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Qué significa la Pilastra del Parque y por qué proponen derribarla

La Pilastra del Parque Municipal de Trenque Lauquen es un monumento que recrea el avance de la frontera en la conquista del desierto. Fue una figura ideada por el gobierno militar de la década del 70 y se ordenó su colocación como manifestación heroica de la ocupación territorial y síntesis de la antítesis civilización vs barbarie.

Pero ese debate es anacrónico. Hoy nadie revaloriza la matanza indígena. Hoy se reconocen los derechos de todas las personas por igual, por lo que semejante manifestación en ese lugar es casi una provocación. Pero más aún, la pilastra recrea el fortín de Puán; no tiene nada que ver con Trenque Lauquen, y su construcción no estuvo a cargo de un artista por tal motivo el resultado final no se parece mucho a lo que se pretendía homenajear y se transformó en una mole de cemento con características fálicas que se presta más para la risa que para el debate histórico.

El historiador Juan José Estévez, especialista en el período histórico de la denominada “campaña al desierto” propuso en más de una oportunidad derribar el monumento y convocar a un concurso para que artistas locales levanten esculturas que cierren la grieta histórica que forma parte de los orígenes de Trenque Lauquen.

“No valorizo en absoluto ese monumento, me parece una porquería, fue hecho en el época del proceso militar, pedí que se derribara, y fue una iniciativa que impulsé como coordinador de los museos, pero el fallecimiento del Dr. Barracchia impidió que lo pudiéramos concretar” dijo Estévez consultado por OESTE BA.

“Es un monumento fálico, se presta para chistes y cargadas, nadie lo tiene en cuenta, todo el mundo lo ignora porque fue algo impuesto y no consensuado. Es un monumento militar que simboliza la ocupación de los territorios aborígenes. Nosotros ya teníamos el mangrullo, la pilastra no forma parte de nuestra historia, no es algo propio y por eso la gente lo toma para la chacota”, sostuvo el historiador.

Para colmo, la construcción estuvo a cargo de empleados del municipio y no de artistas “se parece más al miembro viril que a una obra de arte”. Para Estévez los trenquelauquenses “ya tenemos el fortín y el museo con sus salas, es parte de nuestra historia, no lo podemos negar, pero no podemos agregar más cosas, no podemos seguir adulando la matanza indígena, hay una sobrevaloración histórica sobre un período que acrecienta una grieta que tiene sus dolientes y que con toda razón se manifiestan”.

“No tiene nada que ver con nosotros, fue impuesto, es un monumento sin autor así que nadie se molestaría por quitarlo. Nosotros proponíamos que  artistas locales hicieran esculturas de Pincén y su familia, una invitación a cerrar la grieta y no enaltecer la matanza indígena” sostuvo.