Más agua que plata: el panorama lechero del oeste bonaerense en abril

El informe mensual revela que la actividad produce bien pero que gana poco, enfrenta costos estructuralmente altos y ahora debe sumar el impacto de un otoño que arrancó bajo el agua.

El precio promedio al tambo según el sistema SIGLEA fue de $489,16 por litro en marzo de 2026, con una mejora interanual del 7,9% y una leve suba mensual del 1,7% respecto a febrero. En la Cuenca Oeste bonaerense, el valor ascendió a $507,06 por litro, por encima del promedio nacional.
El problema es que ese precio sigue siendo insuficiente para la mayoría de los establecimientos. Según datos de OCLA citados en el informe, la rentabilidad de los tambos grandes apenas llega al 1,9%, los medianos operan con pérdidas del 2,3% y los pequeños acumulan rojo del 5,2%. El análisis de CAPROLECOBA es directo: «la situación pide más precio para los tambos, valor agregado en lo que exportamos y expandir el volumen de ventas en el mercado interno”.
Una señal algo positiva en el frente de costos es que la baja de precio en algunas commodities, particularmente granos y oleaginosas, alivió parcialmente las variables del tambo y frenó la escalada de costos. Sin embargo, esa mejora no alcanza para revertir el cuadro de rentabilidad negativa en la mayoría de los estratos productivos, y el informe aclara que combustibles y fertilizantes siguen sin dar respiro.
La producción nacional de leche alcanzó los 881 millones de litros en marzo de 2026, lo que cerró un primer trimestre con un crecimiento del 10,7% respecto al mismo período del año anterior. En la Cuenca Oeste, el crecimiento fue más moderado: 3,7% en el trimestre y 6% en marzo en particular. Esa expansión ocurrió con menos vacas en ordeño que en 2025, compensadas por una mayor productividad individual. La relación de precios con los concentrados, dentro de los rubros de costo que mejoraron, contribuyó a sostener ese rendimiento por animal.
EL AGUA, LA AMENAZA
El capítulo climático es el más urgente del informe. Abril pintó de azul el mapa de la Cuenca Oeste, con acumulados de lluvia que en algunas zonas superaron los 550 y hasta 600 milímetros en el mes. Eso saturó los perfiles de suelo en superficie y en profundidad, y encendió alarmas por el estado de los caminos rurales, que con el primer mes de otoño ya presentan deterioro severo. El acceso a los tambos se complica, y la cosecha gruesa en marcha agrava la situación vial en el campo.
La proyección hacia adelante no es más tranquilizadora. El Servicio Meteorológico Nacional prevé lluvias y temperaturas mayores a las normales para el trimestre abril-mayo-junio. A eso se suma que el Río Quinto está ingresando con caudal inusualmente alto desde La Pampa hacia Buenos Aires, lo que, según advierte CAPROLECOBA, se va a notar en los cauces superficiales y en las napas en los próximos meses, siempre según el informe mensual de los tamberos.

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