Marta Bathis, concejal y presidenta del bloque de la UCR en el Concejo Deliberante de Trenque Lauquen, fue una de las representantes designadas para participar de la asamblea de CODENOBA que se realizó en Carlos Casares. En una entrevista con LA 96.5 FM cuenta cómo surgió el consorcio, qué se discutió en el encuentro y por qué considera que la herramienta necesita repensarse. Además, opinó sobre la crisis interna de la UCR bonaerense y sobre una eventual alianza con La Libertad Avanza.
-¿Qué es el Codenoba?
-Es el Consorcio para el Desarrollo del Oeste de Buenos Aires. Esto empezó hace varios años, en los 90, hubo un impulso provincial de esto, como nos ha pasado muchas veces en el país y en la provincia, a partir de alguna situación de crisis.
Puntualmente en Trenque Lauquen, el impulsor de esta iniciativa regional fue Juan Carlos Font, que era intendente en ese momento, más o menos a partir de 2004, cuando empieza a marcar la necesidad de trabajar, o por lo menos de unir ciertos criterios regionalmente. Ahí es donde entran los concejos deliberantes, porque son parte fundamental: si bien esto fue impulsado en su momento por un intendente y era una iniciativa pensada desde los ejecutivos, también hay una designación paralela de los concejos deliberantes.
Es un organismo que está ahí, y el gran desafío que tenés en muchos consorcios, consejos y mesas es, sin ser pesimista, no caer en una cuestión de reunionismo o de mera catarsis.
-¿Quiénes participaron del encuentro?
-Espero no olvidarme de ninguno, pero estaba Daireaux, Casares —que fue el anfitrión, ya que su intendente es el presidente del consorcio—, Rivadavia, Trenque Lauquen, Alberti y 25 de Mayo. Hace un par de años se había retirado Pehuajó y sigue sin participar. Como vos decís, no tiene color partidario.
-¿Cómo se organizó la representación de cada distrito?
-Lo que nos pidieron para llevar adelante la asamblea es que cada bloque que constituye el Concejo Deliberante designe a alguien, un titular y un suplente. Ayer, cuando nos reunimos en la asamblea, cada distrito tenía que elegir a alguien que se sentara en la mesa de labor parlamentaria, algo así como el desarrollo de una sesión del Concejo Deliberante. En esa instancia, los tres bloques de Trenque Lauquen me eligieron a mí, y después vimos el tema de las autoridades.
-¿Por qué era necesaria esta convocatoria?
-El consorcio tiene un presupuesto asignado, que observa el Tribunal de Cuentas, así que había que cumplimentar una formalidad: revisar ese balance. Ese dinero sale de los presupuestos provinciales, y la presidencia del consorcio, en este caso, la tiene Casares, que cuenta con una partida específica de la que rinde cuentas como cualquier otra partida presupuestaria.
Más allá de esa formalidad, lo que se debatió ayer fue que la regionalización sirve, es necesaria, y con los años parece que va apareciendo más: ante determinadas ausencias de los gobiernos nacionales o provinciales, las regiones terminan compartiendo muchos de los problemas.
-¿Y cuál es la dificultad concreta para llevarlo a la práctica?
-El origen del consorcio, el espíritu con el que lo pensaron los intendentes en su momento, apuntaba, por ejemplo, a impulsar compras conjuntas. No digo que sea imposible, pero cada municipio tiene su propio tratamiento presupuestario, su propia confección, y eso, no solo desde la practicidad sino también desde la formalidad, lo tenés que tener circunscripto a cada municipio. Entonces es complejo decir «hacemos compras conjuntas» en materia de salud o de lo que sea.
No es tan fácil de justificar, aunque podrían llegarse a acuerdos por fuera: comprar todo junto y después facturarlo a los diferentes municipios, o entrar en la licitación de otra manera.
Compartimos esa postura con los otros dos concejales que viajamos desde Trenque Lauquen, y creo que fue lo que se llevó cada uno de los distritos: entendemos que la finalidad de pensar regionalmente está buenísimo, pero tal vez un organismo como este tipo de consorcio no es la herramienta que necesitamos. Hay que repensarlo, o al menos ver cuál es el mecanismo que mejor se adapte.
LOS TEMAS QUE UNEN A LA REGIÓN
-Más allá de las compras conjuntas, ¿qué otros puntos en común surgieron en el debate?
-Surgieron un montón de cuestiones que uno no esperaría: Trenque Lauquen puede estar mejor que un distrito vecino en algún tema, pero terminan compartiendo otras problemáticas. Ayer se habló, en términos generales, del tema del agua, de cuestiones de energía, de infraestructura eléctrica en zonas rurales —que acá no tenemos, pero que comparten dos o tres municipios— y también de las rutas. Hay un montón de cuestiones que terminan teniendo puntos de encuentro.
Nosotros lo vemos acá en el Concejo: llegan resoluciones de otros concejos deliberantes a los que adherís, o generás tu propia resolución sobre un tema.
-¿Ese «poder de fuego» de actuar en conjunto tiene un correlato a la hora de pedirle cosas a la Provincia?
-Claro, tenés que ir a peticionar a la Provincia de Buenos Aires con otras fuerzas. Cuando todos los municipios te están pidiendo determinadas cuestiones, eso te da un poder de fuego, y en el volumen —que muchas veces la política piensa en volumen— podés conseguir respuestas más complacientes para determinados sectores.
El objetivo es que no caiga en un conventillo, en una charla de café, que también hay mucho de eso en la política. Y también está la parte presupuestaria, que no es un dato menor, en un momento en que hay que frenar el gasto: si no hacés nada, tampoco sirve. De todos modos, hay que aclarar que una reunión como la de ayer no genera una erogación de dinero más allá del viático.
-¿Hay antecedentes de que este tipo de articulación haya funcionado?
-La presidenta del Concejo Deliberante, que quedó designada presidenta de la asamblea de ayer, ya tuvo otros mandatos como concejal y contaba situaciones de entre 2007 y 2011, donde con esta integración regional, con este consorcio, tres municipios —creo que uno era Henderson y otro Bolívar— habían podido movilizar y traccionar algunos pedidos específicos que, presentados en conjunto, tienen otra fuerza. Incluso estratégicamente sirve, porque a la hora de pedir podés coordinar cómo va a ser tu solicitud con otro municipio.
-¿Cómo sigue esto de acá en más?
-La idea es volver a encontrarnos en octubre, y no necesariamente en Casares, también pensando en las distancias. Lo que todos nos llevamos como tarea es pensar esto: el objetivo de pensar regionalmente es importante y no hay que perder el norte. Hoy el organismo está, institucionalmente activo, pero hay que reactivarlo y encontrarle la vuelta para hacer algo más que revisar un balance o un presupuesto que, en definitiva, tampoco genera movimientos ni gastos. Hay que empezar por lo sencillo, porque la herramienta ya está institucionalizada, y eso ya es un camino largo de recorrer.
-¿Pudieron avanzar en algún tema puntual o quedó solo en la organización?
-No, charlamos bastante. Fue el desarrollo de una sesión, algunos municipios tomaron la palabra, y en general se habló de pensar una agenda de reuniones y de repensar cómo hacer que esto funcione regionalmente. Surgieron esos temas en el marco general, porque si afinamos mucho el análisis, las situaciones puntuales de cada municipio son distintas. Por ejemplo, la infraestructura eléctrica en zonas rurales no es un problema para todos, pero sí compartimos la cuestión hídrica o las rutas.
EL RADICALISMO BONAERENSE, TRAS LA RUPTURA
-Cambiando de tema:¿Qué opinión tenés de lo que pasó y de lo que está pasando hoy con el radicalismo?
– Veníamos, sobre todo en el Comité Provincia, con dos años en los que nunca pudo haber una conducción plena; una situación que terminó en la Justicia, una crisis más. Lo que más rescato de lo que planteaba Esteban es la idea de que primero hay que ordenarse y dejar de pensar en cuestiones o proyectos individuales, en satisfacciones personales a través de la política partidaria. Porque esto es política partidaria, no la política en general, que es otro mundo aparte con sus propios intereses e internas.
Hay que pensar un poco más en lo que piensa el colectivo, en lo que piensa en general. Creo que había una deuda ahí, y eso da un poco de esperanza: escuchar más a los territorios y a los comités. El radicalismo, desde hace unos años, tiene su mayor fortaleza en los municipios, en los territorios, en los comités cotidianos. Habrá que ver cómo se va acomodando esto con el tiempo, y si fue o no una buena decisión: las decisiones que uno toma, a veces, no se ven en el momento.
-¿Cómo se vivió puertas adentro la ruptura con el comité provincial?
-Fue una manera de sentar una postura, la de decir «esto se está rompiendo». A algunos no les gustó, y a otro montón les devolvió las esperanzas. Pasados unos días, eso se notó: hubo mucha gente que mandó un mensaje o acompañó, algunos en silencio, sentados ahí bancándosela, y otros que se levantaron y se fueron. A mí también me pasó: en las redes, por el algoritmo, empezaron a aparecerme grupos de radicales de los que había sido seguidora, y noté una expectativa, una alegría. No te digo que salieron con la bandera ni tampoco en contra, pero generó cierta tensión, algo que también se cuestionó en otros armados —como en 2015, cuando hubo partidarios y no partidarios de formar la alianza que después fue Juntos—. Ha pasado en muchas ocasiones. Creo que no hay que definir algo para lo que todavía no hay momento de definir, como una alianza electoral, y un poco eso es lo que generó esta tensión.
-¿Considerás que La Libertad Avanza es un límite para una eventual alianza?
-Si lo pensás desde las bases ideológicas de cada uno, con la plasticidad de valores que impone hoy la política, hay cosas que no puedo creer. No tenemos mucho en común con La Libertad Avanza, pero son discusiones que hoy no se están dando: hay gente más proclive y otra que no, y para otros el límite es el kirchnerismo. No veo una alianza del radicalismo con ese espacio hoy, pero también hay que escuchar cómo lo piensa el afiliado o el simpatizante.
Hoy, en esta situación, hay una revalorización personal como radicalismo, y la queremos hacer valer. Después, cuando llegue el momento de discutir una alianza, será otra historia.
Marta Bathis: «El objetivo de pensar regionalmente es clave y hay que buscar las herramientas”
La presidenta del bloque de concejales de la UCR en Trenque Lauquen participó de la asamblea de CODENOBA realizada en Carlos Casares.

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