria que no estaba en los cálculos de nadie. Basta con decir que la mitad del mundo se paralizó para explicar la magnitud del problema.

La Argentina no fue la excepción, pero las medidas adoptadas tienen un costo. Esto es igual para países del Primer Mundo y para países como el nuestro, que tienen su economía en recesión y una alta inflación.

El aislamiento obligatorio, denominado cuarentena (vocablo y acción de la edad media), produjo automáticamente un parate abrupto en la economía nacional, que trae aparejado caída en ventas e ingresos de comercios y también de actividades independientes (en muchos casos individual) formales e informales.

La demanda de la sociedad no se hizo esperar, y el Estado tuvo que salir en auxilio de la enorme cantidad de necesidades, tratando de llegar, en parte, con paliativos en dinero para empresas e individuos.

Esto dejó al descubierto que poseemos un volumen gigante de Administración Pública. Sin embargo, esa dimensión no se traduce en una acción veloz y eficiente para llegar en forma inmediata a los más necesitados, aunque esa situación no es problema excluyente de este gobierno. Viene de décadas, y es un flagelo que, cuando todo esto pase, tiene que ser uno de los tantos debates que nos debemos dar: Qué administración estatal queremos y cómo podemos hacerla ágil y eficaz.

El Gobierno Nacional utilizó una herramienta rápida -creo que unas de las pocas que tenía a su alcance- como la emisión de moneda para inyectar dinero en la gran mayoría de sectores de la sociedad que reclamaron ayuda. Pero el gran nivel de emisión de billetes sólo es muy efectivo en el corto plazo, y si además es lo único que se hace, puede resultar sumamente perjudicial en los próximos tiempos, fundamentalmente en materia de inflación.

Por lo que humildemente, y no siendo un especialista en Economía ni estando cerca de ello, mi opinión como simple vecino, si es que les sirve a las autoridades, es que a la medida ya tomada y mencionada, deberían agregarse otras.

En los medios de comunicación ha salido la idea de imponer el proyecto de un impuesto a las riquezas para sectores de alto poder adquisitivo. Desde mi lugar propongo algo más amplio: que se solicite y convoque no sólo a la ciudadanía de ingresos superiores sino también a la de ingresos medios para la contribución de un Bono Solidario Reintegrable.

El reintegro se irá produciendo paulatina y progresivamente en los próximos años, pudiéndose utilizar el mismo para abonar impuestos en otros ejercicios económico, entre algunas de las posibilidades.

Creo que el monto a recaudar para paliar la grave crisis económica en que nos encontramos sería muy superior a lo que posiblemente se recaudaría con el proyecto de impuesto a la riqueza, porque el Bono Solidario propuesto no contempla únicamente esos posibles contribuyentes sino que extiende la cantidad de posibles aportantes.

Pero si el Gobierno le va a pedir un esfuerzo a la ciudadanía, el ejemplo debería comenzar por casa para que sea contundente el apoyo a la suscripción del Bono. La tercera herramienta que debería utilizar el Gobierno es la reducción considerable en el gasto público, exceptuando del recorte a las áreas que hoy enfrentan directamente la emergencia sanitaria: Personal médico, de seguridad y de tareas esenciales. Y por supuesto teniendo en cuenta que esa disminución o achique, no alcance a aquellos sectores de la administración pública de menores ingresos”.