Matías Palomeque: un trenquelauquense en el equipo que puso el satélite en órbita

Aunque dice que ya casi es un porteño, para Matías Palomeque Trenque Lauquen siempre estuvo cerca. Este ingeniero de 39 años acostumbrado a mirar las estrellas y caminar por el aeropuerto de Japón le da melancolía y añoranzas hablar de la Escuela 35, el barrio Tres Llantas o la vieja…

Aunque dice que ya casi es un porteño, para Matías Palomeque Trenque Lauquen siempre estuvo cerca. Este ingeniero de 39 años acostumbrado a mirar las estrellas y caminar por el aeropuerto de Japón le da melancolía y añoranzas hablar de la Escuela 35, el barrio Tres Llantas o la vieja Escuela Técnica, donde se formó y nació su pasión por el desarrollo tecnológico y la innovación científica.

Hoy es parte de una misión que está en la tapa de los diarios de gran parte del planeta. Es el responsable del equipo de “calibración” del satélite argentino de observación con microonadas Saocom 1B que fue lanzado ayer desde la base de Cabo Cañaveral en Florida, Estados Unidos. Es un gran salto para ciencia argentina ya que sólo Japón tenía un artefacto similar en el espacio.

Pero Matías mantiene su tono calmo en el habla. Sigue siendo un chico de barrio, de pueblo. No se marea por las mieles de este logro. “A mí me costó la ciudad, porque llegué de grande a Buenos Aires, pero ya llevo mucho tiempo soy casi un porteño” dice y ríe del otro lado del teléfono en una entrevista con OESTE BA.

Poner un satélite en órbita es hablar de un planeta lejano de otro idioma para la mayoría de nosotros, por lo que explicar la importancia de este hecho no es fácil “todo vuelve, toda esa información a la que ahora vamos a acceder redundará en mejor calidad de vida para la gente” explica.

QUÉ HACE UN SATÉLITE

Respecto al uso de los datos, el Saocom 1B logrará facilitar información referida a la humedad del suelo para uso agricultura e hidrología, mapas de riesgo de inundación, incendios y enfermedades de cultivos.

También detallará información para la toma de decisiones sobre temas de siembra y fertilización, determinación del agua disponible en nieve para riego, desplazamiento de glaciares y terrenos, así como pendientes y alturas, entre otras aplicaciones.

SU VIDA

Matías, como dijimos estudió en la Escuela 35 y en la ex ENET y luego a los 17 años ingresó a la Universidad de La Plata para estudiar ingeniería y luego se radicó en CABA. “En un principio trabajé para el desarrollo del proyecto Tronador 2 y luego ingresé en el equipo del Saocom. Al principio lo hice en el desarrollo de aplicaciones del satélite generando productos”.

Entonces aquí ya tiene que hacer la primera aclaración, decodificar su discurso científico. “El satélite emite imágenes particulares con más información, nosotros tomábamos esas imágenes de otros satélites y desarrollábamos productos como el mapa de humedad del suelo, mapa de clasificación de cultivos en la zona pampeana, y otros”.

-¿Qué importancia tiene poner un satélite en órbita?

-Es muy importante para poner en marcha el aparato de desarrollo e investigación porque participan innumerable cantidad de instituciones, comisiones y empresas incluso de otros países que luego generan grandes dividendos en muchas otras aplicaciones. Por ejemplo, comenzaron a desarrollarse radares terrestres para controles fronterizos, es decir se aplica a otras cosas.

-Entonces no es algo lejano, es algo que impacta en nuestras vidas, por ejemplo para las empresas mejoran su producción, generan mano de obra y riqueza.

-Si, la información es clave. A partir de sus datos obtenemos información muy valiosa para el sector agropecuario, para la investigación, para el instituto geográfico nacional, para muchos sectores que surgen a partir de estas imágenes de radar, esta información vuelve en el aparato productivo del país y de la investigación.

– ¿Por qué se destaca tanto que Argentina logre concretar este proyecto?

-Es una tecnología muy compleja, el desarrollo del radar y el procesamiento de la imagen lo hacen muy difícil, hoy solo dos países tienen este satélite en Banda L que son Argentina y Japón.

CAMINO A TOKIO

En enero de este año Matías Palomeque aterrizó en Japón junto a una comitiva nacional para firmar un convenio con esa nación. “Es un convenio sobre la calibración de ambos satélites, es una buena oportunidad además para el intercambio de información e ideas”.

Palomeque integró esa comisión porque es el responsable de la calibración del satélite un cargo que no le gusta mucho decir porque prefiere señalar “soy un integrante más del equipo”.

-¿Y ahora que viene?

– Durante el próximo año estaremos trabajando en la calibración y la divulgación de las imágenes para instituciones nacionales  e internacionales y ya se habla de un segundo satélite para no perder la continuidad de los datos porque su vida útil es de 5 años.

Palomeque insiste que “el desarrollo tecnológico y la investigación siempre vuelve a la gente a veces es más visible que otras, pero siempre favorece la calidad de vida de la gente, claro que también mueve la industria y distintos sectores de la economía. No es algo lejano, esta información mejora la calidad de vida y siempre vuelve”.

TRENQUE LAUQUEN SIEMPRE ESTUVO CERCA

“Mi familia y amigos saben el trabajo que hago acá, pero nunca difundí estas cosas, tengo un perfil bajo, de todos modos la divulgación es importante la gente tiene que saber estas cosas”, dice cuando le preguntamos sobre su vida.

“A mi me pone contento cuando leo que gente de Trenque Lauquen hace cosas importantes, nuestro distrito provee todo el tiempo estudiantes y profesionales en distintas áreas”. Es hijo de Miguel Palomeque y María Cristina Barela. Su hermana, María José Palomeque, se dedica a la enseñanza del deporte, y su hermano Juan Pablo, estudia filosofía en la UNLP. “La escuela y el barrio me generan mucha melancolía cada vez que voy”, dice recordando a la ciudad desde lejos, mientras mira el cielo donde sus proyectos vuelan y permanecen en órbita.

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