Repensar la masculinidad: dictan un taller para debatir sobre los mandatos sociales vigentes

Sebastián Corenfeld coordina, junto a una médica generalista, un espacio abierto para varones que busca repensar los mandatos machistas. Habló de los privilegios cotidianos que los hombres no cuestionan.

Sebastián Corenfeld coordina, junto a una médica generalista, un espacio abierto para varones que busca repensar los mandatos machistas. Habló de los privilegios cotidianos que los hombres no cuestionan, del rol de la crianza en los femicidios y de fenómenos nuevos como la “manosfera” y los incels.

Desde hace un par de años, cada 15 días, un grupo de varones se reúne en Trenque Lauquen para hablar de algo que no siempre resulta cómodo: la propia masculinidad. El espacio lo coordina el psicólogo Sebastián Corenfeld junto a una médica generalista, y funciona de manera presencial los días martes. “Apunta a pensar nuestras maneras de estar, nuestras maneras de ser, de sentir, propias o esperables del ser varón, en clave de transformación, en clave de repensarnos”, explicó sobre el sentido del taller, que también busca aportar a las causas feministas y a la lucha contra la violencia de género.
Aunque muchos de los participantes llegan derivados por la Justicia en el marco de tratamientos psicológicos, Corenfeld fue claro: “siempre fue pensado para que sea abierto a cualquier persona que se identifique desde el género masculino”, incluidas personas homosexuales u otras identidades no contempladas en el estereotipo tradicional.
El psicólogo reconoció que hablar de machismo y de patriarcado genera, inevitablemente, cierta incomodidad en los varones. Para él, esa incomodidad es parte del proceso: “Parte del espacio tiene que ver con atravesar esos momentos incómodos que también la terapia te las ofrece de alguna forma”. Muchas veces, señaló, esa incomodidad no aparece como una pregunta que uno se hace a sí mismo, sino como un límite que ponen otros: una pareja que se va, un hijo con problemas de crianza, una denuncia laboral.
Corenfeld habló durante la entrevista en FM Tiempo 91.5 también de privilegios que los varones no suelen cuestionarse en la vida cotidiana, más allá de las brechas salariales más conocidas: “Vamos a casa y esperamos que esté la comida hecha o los deberes de los chicos, la casa limpia. Todas esas situaciones ni siquiera las repensamos porque las damos por hechas”.
Uno de los ejes más fuertes de la charla fue el vínculo entre los llamados “micromachismos” y los casos extremos de violencia de género. Corenfeld usó la imagen del iceberg: “Lo más visible es el femicidio, pero después hay un montón de otras cuestiones con las cuales tendemos a trabajar en los grupos (…) los micromachismos o estos privilegios que por ahí sostenemos, pero que a la larga terminan siendo la cadena por la cual otros hombres terminan matando a una mujer”.
El psicólogo remarcó que, según las estadísticas, en la gran mayoría de los casos el femicida es la pareja o expareja de la víctima, y describió el mecanismo cultural que subyace a esos crímenes: “Se nos enseña a los hombres que la mujer es nuestro territorio sobre la cual podemos decidir que si quieren separarse no tienen el derecho a hacerlo”. De ahí una de sus definiciones más contundentes: “Un femicida es un tipo normal, un varón como cualquiera de nosotros, que se le salió la chaveta, pero no es un psicópata, es un tipo que ha sido criado en este patriarcado”.
En ese punto, Corenfeld también apuntó contra ciertos relatos culturales que naturalizaron la violencia, desde la vieja costumbre periodística de hablar de “crímenes pasionales” hasta canciones populares que celebraban el control sobre las parejas, y que —dijo— “de alguna forma alimentaba una manera de vincularnos y de dominar a la mujer”.
Consultado sobre si es más fácil trabajar estos temas con los más jóvenes, Corenfeld consideró que las nuevas generaciones “vienen con otro chip”, en parte gracias a la Educación Sexual Integral: “Creo que los pibes están más permeables a pensarlo”, señaló, aunque aclaró que la aplicación efectiva de la ESI llevó tiempo, como ocurre con buena parte de las leyes.
Sin embargo, advirtió sobre un fenómeno en crecimiento: la llamada “manosfera”, comunidades virtuales donde circulan discursos que responsabilizan al feminismo por las dificultades de los varones para vincularse, incluidos espacios de incels (célibes involuntarios). “conviven una apertura a pensar otra manera de ser varón y también un reflote mundial hacia esta forma de ser machista, pero quizás más contundente, más fuerte”, resumió, y vinculó esos discursos de odio en las redes sociales con episodios extremos de violencia, además de con el auge de nuevos discursos políticos de corte reaccionario.

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