Por Mónica Estévez
Ex concejal y ex diputada
El 2001 representa un quiebre en la representación política. Pero este «que se vayan todos» habló claramente no de un gobierno, sino qué le dijo basta a un Modelo político y económico.
Como síntesis a los 90 con el neoliberalismo de Carlos Menem, a Domingo Cavallo con el 1 a 1 y la dolarización de la economía. Un peronismo aliado con los sectores de la UCD, continuando el mismo modelo económico de la dictadura.
Luego, este modelo va a ser reproducido nuevamente por La Alianza quien convoca a Cavallo al gobierno. Se destruyó la industria nacional, se vaciaron los sindicatos, se incrementó la desocupación, se empobreció a gran parte de la clase media, se les privó de sus ahorros. La desregulación del mercado sólo benefició a los monopolios, a las empresas privadas y nos arrastró a una deuda externa impagable.
Dolorosamente estalló el 19 y 20 de diciembre dejándonos muchos ciudadanas y ciudadanos muertos.
Y la memoria colectiva no podrá perdonarle al ex Presidente De la Rúa la declaración del estado de sitio, que aumentó el conflicto social de quienes reclamaban.
Este descredito y la falta de representación política, la encontrara el pueblo argentino nuevamente, y después de días de sucesivas presidencias, en Néstor Kirchner que cambia el modelo social, político y económico, pagando la deuda que generaron con anterioridad y produciendo una fuerte recuperación del aparato productivo. Sin embargo estos hechos nos llevan hoy a pensar.
El radicalismo después de estos dolorosos sucesos se alía a la derecha con el PRO y nuevamente reproduce el modelo con Mauricio Macri dejándonos otra vez niveles en pobreza, desocupación, la caída de los sectores industriales, entre tantos otros hechos y la deuda externa más importante de la historia Argentina que nos hipotecara el futuro por años.
Son hechos que nos convocan a toda la ciudadanía a tener memoria, porque muchos de los responsables de esa tragedia hoy tienen una vigencia política incomprensible.








