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Pérez Zabala presenta “De corazón”

De corazón es un disco que genera una atmósfera única, desde el momento mismo del play. Es una propuesta íntima y personal de su autor, Pablo Pérez Zabala, que se abre de manera manifiesta a través de las letras de sus canciones que nos permiten poner imágenes a las palabras que pronuncia desde la carraspera con la que interpreta un jazz melancólico y los tonos más altos de un candombe rioplatense.

Pero no parece ser la fortuna la que cruzó todos estos elementos en la pistas de este disco que es un solo producto de principio a fin. No es una selección de grandes canciones, sino un paquete cerrado que nada sobre las aguas rítmicas del blues, el jazz, el folclore, el candombe y hasta el reggae. Para explicar cómo esto es posible, hay que escuchar las palabras de Pérez Zabala, que señala que su álbum es el resultado de toda una vida, que fue componiendo sin darse cuenta mientras fue viviendo.

A los 62 años, este médico cirujano y exquisito baterista presenta su primer disco solista que se puede comprar en tiendas musicales y también escuchar en Spotify.  En él nos presenta canciones que compuso desde cuando era un adolescente hasta el presente. Son letras que nos interpelan, que recrean vivencias personales, que nos hablan sin metáforas y que inevitablemente nos detienen a pensar.

El disco cuenta con grandes músicos locales invitados como Walter Ledesma, Leandro Perucca, Emilio Campo, Cecilia Contrera y otros, y los arreglos y la dirección de Miguel de Jesús y Luciano Keegan que son los “arquitectos, yo sólo les llevé los ladrillos” dice Pérez Zabala.  Además, se dio el lujo de grabar un candombe con músicos uruguayos muy destacados como Leandro Marquesan, Daniel Maza y Fabián Miodownik.

Sus inicios

El trabajo discográfico es el resultado de vivir, según señala, pero también es la síntesis de su pasión musical que tiene fecha de origen. En un mano a mano con OESTE BA en la sala de ensayos de su casa, recuerda que a los 9 años fue a aprender guitarra, aunque las clases duraron poco y junto a su hermano Juan Carlos comenzaron a tocar “mis padres escuchaban buena música: ópera, jazz, Los Beatles y Frank Sinatra, entonces crecimos escuchando esa música”. Con la primera batería que le compraron sus padres, y con un disco de Creedence empezó a hacer ruido y cuando decidió que la cosa venía en serio junto a su hermano tocaron en los bailes para juntar plata y comprar instrumentos.

“Tocábamos Palito Ortega y esas cosas que teníamos que hacer para recaudar. El primer baile nos contrató el negro Eloy para un baile del locutor, fui con mi hermano y José Recoulat, dos guitarras y batería. Teníamos 13 años. No teníamos ni nombre, éramos ‘los hijos del Gordo Pérez Zabala, y en la etapa final nos hacíamos llamar Cortocircuito Vip que lo leímos en una revista; era un nombre feo y poco pegadizo”.

Después se enrolaron en la música progresiva con el auge de Vox Dei y Sui Géneris, y en 1973 “tocamos la Biblia de Vox Dei en una misa de gallo en la Iglesia”.

Lo que siguió fue la carrera de medicina, la residencia, el trabajo, el casamiento y la familia. No había espacio para la batería, aunque continuó escribiendo canciones. Recién a mediados de la década del 90 su familia le regaló una batería y volvió a tocar. Fue un proyecto corto y otra vez el paréntesis hasta principios del 2000 que junto a su colega Daniel Rainieri crearon la agrupación “La 5 mil” que hacían covers de Spinetta, Pink Floyd y otros. Más tarde su sumó a la banda “Vincha Blues” que finalmente mutó hacia “Desuin”.

Cuando se terminó esta etapa, inició la reconstrucción del rompecabezas de su propio disco. Para eso, tuvo que recuperar canciones escritas 4 décadas atrás, y crear una banda de laboratorio.

“Este disco es mi vida porque hay canciones que comencé a escribir hace 40 años. Las canciones todas tienen un significado personal, desde el consejo de amigo, las experiencias personales, los afectos familiares, las historias de caer y levantarse, mi opinión sobre algunos temas como la ecología, sobre los amigos que ya no están, los que desaparecieron, sobre la infancia y sobre la vida misma y redoblar las apuestas. No fue la intención de hacer una parábola de mi vida, lo que pasa es que las canciones las escribí a lo largo de mi vida”, dice y promete que pronto lo presentará en vivo.

De corazón es una invitación a una dimensión única, deliciosas melodías que vienen a sumar. Un disco que al término del mismo nos habrá cambiado algo por la fuerza arrolladora con la que sus palabras logran llegar al alma.