Hace no tanto tiempo, las chicas que querían jugar al fútbol en Trenque Lauquen entrenaban en el Parque, compartían el espacio con quien les prestara un lugar y muchas veces eran señaladas. Hoy, la liga local cuenta con siete equipos en primera y hasta reserva oficial, 40 jugadoras activas solo en Las Guasquitas y un semillero de inferiores que ya convoca a nenas desde los cinco años. El camino fue largo y no fue fácil. Pamela Comas y Luz Bernal, dos de las protagonistas de esa historia, lo contaron en detalle en una entrevista con FM La 96.5.
«Hace 10 años éramos muy poquitos equipos, se acercaba poca gente a jugar. Era como que jugábamos las que jugamos desde chiquita», recordó Pamela. «Hoy tenemos una camada de nenas de 12, 13 años entrenando con nosotras. En el club Las Guasquitas vamos por el segundo año de fútbol infantil femenino.»
El crecimiento no fue solo en cantidad de jugadoras. El año pasado, Las Guasquitas creó de manera recreativa una reserva para evitar que las chicas que no alcanzaban a jugar en el equipo titular se fueran del club. «Teníamos 25 jugadoras y lo más normal era que jugaran 18. Te quedaban 10 ó 15 afuera y si no las hacés competir se te van. Surgió esta idea que hacía mucho queríamos hacer», explicó Pamela. La prueba piloto fue tan exitosa que en 2026 la liga decidió oficializar la reserva. El resultado habla solo: siete equipos de primera y hasta seis de reserva en la Liga. «Es una locura, porque hasta hace nada costaba armar el primer equipo. El único equipo”.
CRECER EN EL MUNDO DEL DEPORTE
Luz Bernal tiene 23 años y juega desde los 9. Es de Pellegrini, vive a una cuadra del Atlético y fue ahí donde se formó. Pero también fue una de las que quedó afuera cuando llegó a la categoría mayor. «Yo tengo 23 años y juego desde que tengo 9. Hice todo lo que son infantiles e hice un año de seca, y ahí quedé afuera», contó.
Persistir no fue sencillo. «Uno pasa por muchas situaciones con los varones. Con el correr del tiempo, mis compañeros terminaron siendo los que me pasaban a buscar por mi casa para jugar un turnito. Fue insistir, insistir y persistir, y también es el carácter de cada persona. Yo soy una persona con un carácter bastante fuerte, así que no pudieron correrme de ese lugar.»
No solo juega: Luz se recibió de profesora de Educación Física y hoy es preparadora física de Las Guasquitas. Trabaja también con las inferiores masculinas del club y desde ahí ve con claridad una realidad que la interpela. «El ambiente del deporte lamentablemente muchas veces es hostil para la mujer. Sigue siendo un lugar donde tenés que tener cierto temperamento para afrontar muchas situaciones. Yo trabajo con varones en las inferiores y lo que tengo que hacer es que entiendan que estoy ahí porque estudié y me formé para eso”.
Uno de los cambios más concretos que vivió el equipo en los últimos años fue la profesionalización del cuerpo técnico. Hoy Las Guasquitas cuenta con Luciano como técnico recibido, Pamela como técnica también ya graduada, Luz como preparadora física y un profesor de educación física especializado en arqueras. «Queremos un cuerpo técnico que tenga conocimiento. Como dice Luz: no es dar dos vueltas corriendo. Es mucho más que eso», subrayó Pamela.
Luz amplió la idea: «Antes los trabajos eran muy específicos con pelota porque era lo principal enseñar el trabajo con pelota. Hoy podemos trabajar fuerza, técnica, velocidad. No todo es pelota. Y también es hacerle entender a los clubes que tiene que haber alguien preparado: no puede estar cualquier persona en cualquier lugar. Yo no iría al hospital a ser médica por haber hecho un curso de primeros auxilios.»
ALMA: EL SUEÑO DE LLEGAR A PRIMERA
En la charla apareció también la historia de Alma, hija de Pamela, que con 15 años ya muestra condiciones para dar el salto al fútbol de más nivel. El año pasado estuvo en San Luis, en una pensión, compitiendo en un club de esa provincia. Pero el camino no resultó sencillo.
«A fin de año decidimos que Alma volviera. Este año la llevamos a probar a Gimnasia de La Plata y a Sarmiento, pero no hay pensiones para chicas la situación económica lo hace difícil y además ella tiene sólo 15 años nosotros queremos que esté bien cuidada; como familia necesitamos encontrar un lugar sumamente seguro para dejarla», explicó Pamela. El 2026 se quedará en Trenque Lauquen y se verá qué posibilidades se abren en el futuro.
Hoy el club tiene 12 niñas inscriptas en el semillero, con jugadoras que arrancan desde los cinco años. Para Pamela, ese dato tiene un significado personal muy profundo. «Cuando tenía 12 o 13 años le decía a mi vieja que mi sueño era tener un club todo femenino con nenas chiquitas. El año pasado, cuando empezamos con la escuelita, le mandé un mensaje a mi hermana súper emocionada diciéndole: lo estoy logrando”.
El objetivo de la escuelita no es solo enseñar fútbol. «Queremos que las chicas generen sentido de pertenencia hacia el club, que no estén yendo y viniendo todos los años a distintos lugares. Todo lo que nosotras pasamos —que entrenamos en el parque, que el pozo más chico nos rompía los tobillos— queremos que ellas lo sepan, que sean conscientes de todo lo que se hizo para que hoy este deporte sea nuestro también», dijeron.
Para Luz, el camino es claro: «Creo que no lo tomo como malas experiencias sino como algo que me hizo ser quien soy hoy: nunca rendirme ante nada.» Y para Pamela, el balance es rotundo: «Todo esto se logró a través de tantos años de trabajo, de resistencia, de lucha. No fue fácil para nada. Todavía falta. Pero las cosas se logran.»
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