El misterio por la desaparición de Facundo Astudillo Castro tuvo hoy una primera certeza, que confirma el peor de los temores de su familia: el cuerpo hallado le 15 de agosto en el cangrejal del canal “Cola de Ballena” en Villarino, pertenece al joven de 22 años que había desaparecido el 30 de abril último cuando viajaba de Pedro Luro hacia Bahía Blanca.
Lo que pudo haberle ocurrido es hasta ahora un misterio: la querella compuesta por los abogados de la familia de la víctima y la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) apunta a cuatro agentes policiales que detuvieron a Facundo y le labraron un acto por la violación de la cuarentena en Mayor Buratovich, mientras que la Justicia, pese a sostener la carátula de “Desaparición Forzada”, aduce que no hay elementos para acusarlos y encamina la investigación a un posible accidente u otra hipótesis.
En la denuncia presentada por los abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto, se sostiene que Facundo fue demorado por en Mayor Buratovich, y que nunca avanzó más allá: aseguran que tres testigos que no fueron tenidos en cuenta por la investigación le dijeron a su madre que lo vieron subirse a un patrullero en horas de la tarde, con destino incierto.
Sin embargo, el fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez y la jueza federal Gabriela Marrón rechazaron los pedidos de detención de los abogados de la familia de Facundo y de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), por considerar que “no se advirtieron -en este segmento inicial- elementos suficientes” para imputarlos por la desaparición del joven.
Para la pesquisa, los dichos de los efectivos coinciden con los testigos del caso y con las pericias técnicas realizadas sobre las señales de celular de los implicados. Concretamente, la Justicia cree que Facundo siguió camino y fue nuevamente detenido en Teniente Origone por un oficial de policía que -según su testimonio- lo dejó continuar por orden de sus superiores.
El policía dijo primero que había visto a Facundo irse caminando, pero al declarar en sede policial aseguró que el joven se subió a una camioneta. Para la querella, ese “olvido” es una grave irregularidad.
En tanto, una productora rural de la zona declaró que en Origone levantó a un joven similar a Facundo Astudillo Castro, y aseguró que lo llevó hasta pocos metros antes del control fitosanitario de Villarino Viejo, donde el joven -dijo la mujer- le pidió bajarse para evitar a la policía. Finalmente, su cuerpo apareció a 5 kilómetros de allí. El recorrido de la mujer coincide con las pericias que señalan que el celular de Facundo “impactó” en antenas de la zona. Y también con el registro de lectura de patentes ubicado sobre la ruta 3.
La familia, por su parte, denuncia una serie de incongruencias en la investigación. Entre ellas, aparece el hallazgo, en el destacamento policial de Teniente Origone, de una vaquita de San Antonio que según la familia de Facundo, era un “amuleto” regalado por su abuela.
Además, la querella insistió en las supuestas contradicciones en las declaraciones de los policías: además de indicar que el oficial que lo demoró en Teniente Origone se contradijo respecto de cómo había seguido Facundo su camino, también marcaron que el efectivo aseguró que el joven no llevaba documentación y, pese a ello, una foto de su DNI fue hallada en el celular de una de las oficiales que participó del retén en Mayor Buratovich.
Finalmente, otra prueba que descoloca a los investigadores es el registro de geolocalización de un patrullero de la Policía Local de Bahía Blanca, que indica -según una investigación realizada por Asuntos Internos de la Bonaerense- que el 8 de mayo último (a 9 días de las desaparición de Facundo) se desvío de su recorrido y estuvo detenido casi una hora a 800 metros del sitio donde fue hallado el cuerpo. A raíz de ello, la jueza Marrón ordenó allanar la comisaría y secuestrar el vehículo.
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