Juan Carlos Pérez Zabala: “La vida se hace caminando y hay que disfrutar lo que a uno le toca hacer”

Con más de 40 años de trayectoria, el arquitecto trenquelauquense Juan Carlos Pérez Zabala repasó su carrera en hoteles, casinos y edificios emblemáticos.

Con más de cuatro décadas de trayectoria profesional, el arquitecto trenquelauquense Juan Carlos Pérez Zabala ha dejado su impronta en hoteles, casinos, edificios corporativos y remodelaciones emblemáticas de la Ciudad de Buenos Aires, Bariloche y otras ciudades. Sin embargo, en una entrevista con Claudio Rígoli para el programa Tal como son, emitido por la señal Metro, el profesional dejó de lado los planos para abrir la puerta de su historia personal, hablar de sus valores, de la amistad, del trabajo y de la manera en que entiende la vida.
—¿Desde chico quisiste ser arquitecto o la vida te fue llevando?
—La vida me llevó. Ni siquiera cuando terminé la secundaria tenía claro que iba a estudiar Arquitectura. Siempre me gustó la música, el diseño, la historia y las cosas lindas. Soy un convencido de que la vida se hace caminando y de que uno tiene que hacer lo mejor posible lo que le toca, disfrutándolo. Los errores sirven cuando se transforman en aprendizaje.
—¿Qué te apasiona más: diseñar o estar en la obra?
—Me gusta el diseño, claro, pero soy más un arquitecto de trinchera. Disfruto el contacto con la gente, con los clientes, con la obra. Valoro muchísimo el encuentro personal. Prefiero sentarme a tomar un café con alguien antes que resolver todo con un mensaje de texto. Soy un dinosaurio, si querés llamarlo así, pero creo en el contacto humano.
—Uno de tus trabajos más reconocidos fue el Hotel Virgo de Las Leñas. ¿Qué recordás de esa experiencia?
—Fue un vértigo impresionante. Construimos un hotel de unos 8.000 metros cuadrados en apenas nueve meses. Hubo que trabajar entre nevadas, con carpas calefaccionadas para poder hormigonar. Fue una locura, pero salió adelante gracias a un gran equipo.
Por esa obra recibió el Premio a la Excelencia en Desarrollos Inmobiliarios Turísticos otorgado por la Federación Internacional de Profesionales de la Inmobiliaria, una distinción que recuerda con afecto, especialmente porque pudo agradecer públicamente al Hospital Austral, donde había sido atendido tras una lesión deportiva.
—¿Qué representa hoy tu profesión?
—La arquitectura es una profesión de servicio. La gente no te busca para que hagas un dibujo; te busca para resolver problemas. Y solucionar implica mucho más que construir: hay que coordinar equipos, escuchar, gestionar, consensuar y trabajar con especialistas. Nadie es menos importante dentro de una obra.
LA EXPERIENCIA Y EL TRABAJO EN EQUIPO
Durante la entrevista también repasó algunas de sus intervenciones más conocidas, como la remodelación del tradicional Rompuán, transformado en concesionaria Audi, un proyecto en el que, según explicó, fue fundamental comprender no solo la arquitectura sino también el valor comercial y simbólico del lugar.
Además, destacó que a lo largo de su carrera siempre eligió asociarse con profesionales talentosos y personas con actitud positiva.
—¿Qué valorás en quienes trabajan con vos?
—No me gusta la gente que vive en la queja. Me gusta trabajar con personas que suman. La plata llega cuando lo que hacés sirve y cuando resolvés los problemas de los demás.

EL NUEVO DESAFÍO EN BARILOCHE
Actualmente Pérez Zabala trabaja en la remodelación integral del histórico Hotel Amankay de Bariloche, que se transformará en un moderno establecimiento de 110 habitaciones, con restaurantes, spa, piscina y salón de eventos.
El arquitecto destacó que el proyecto avanza gracias al compromiso compartido entre el municipio, los inversores, la junta vecinal y el equipo profesional.
—¿Cuál es la clave para concretar una obra de esta magnitud?
—Cuando juntás voluntades y todos quieren ir para adelante, las cosas fluyen. Después, claro, hay que llevarlas adelante, pero ese espíritu compartido hace toda la diferencia.
Más allá de los premios, las obras emblemáticas y una extensa trayectoria profesional, la entrevista dejó al descubierto el costado más humano del arquitecto nacido en Trenque Lauquen: un hombre que reivindica la amistad, el trabajo en equipo, el aprendizaje permanente y la convicción de que el verdadero éxito consiste en disfrutar el camino mientras se construye.

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