Pasión de multitudes: hicieron un programa de cocina y pádel para ver en streaming

Darío Toranzo es camarógrafo, editor de video y un confeso mal jugador de pádel. Sin embargo, de esa combinación improbable nació Cocinando Pádel, un programa de streaming donde se cocina, se come y se habla del deporte que hoy juegan muchos trenquelauquenses.

Darío Toranzo lleva años moviéndose en el ambiente periodístico local como camarógrafo y editor de video. Hace unos seis o siete años conoció a Santiago Cuniberti y Eugenio Prieto del Club Sarmiento, se metió en el mundillo del pádel y desde entonces trabaja también para la Federación Argentina de Pádel, cubriendo torneos provinciales en todo el país. Dice con total naturalidad que jugando es “malísimo”, pero que eso nunca fue un problema.
En los últimos meses, se puso al frente de un proyecto de streaming: Cocinando Pádel. “Yo no sé de pádel, pero sé de comer”, dice en una entrevista con la FM Tiempo 91.5, y esa frase resume el espíritu del programa mejor que cualquier descripción.
El origen del programa no está en una reunión de producción sino en algo mucho más simple: una costumbre. Toranzo y un grupo de amigos comían un asado por semana y se hablaba de pádel. En un momento se lanzó la idea de filmarlo. La fórmula cerraba, dijo, porque Eugenio es buen cocinero y él podía hacerse cargo de las cámaras.
“La idea es invitar a gente conocida del pádel que no tenga que ver nada con la categoría, que juegue en cualquiera, pero que tenga alguna anécdota, alguna experiencia distinta para contar”, explica.
Una de las apuestas más claras del programa es la diversidad de invitados. Toranzo lo tiene muy definido: en cada mesa tiene que haber jugadores de todas las categorías, desde tercera hasta séptima, hombres y mujeres.
“Sí o sí tiene que haber un de séptima, uno de quinta, uno de cuarta en la mesa. Para que existan todos, para que sea diverso. Está bueno charlar con los que han andado, que tienen conocimiento, pero también está bueno escuchar a los que recién arrancan”, dice.
En los primeros dos programas pasaron por la mesa Santiago Paso, un histórico del pádel local, y Gonzalo Cuniberti, hijo de Santi, quien debutaba en su primer torneo en séptima categoría. Das semanas después, ese mismo chico salió campeón. “Me parece que está bueno darle voz a los que recién arrancan”, remarca Toranzo.
El programa también incluye un espacio lúdico: antes de sentarse a comer, los invitados juegan algunos juegos de puntería dentro de la cancha. La idea es que todo fluya con naturalidad, sin el formato rígido de una entrevista clásica. “Tratamos de que sea lo más distendido posible. Que no sea que yo le pregunto algo y la persona se tiene que poner en el personaje”.
DEL CAOS A LAS CUATRO CÁMARAS
El primer programa fue, en sus propias palabras, un caos. Doce o trece personas alrededor de la mesa, él solo grabando, editando y conduciendo al mismo tiempo. “Tardé quince días en editarlo. Ya no lo quería hacer más”, ríe.
Para el segundo capítulo sumó a un equipo de Casbas que tiene su propia productora de video y experiencia en streaming. La diferencia fue inmediata: cuatro cámaras, micrófonos para todos los participantes, grabación con mezcla directa para reducir la edición posterior. “Salió espectacular”, celebra. La mesa se achicó a seis u ocho invitados, que es el formato que mantienen.
Los episodios se graban generalmente los jueves y se publican entre el lunes y el martes siguientes en el canal de YouTube Apo Pádel. La frecuencia es aproximadamente cada veinte días. Además, en las redes sociales —Instagram, TikTok y Facebook, todas bajo el nombre Cocinando Pádel— se replican cortes y clips del programa.
EL STREAMING EN TRENQUE LAUQUEN
Tiene opinión formada sobre el streaming local: “Es muy incipiente aún”. Para él, más que el programa en sí, lo que importa es el trabajo posterior: los clips y cortes que se replican en redes. “Siento que ahí está la clave. No te digo que se hagan virales, pero tienen que estar. Alguien entra a Cocinando Pádel en Instagram y tiene que encontrar contenido”, explica.
Toranzo recorrió el país cubriendo torneos para la federación y tiene una perspectiva amplia del fenómeno. Lo que ve lo convence: el pádel dejó de ser una moda para convertirse en un deporte consolidado.
“Las inversiones que están haciendo en canchas no las hace cualquiera. He ido a lugares que recién arrancaban con dos o tres canchas y ya estaban llenos. Es una locura en todo el país”, describe.

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