La Comisión por los Derechos Humanos destacó la recuperación del nieto 138

En la República Argentina hay algunos detractores y detractoras de las Abuelas de Plaza de Mayo, lo cual llevaría a parafrasear el dicho: «Nadie es profeta del todo en su tierra». Sólo se puede estar en contra de las Abuelas por complicidad con los crímenes contra la humanidad (tal el…

En la República Argentina hay algunos detractores y detractoras de las Abuelas de Plaza de Mayo, lo cual llevaría a parafrasear el dicho: «Nadie es profeta del todo en su tierra». Sólo se puede estar en contra de las Abuelas por complicidad con los crímenes contra la humanidad (tal el caso de la vicepresidenta Victoria Villarruel) o por ignorancia de los hechos ocurridos entre 1976 y 1983 (tal el caso del presidente Javier Milei, y otrxs que no se han ocupado de informarse en detalle de las acciones de los asesinos genocidas).
En el resto del mundo las Abuelas de Plaza de Mayo son de lo más respetado y admirado, al punto de haber sido postuladas varias veces al Premio Nobel de la Paz. Aunque nunca obtengan ese galardón, su trabajo ya las puso en los libros de las mejores historias de la humanidad, porque han realizado muchas hazañas que fortalecen la noción de fraternidad entre seres humanos: muchas, 138 para ser más precisos.
En conferencia de prensa desde la Casa por la Identidad ubicada en la exESMA, las Abuelas comunicaron la restitución de la identidad del hijo de Marta Enriqueta Pourtalé y Juan Carlos Villamayor, que fueron secuestrados hace 48 años, en diciembre de 1976; ambos militaban en la organización Montoneros, y estuvieron detenidos-desaparecidos en la ESMA, donde Marta dio a luz a poco de llegar (ya que la secuestraron embarazada de entre 8 y 9 meses). El hombre de 48 años, que fue anoticiado de su verdadera identidad el jueves 26 de diciembre por el juez federal Daniel Rafecas, es abogado al igual que su hermano mayor (que contaba con 4 años de edad cuando desapareció su mamá y su papá, que no era el progenitor biológico pero le había dado su apellido).

Este adulto que tiene casi medio siglo de existencia manifestó sorpresa y conmoción, pero también el deseo de hacer lo posible para que sus familias biológicas pudieran al fin sentirse mejor; su hermano que vive en España, de 52 años, dijo que adoraba a las Abuelas, que para él son «el orgullo nacional». Tiene toda la razón, el trabajo heroico de Abuelas de Plaza de Mayo, hoy nutrido por muchxs jóvenes, algunxs nietxs recuperados y otros que se acercan por vocación de Memoria, Verdad y Justicia, nos deja tan bien parados en la comunidad internacional como pocas otras acciones de argentinos y argentinas. Y no se van a detener, por más que desde el gobierno de La Crueldad Avanza piensen que es posible ahogar un compromiso tal con nuestro pasado, presente y futuro. «Los gobiernos pasan», expresó Estela de Carlotto, y el actual terminará quizás sin comprender que frente a la bandera ética portada por las Abuelas de Plaza de Mayo no tiene modo de plantarse exitosamente, más allá de las motosierras que esgrima…

Texto de la Comisión por los Derechos Humanos

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