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Panificadora “El Tropezón”, una esquina con historia

Desde el año 1999, Aldo Soulé y su esposa Susana Campi son dueños de la Panificadora “El Tropezón” ubicada actualmente en la histórica esquina de Tala y Lucía B. de Pastor. La tradicional panadería tuvo sus inicios en Simini y Di Gerónimo, pero después de años de trabajo duro lograron adquirir la propiedad actual y mudar allí toda la producción.

Soulé contó que en épocas de antaño se ubicó allí el boliche “El Tropezón”, propiedad de José y Rosario Belardo quienes trabajaron más de 50 años en el lugar. Estaba ubicado en un punto estratégico para la zona ya que era el paso obligado de muchos paisanos hacia la zona de Martín Fierro. Los actuales dueños decidieron mantener ese nombre impuesto por la gente que visitaba asiduamente el boliche de los Belardo.

Aldo nació en la ciudad de Merlo y conoció la ciudad de Trenque Lauquen «gracias a la actividad de jinete que desarrollé durante muchos años. Vine a participar de varias carreras, me gustó mucho la ciudad y en 1995 vinimos a vivir” dijo. Su oficio de panadero comenzó en los años ’80 cuando trabajó y manejó una panadería en Moreno. Ya instalado en Trenque Lauquen abrió su panadería hace 22 años. “Nuestro primer local fue en la calle Simini y Di Gerónimo donde alquilábamos y después de varios años compramos esta propiedad e instalamos toda la producción”.

Tuvimos la oportunidad de conocer todo el proceso de producción de los panificados. Aldo nos explicó de manera muy detallada el funcionamiento de las máquinas y como logran hacer los productos de una manera rápida y eficiente. “Tenemos muchas maquinas que adquirimos en 2001. Fue una inversión muy grande la que realizamos en su momento, pero ahora nos permite vender a un precio más accesible. La máquina más importante se llama Galo Pro 2000, un equipo para elaboración automatizada de alta producción. Esto nos permite realizar aproximadamente 480 kg de pan por hora. Así, en poco tiempo y con poco personal podemos hacerlo rápido y a un bajo precio”.

“El Tropezón” ofrece a sus clientes el tradicional pan junto con facturas, prepizzas, bizcochos, pan de pebete, pan rallado y distintos tipos de galletitas dulces. “Las facturas son elaboradas de manera artesanal separada del resto de la producción. No mezclamos en los hornos ni en las maquinas las preparaciones. Nuestros hornos nos permiten cocinar 60 kg en 35 minutos”. Los precios son económicos: el kilo de pan a $70, la docena de facturas a $160 y las 3 prepizzas a $80. “A las 11 de la mañana ya no nos queda casi nada. La gente se acostumbró a venir temprano al local”.

Aquellos que quieran degustar las delicias fabricadas en este lugar con tanta historia pueden visitar la esquina de Tala y Lucia B. de Pastor de lunes a sábado en el horario de 6 a 12, con la amable atención de Susana. 

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