Marisol Basso: “Esta gestión tiene a la educación como una prioridad y a la vista están las obras”

Repasó las obras y programas en marcha y adelantó que los talleres municipales de cocina arrancarán en un espacio renovado.

La directora de Educación del municipio, con 40 años de trayectoria analizó el estado de la educación local y provincial. «Hay que hacer una autocrítica y pensar en una reforma educativa real», dijo. Repasó las obras y programas en marcha y adelantó que los talleres municipales de cocina arrancarán en un espacio renovado.

— Esta semana arrancó el ciclo lectivo 2026. ¿Cuántos inicios de ciclo acumulás en tu trayectoria?
— Estuve 30 años en el sistema educativo provincial y ya llevo 10 jubilada. Inicié la carrera en el aula como profesora de matemática, después estuve en la escuela técnica en un cargo directivo. En 1997 ingresé al Consejo Escolar, donde cumplí tres mandatos consecutivos —12 años en total—. Volví a la escuela y a los pocos meses salió la selección para Secretaría de Asuntos Docentes, así que regresé al mismo edificio del Consejo Escolar pero en otra función: designación de docentes y gestión estatutaria. Ahí me jubilé.
Después Francisco (Recoulat) me convocó para el área de educación municipal, que ya lleva varios años. Así que son muchos inicios de ciclo acumulados, con alumnos que hoy son adultos mayores, algunos hasta abuelos.
— Con esa perspectiva de 40 años, ¿en qué etapa está la educación argentina?
— Mi humilde opinión es que hay que hacer una autocrítica y sentarse a pensar en una reforma educativa de verdad. Se ha dicho tantas veces la palabra ‘reforma’ que uno ya no sabe si creerle. He pasado por muchas: el octavo y noveno año, el polimodal, cambios de diseño curricular. Pero en realidad no se ha apuntado a donde hay que apuntar, que es al aprendizaje y a la enseñanza.
Hoy el conocimiento y los datos están al alcance de todos. Me parece que hay que formar más en valores, en responsabilidad, en compromiso, y darle a los docentes más herramientas para que estén más conectados con la actualidad que los atraviesa.
— Las críticas a la escuela suelden ser injustas, se le pide que haga cosas que no tienen que ver con su función esencial.
—La escuela hoy pasó a suplir un montón de falencias de otras instituciones, de cosas que se le escapan a la propia familia. Se le pide que no solo enseñe, sino que contenga, que dé de comer, que haga malabares para cumplir con todas esas funciones. Y los docentes lo hacen.
Por otro lado, están los alumnos. Antes cuando no podíamos ir a la escuela nos daba tristeza. Hoy, si pueden zafar, mejor, porque se aburren o tienen otros intereses. Creo que la reformulación debería apuntar especialmente a los adolescentes.
— ¿Se gasta poco en educación o se gasta mal? Porque en Provincia el 60% del presupuesto es para educación.
—Habría que hilar fino ahí. Los docentes siempre estuvieron mal pagos y siempre tuvieron el reclamo justo, pero también habría que hacer un análisis profundo de adónde van los fondos. La complejidad de la provincia de Buenos Aires es enorme: lo que vivimos en el interior no tiene nada que ver con lo que pasa en el conurbano.

LA EDUCACIÓN EN TRENQUE LAUQUEN
— ¿Cómo está Trenque Lauquen en términos educativos?
— El distrito tiene todos los niveles cubiertos: centros complementarios, la Escuela de Estética, el SEAT, dos institutos superiores de formación docente que ofrecen distintas carreras, los centros de formación laboral 401 y 402 —convenidos con el Ministerio de Trabajo—, y la UTN como universidad pública. Es una oferta completa que no tienen todos los distritos.
Los centros de formación laboral tienen mucha gente, y con razón: hay mucha gente buscando trabajo y es una salida concreta encontrar un oficio ahí.
— ¿Qué hace específicamente la Dirección de Educación municipal?
— Tenemos a cargo los jardines maternales, que pasaron a la órbita de educación a partir de la gestión de Francisco Recaulat —antes dependían de Desarrollo Humano—. Tenemos jardines en Trenque Lauquen, en 30 de Agosto y en Beruti. También gestionamos las escuelas municipales en 30 de Agosto, Garré, Girodías, Beruti y Trenque Lauquen, que arrancan el lunes 9 de marzo con todos los cursos y talleres. Estamos en período de inscripción, pero ya superamos ampliamente los cupos acá en la ciudad: vamos a tener lista de espera.
Además, tengo la vinculación con el programa Puentes, por el que trajimos diplomaturas y licenciaturas. La más reciente es una diplomatura para emprendedores, minipymes y empresas familiares, en convenio con la Universidad de Quilmes, que arranca a fines de marzo. Es mixta: 50% presencial y 50% virtual, cuatro meses con materias obligatorias y optativas.
— ¿Y cuál es el rol del municipio en las escuelas provinciales?
— La mayor intervención es a través del apoyo en infraestructura. En verano se arreglaron muchas escuelas y algunas siguen en obra. Una de las más importantes es la construcción del comedor de la escuela primaria número 46: desde que se amplió la jornada era una necesidad imperiosa, porque los chicos comían en el espacio donde funciona el Envión. Se firmó un convenio especial: 70% lo pone la provincia y 30% el municipio, igual que cuando se voló el techo de la escuela 17 de 30 de Agosto.
Francisco ha ido a todas las reuniones de OEGD y las necesidades que no se pueden resolver con el Fondo Educativo las gestiona directamente ante las autoridades provinciales en La Plata.
— Los talleres de cocina de la escuela municipal no arrancan el lunes. ¿por qué?
— Estamos construyendo una cocina nueva. Los talleres de cocina funcionaban en el predio de la ex Serenísima, en Pacheco. Era una cocina que necesitaba arreglos. Un día charlando con el intendente y con la Comisión Cuello Foster —que tiene convenio con la municipalidad— decidimos que en lugar de reparar aquella cocina, era mejor aprovechar esos salones para hacer todo a nuevo. Va a tener más amplitud y más capacidad. Cuando se termine la obra lo informaremos e iniciaremos los talleres ahí.

LA GESTIÓN Y LO QUE VIENE
— ¿El presupuesto alcanza para todo lo que describís?
— Hasta ahora viene alcanzando. Hay que ser prolijo y hacer uso eficiente de los fondos: cada vez que uno quiere abrir un taller o comprar algo hay que verificar que esté en el presupuesto. Pero siento que la educación está entre las prioridades de esta gestión. Siempre hay plata disponible para estas cuestiones. Si bien otros intendentes también invirtieron en educación, esta gestión la tiene como uno de los ejes más importantes, y a la vista están las obras.
— ¿Este es tu último año en el cargo?
— Hoy por hoy no te puedo decir si es el último. Había algunas conversaciones sobre la posibilidad de retirarme, pero no se dio el momento. Cuando Francisco me convocó lo hice desde el corazón, porque ya estaba jubilada y en otra etapa. Decidí acompañarlo por una cuestión afectiva y por la trayectoria compartida —también fui concejal junto con él durante dos años—.
Siempre van surgiendo cosas nuevas. Ahora, por ejemplo, quiero que se termine la cocina. Después se verá. Más allá de lo demandante que es la gestión municipal —que es 24 por 7—, es un placer trabajar en este equipo. Uno se siente acompañado y tiene muchas satisfacciones.

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