Mariana Singlar, trenquelauquense que vive en España, analiza las repercusiones del Mundial y cómo se ve a la argentinidad

La trenquelauquense señaló que el odio digital en redes no tiene nada que ver con el día a día en la calle, donde los españoles no cambiaron su percepción favorable a los argentinos.

Mariana Singlar, oriunda de Trenque Lauquen y radicada hace cuatro años en Santander, cuenta cómo se vive la polémica entre hinchas argentinos y españoles en las redes sociales y en la vida cotidiana.
La polémica que se desató en las redes sociales tras la final del Mundial de fútbol —con cruces entre hinchas argentinos y españoles y un clima que muchos describieron como de «odio digital»— también llegó a los oídos de quienes viven fuera del país. Para conocer cómo se percibe este fenómeno desde afuera, la trenquelauquense Mariana Singlar radicada desde hace cuatro años en Santander, al norte de España, habló en La 96.5 FM.
Singlar reconoció que recién pudo despegarse de las redes sociales y tomar dimensión de la diferencia entre lo que ocurre en el territorio y lo que se amplifica en el mundo digital. A su entender, se trata de un fenómeno de odio digital de magnitud global, que deja en evidencia la fragilidad del discurso frente a la inmediatez de las redes.
En su día a día, sin embargo, la realidad es otra: sus vecinos, los amigos del barrio y hasta la gente del bar siguen su vida con total normalidad, sin ningún gesto de hostilidad hacia ella por ser argentina.
CAMARADERÍA ANTES DE LA FINAL
Antes del partido, contó, el clima entre los hinchas locales y la comunidad argentina era de afecto y complicidad. Los españoles de Santander —dijo— querían que ganara Argentina, entre otras cosas porque deseaban medirse contra la scaloneta, defensores del títutlo. Incluso relató que un grupo de amigos españoles la acompañó a alentar a la Selección en un bar argentino de la ciudad, aprendiendo las canciones que ella misma les enviaba por mensaje, en un clima de auténtica camaradería previa al Mundial.
Para Singlar, buena parte del conflicto nace de la imposibilidad de ponerse en el lugar del otro: es tan difícil para un argentino entender cómo vive un español el Mundial como para un español comprender la pasión argentina. Esa distancia de percepciones, explicó, se profundiza cuando las redes sociales toman un hecho puntual —como el error de un jugador— y lo convierten en tendencia; a partir de ahí, dijo, «la sentencia es inapelable» y escala sin freno.
Puso como ejemplo la diferencia en la forma de festejar: mientras en Argentina un triunfo mundialista implica salir a la calle, quedarse sin dormir y hasta declarar asueto, en España —incluso entre grandes fanáticos del fútbol— los festejos son mucho más breves y contenidos. Nadie decreta un día libre, ni siquiera los dueños de empresas que son «súper fanáticos» del deporte.
Consultada sobre los episodios que generaron mayor polémica —como el momento en que la Selección le dio la espalda a la premiación—, Singlar lo interpretó como una cuestión de timing más que de no respeto: a su criterio, los jugadores miraban a la hinchada que los alentaba, aunque reconoció que se trata de una lectura entre varias posibles, y que están quienes lo toman como un gesto de agradecimiento y quienes lo ven como una falta de respeto.
PERIODISTAS Y REDES, UN COMBO QUE NO AYUDA
La entrevistada también respondió cuando se le preguntó por algún sector de la prensa española que arroja leña al fuego y consideró que los comunicadores recogen el microclima de redes. Aun así, remarcó que el fenómeno no distingue nacionalidades: hay «inadaptados» en las redes, en la vida diaria y en la política, tanto de un lado como del otro.
Sobre si este episodio dejará una marca cultural duradera entre «pueblos hermanos» como Argentina y España, Singlar fue cauta: sostuvo que el resultado dependerá de las personas y de cómo cada una elija procesar lo vivido. Relacionó la discusión con el fenómeno migratorio que atraviesa España, donde —dijo— el proceso de recepción de personas migrantes no siempre está acompañado de las condiciones necesarias para una integración real, lo que también puede alimentar tensiones sociales.
Para la trenquelauquense, la salida pasa por el compromiso individual: bajar un cambio, dejar de alimentar el odio en redes y elegir rodearse de personas dispuestas al diálogo antes que a la confrontación.
CRÍTICAS AL ROL DE LA DIRIGENCIA POLÍTICA
Consultada sobre el posteo del presidente Javier Milei en torno a la «argentinidad» en medio de la polémica, Singlar consideró que ese tipo de gestos, lejos de calmar los ánimos, tienden a exacerbarlos. En su visión, el rol de un dirigente político debería ser el de mediar y representar los valores de un pueblo, no el de profundizar la grieta en un contexto ya de por sí polarizado.
Singlar cerró la charla con un deseo compartido: que este episodio quede en el pasado y que los vínculos entre ambos pueblos se recompongan, permitiendo que tanto argentinos como españoles puedan seguir viajando y conviviendo con normalidad entre ambos países.

Otras noticias

hcd
feito
Lens
Pampero