Pensar el hombre: dictan un taller sobre masculinidades

Auspiciado por la Dirección de Salud Comunitaria de la Municipalidad se dicta por tercer año consecutivo el “Taller de masculinidades 2.0. Pedir ayuda y cambiar también es de hombre”, el primer y tercer martes de cada mes en el CIC Barrio Esperanza a las 20 horas. El espacio es una…

Auspiciado por la Dirección de Salud Comunitaria de la Municipalidad se dicta por tercer año consecutivo el “Taller de masculinidades 2.0. Pedir ayuda y cambiar también es de hombre”, el primer y tercer martes de cada mes en el CIC Barrio Esperanza a las 20 horas.
El espacio es una manera de repensar el rol del hombre en la sociedad con otros paradigmas, y además funciona como un lugar de encuentro y abordaje para muchos vecinos que enfrentan denuncias por violencia de género y tienen la recomendación de los Juzgados de asistir a este espacio que está a cargo del psicólogo Sebastián Corenfeld.
“Apunta de vivir y transitar la masculinidad hacia el camino de la deconstrucción que es lo que se sostiene ahora por la fuerza del feminismo que ya viene hace años y éste es un aporte, podríamos decir desde lo micropolítico al cambio; que podamos hacer el cambio, esto que se dice que todo empieza desde casa, entonces es como esta idea de generar un espacio que lo hacemos cada 15 días para que de alguna manera nos encontremos los varones” dijo Corenfeld en FM Tiempo.

El profesional, señaló que desde los ámbitos laborales “toca ver un montón de situaciones ligadas a la violencia, al abuso. Por eso la importancia de lo preventivo para no darle continuidad a cosas e a veces terminan abonando a lo violento o sostener como ciertos lugares de poder, ciertos lugares de inequidad”.
-¿Este tema de la masculinidad tóxica, de la violencia es un problema de los adultos? Parece que los chicos tienen otra manera de relacionarse y no aparece en ellos estos problemas.
-Los pibes ahora vienen con otra cabeza, con otras reflexiones. Yo creo que la ESI ha ayudado mucho creando un lugar para reflexionar en la escuela y también en casa y empezar a abrir un poco la cabeza, pero los pibes vienen ya con otro chip podríamos decirlo, no sólo por el uso de la tecnología sino también en las relaciones.
-En los 90 se debatió el rol del macho proveedor frente al desempleo. Hoy que se ven situaciones económicas muy angustiantes ¿es un debate que se retoma?
-En los talleres pensamos todo esto de nuestro rol social, las presiones sociales qué significa ser proveedor, quedarse sin trabajo, dónde nos reconocemos ahí, cuando nos quedamos sin laburo, qué nos pasa ahí, qué lugar le damos a la emoción cuando estamos deprimidos o cuando no tenemos ganas de…por eso lo de la grupalidad distinta, porque los varones siempre estamos bien. Siempre nos va bien, siempre nos va perfecto, siempre nos encontramos desde el éxito el que nos encontramos desde ahí, y es el asado. El grupo de amigos tiene como una manera; buscamos pensar otro espacio que no sea el fútbol de la semana o el asadito, un lugar donde me pasa esto, me pasa lo otro.
Está pensado también como un lugar “no punitivo en el sentido de que no estamos para acusar si alguien viene porque ha tenido una denuncia por alguna cuestión, estamos para pensar qué podemos hacer con esto, charlemos”. Muchos de los hombres que enfrentan denuncias y que la Justicia pide tratamiento psicológico pasan por estas charlas.
“Es como crear un nuevo espacio frente a las resistencias que existen, hoy es como una utopía pero se va generando el espacio apostar a un espacio nuevo”.
Corenfeld contó que lo motivó a asumir el taller porque como psicólogo veía situaciones de violencia familiar, y decidió accionar desde la prevención para evitar que las cosas pasen.

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