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“Los pilotos de motocross no estamos locos”

Cuenta la historia que la primera vez que Ricardo Saragüeta montó una moto fue una Gilera 300 y tenía sólo 12 años. Para la época esa unidad no era una pieza de museo como se la concibe hoy, sino una poderosa máquina de alta cilindrada y había quedado en el taller de su padre un sábado a la mañana porque su propietario no consiguió ponerla en marcha, así que decidió dejarla el fin de semana allí. Cuando no quedó nadie, en un acto de arrojo y concibiendo una travesura que lo marcaría de por vida, el “Vasco” pateó y el motor mágicamente rugió. Por algún motivo la falla mecánica le concedió una licencia y se echó a recorrer las calles de un sector aún despoblado “atrás de la vía”. Cuarenta años después no se explica cómo pudo comandar esa nave sin ningún conocimiento previo, lo que sí tiene en claro es que ese día entendió que arriba de las dos ruedas quería pasar el resto de su vida.

El Vasco tiene 54 años y es un piloto de Motocross. Sí, una edad avanzada para un deporte de alto riesgo y muy exigente. Es uno de los pocos viejos lobos que siguen girando, acelerando y saltado en los circuitos de todo el país. Pero las cinco décadas no parecen ser un impedimento para el despliegue de su gran pasión. La misma que lo llevó a construir una pista en el patio de su casa, y no conforme con eso construyó otra a la vera de la ruta 33.

Por su edad y formación no se rige por los parámetros de los nuevos deportistas. No le gusta la autodifusión, no llama a periodistas y muchas veces nadie se entera de las que carreras que participa ni los premios que obtiene. Casi no tiene fotos con una moto, y hay que rogarle para hacer una entrevista en la que acepte hablar de él. Prefiere hablar más del deporte y de lo organizativo y por eso no enumera las múltiples “marcas” de caídas, raspones y heridas que este deporte dibujó en su cuerpo “no sirve contar eso, es un deporte de riesgo, pero cuanto más chico aprendés menos te golpeas” dice en la charla con OESTE BA.

A los 54 años marcha segundo en el torneo Torneo Argentino y también compite en el del Oeste. Próximamente hará una nueva carrera en el circuito Laguna Roja donde se corre una fecha oficial del campeonato argentino con los mejores del ambiente, desde el año 2001 hasta la fecha, un logro desde lo organizativo sin precedentes.

Hace unos años, en una charla de café, tres deportistas veteranos de Trenque Lauquen hablaron sobre su futuro. Pedro Sayago, piloto de automovilismo, les dijo a Saragüeta y al “Pantera” Bengochea (ex arquero de fútbol) que cuando ellos se retiraran, también lo haría él. Hasta ahora sólo uno le puso punto final a su carrera.

Pero si bien Saragüeta es un referente del motocross y la figura más visible de todos los tiempos en este deporte en Trenque Lauquen, no siempre estuvo saltando en dos ruedas. Se inició de “grande” en el ambiente, luego de jugar durante casi 20 años al fútbol en Barrio Alegre, un deporte en el que admite “no tenía talento” pero le sobraba entrega y sacrificio “yo era el Hrabina de este pueblo” bromea en alusión al ex marcador lateral izquierdo de Boca Juniors que pasó a la posteridad por la pierna fuerte.

El único varón en la familia, con tres hermanas Patricia, Mónica y Bibiana, el Vasco tiene un gran recuerdo de Barrio Alegre y dice hoy que los valores que aprendió en ese club lo marcaron. A los 30 años abandonó el fútbol, alternó una docena de partidos en primera división, “me di cuenta que ya era un estorbo, a lo último era como el tío de mis compañeros”. Pero antes de colgar los botines ya había comenzado a correr en motocross.

A los circuitos llegó luego de protagonizar un accidente con una moto de calle “me gustaban las motos siempre fueron mi vida, pero entendí que la moto de calle era mucho peligro, y unos amigos me llevaron al motocross”.

Su debut fue en 1997 en La Pampa. Debutó con 32 años, una edad alta para el deporte. “Me di cuenta que no era algo fácil, que tenía que poner dedicación, perseverancia y como vasco y testarudo le metí todo eso, y también quise organizar carreras”. En 1999 organizó la primera carrera en el Club Trelau de Trenque Lauquen y dos años después inauguró su propio circuito con una fecha oficial del torneo argentino.

“El que me escuchó y puso todo de su parte, fue Barracchia como siempre un visionario y que alentaba todas las iniciativas, fue un gran amigo, me dio una mano y empezamos a hacer el Laguna Roja”.

-¿Qué dijo tu mujer cuando le dijiste que ibas a hacer un circuito en el patio de tu casa?

-Mónica es una divina, acompaña estas cosas como pocas mujeres, siempre estuve con motos, ella me conoció así. Yo vivo hablando de motos, y eso es parte de mi vida. Ella y mi hijo Federico son los grandes sostenes de mi carrera.

Desde hace más de 10 años corre con la marca Kawasaky de 250 CC de cilindrada. En algunos años perteneció al equipo oficial de la marca japonesa. Ganó varios campeonatos provinciales y tiene dos subcampeonatos argentinos.

“Siento que la gente de mi ciudad me reconoce por el trabajo que hice en las motos pero no es mi estilo promocionarme. El cross es un deporte extremo y muy duro, es uno de los deportes más extremos del mundo”. Actualmente inició su carrera como dirigente también en la federación provincial y cuando esta nota se publique estará corriendo en el distrito de Rojas.

Las motos no tienen velocidad, tienen fuerza, salida, equilibrio, dice. “Hay que ser fuerte, tener resistencia aeróbica, equilibrio y elasticidad porque hay que aguantar los movimientos. La pierna derecha es el freno trasero, la izquierda la caja de velocidades, el brazo derecho acelera y freno delantero, y la izquierda el embrague. Tenés los 4 miembros, más el equilibrio porque vas gran parte de la carrera casi parado. Cuando alguien te diga que el corredor de motos es loco, es mentira, es una persona pensante que analiza el circuito y sus rivales en pocos segundos”, sostiene.

“Claro que sé que estoy en la etapa final, esto tiene un tiempo, como todo. Lo que aún no perdí es la competitividad, si te pones al lado mío te quiero ganar, cuando sienta que eso ya no lo tengo abandono”.

-Sayago va a leer esta nota ¿qué le decís?

-Que siga esperando, no me voy a bajar.