Recordaron a Francisco y Oscar Changazzo a 47 años de su desaparición

Empezaba a caer la tarde del domingo 26 de enero en la Plaza San Martín de Trenque Lauquen. Mucho calor y poca gente disfrutando del espacio público. Sin embargo, «Poroto» y Oscar, padre e hijo secuestrados exactamente 47 años atrás y aún desaparecidos, ya decían «¡Presentes!» desde las pancartas afirmadas…

Empezaba a caer la tarde del domingo 26 de enero en la Plaza San Martín de Trenque Lauquen. Mucho calor y poca gente disfrutando del espacio público. Sin embargo, «Poroto» y Oscar, padre e hijo secuestrados exactamente 47 años atrás y aún desaparecidos, ya decían «¡Presentes!» desde las pancartas afirmadas junto al pañuelo blanco de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Esta posibilidad de recordarlos y homenajearlos cada año desde 2006 se la debemos a la valentía de Graciela ‘Pelusa’ Changazzo (hija de ‘Poroto’ y hermana de Oscar), que en aquel año se vino desde el Gran Buenos Aires a contarle a su comunidad de origen la historia olvidada de tres familiares víctimas del terrorismo de Estado.
No podía estar ausente en la Plaza «el otro Changazzo», José Adhemar, secuestrado y asesinado meses antes que su padre y su hermano. Debajo de su rostro en la pancarta, y de la aclaración que es el único trenquelauquense cuyos restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (treinta años después de su desaparición), un cartel proclamaba: «NI OLVIDO NI PERDÓN. SON 30.000», mensaje dirigido a quiénes, como negacionistas y cultores de una supuesta «memoria completa» discuten superficialmente cifras y jamás se hacen cargo de sus simpatías por Videla, Massera, Camps, Etchecolatz, Astiz, Menéndez, Bussi y el resto de los asesinos genocidas.
Tampoco faltó una pancarta dándole la bienvenida al Nieto 138 y la Nieta 139, personas de cuarenta y pico de años que en el último mes recuperaron su verdadera identidad, gracias al trabajo incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo, la CONADI y los funcionarios judiciales a los que les interesa la verdad.
Finalmente, cuando ya se encendían las luces de la Plaza y había entre uno y dos centenares de vecinos disfrutando del paseo céntrico, las tres pancartas de «Los Changazzo» y la de los Nietos recuperados dieron una vuelta a la explanada central, haciendo saber que ningún gobierno (nacional, provincial o local) iba a lograr que el «Deber de Memoria» dejara de ejercerse en Trenque Lauquen, como lo viene haciendo desde el retorno de la democracia. La energía puesta en los gritos de «¡Presente!» lograron disuadir de decir algo aún a los que, con miradas torvas, parecían fluir siguiendo la corriente de estos tiempos donde desde la Casa Rosada se abona la desmemoria y la impunidad. No pudieron con la lucha pacífica de Organismos de DDHH y familiares de desaparecidos antes, no podrán ahora tampoco; no se hagan ilusiones de que, mediante posteos insustanciales y agresivos en redes, o con la destrucción de pintadas celebratorias de las personas que recuperan la identidad, modificarán la conciencia histórica de la mayoría del pueblo argentino con respecto al genocidio perpetrado por la última dictadura cívico-militar.

Texto de la Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen.

Otras noticias

Madesur
super simini
Pampero
feito