Detrás de muchos de los murales que hoy forman parte del paisaje urbano de Trenque Lauquen aparece la mirada artística de “Juana” Orellana, muralista, pintor y docente. Aunque abona el bajo perfil, accedió a una entrevista con FM Tiempo 91.5 en la que habló sobre la importancia del arte en su vida y cómo representa para él una forma de expresión, de construcción social y también de identidad.
En la entrevista radial repasó sus comienzos vinculados al dibujo, el descubrimiento de las técnicas artísticas y su compromiso con el muralismo contemporáneo, una corriente que en la ciudad creció de manera sostenida durante los últimos años.
“Siempre dibujé. No sé exactamente por qué, pero estaba en mí”, contó el artista al recordar su infancia rodeada de historietas, revistas y personajes que copiaba una y otra vez en hojas, paredes y muebles de su habitación, todos los sitios fueron testigos de sus primeros pasos.
Nacido en una familia tradicional vinculada a la medicina, Orellana reconoció que durante un tiempo intentó seguir el legado familiar, aunque rápidamente entendió que su verdadera vocación estaba en el arte.
“Mis viejos me dijeron: vos siempre dibujaste, siempre te gustaron las artes, anotate en Bellas Artes”, recordó. Su formación comenzó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano y continuó luego en el IUNA, donde profundizó especialmente en el grabado, una técnica que todavía hoy lo apasiona.
“Me fascinó trabajar la madera y la chapa para después ver el resultado estampado. Hay algo mágico en eso”, explicó. Destacó también que el paso por las instituciones académicas le permitió descubrir nuevas herramientas, técnicas y formas de pensar el arte, aunque admitió que el proceso de adaptarse a ciertos métodos no siempre fue sencillo.
“Yo venía con mi manera autodidacta de dibujar. Aprender a trabajar a mano alzada o incorporar otras técnicas fue un desafío”, señaló.
EL MURALISMO
Actualmente Orellana combina la docencia con la producción artística y participa activamente del movimiento muralista local, una de las expresiones culturales que más creció en Trenque Lauquen en los últimos años.
En distintos barrios y espacios públicos de la ciudad pueden verse trabajos realizados por el artista, quien también participó en proyectos colectivos junto a otros muralistas locales.
“El muralismo tiene mucho de construcción colectiva y de encuentro. Siempre aprendés algo del otro”, sostuvo. A diferencia de otros artistas más ligados al caballete tradicional, Orellana se define como un creador “experimental”, interesado en trabajar con materiales diversos como chapa, vidrio, papel o madera.
“Me gusta buscar posibilidades nuevas. El artista siempre tiene que decidir si sigue a los demás o si se sigue a sí mismo”, reflexionó.
En sus obras, el componente social y político ocupa un lugar importante. Para él, el arte nunca es neutral. “Siempre estás diciendo algo, aunque sea desde los colores, las formas o la composición”, afirmó.
Esa mirada aparece especialmente en sus murales, donde busca generar preguntas más que respuestas. “Quiero que el que pase se detenga, mire y piense qué quiso decir la imagen”, explicó.
Orellana también valoró el crecimiento artístico de Trenque Lauquen y destacó el rol de los espacios culturales y del movimiento muralista local. “El arte trenquelauquense está muy vivo. Hay artistas muy talentosos y mucha diversidad”, aseguró. Sobre su presente, dijo sentirse pleno con el camino recorrido. “El arte me permitió conocer gente, aprender todos los días y compartir con artistas que saben muchísimo. Eso es lo más importante que me está pasando”, concluyó.








